En México hay talento, pero no disciplina; hace falta entrega, pasión, recursos: Fernando de Ita
Claudio Viveros Hernández
Taxco
Las Jornadas Alarconianas que se presentan en su 25 aniversario en esta ciudad, además de ser un escaparate para las artes escénicas, son uno de los ejes para el ejercicio, la creatividad y la reflexión en torno al teatro que se abre no sólo a quienes están inmersos en el quehacer sino también hacia el público.
Este año las posibilidades de formación, actualización e interacción se hacen visibles a través de varios talleres enfocados a la dramaturgia, la dirección escénica, el teatro objeto, el pensamiento y la crítica teatral impartidos por especialistas reconocidos en México y en el ámbito internacional.
El primero de estos talleres, que incluso fue una actividad que comenzó desde la mañana con la que arrancó el festival alarconiano antes de la inauguración, y que se desarrollará a lo largo de cuatro días, es el que imparte en el Centro Cultural Taxco-Casa Borda el actor, director y dramaturgo chileno Marco Antonio de la Parra con el nombre de Dramaturgia de la imagen.
Entusiasta, animado por venir a Taxco, el notable creador volcó su saber y experiencia desde un inicio con los participantes, de los que ayer se contabilizaron nueve entre jóvenes y adultos de Taxco, Chilpancingo, Acapulco e Iguala, la mayoría vinculados al quehacer escénico y otros más a la escritura.
De acuerdo con el programa del taller, Marco Antonio de la Parra aborda la revisión de la escritura teatral a la luz de la nuevas tendencias y del descubrimiento de la imagen como algo que se puede “escribir”, las estructuras dramáticas inspiradas por la poética y la narratividad onírica, el aporte de las neurociencias a la percepción teatral y al rol del espectador, un viaje permanente de ida y vuelta entre la imagen y la palabra y, sobre todo, el desarrollo de trabajos sobre ejercicios de imaginación y creatividad.
“Cuando uno escribe para teatro está dando un salto más allá de la literatura”, expuso el dramaturgo invitado, quien mantuvo la importancia de la imagen desde que comenzó el taller, cuyo costo en otros escenarios y foros del país se cotiza alto y aquí en Taxco la oferta ha sido totalmente gratuita, sin costo alguno para los interesados que, valga mencionar, han sido pocos, pero atentos para aprender y vivir la experiencia.
De la Parra enfatizó que todo lo que se escribe tiene que ver con el amor y la muerte y hasta ahora “nadie, ninguna palabra ha podido representar el amor y la muerte”.
Explicó que “en la búsqueda de la imagen asaltan los territorios donde la palabra no llega” y en este sentido se refirió al sueño como extensión de la imagen, ya que “cuando (uno) sueña, nadie se aburre nunca de un sueño y puede sufrir al querer despertar, lo que es terrible”.
Expuso que “el sueño prolonga la imagen y también el texto y las palabras que buscan siempre un espectador que se conmueva”, por lo que ya en puesta en escena lo extraordinario del espectáculo es que cada función sea la primera vez.
Añadió que un 50 por ciento del espectáculo se hace entre el encuentro en la escena y el espectador, el cual se integra como parte fundamental del mismo que crean el actor, el director y el dramaturgo, de ahí que éste último “tiene una responsabilidad al escribir y fomentar la creatividad, es como hacer un viaje de la palabra a la imagen”.
Transmite Fernando de Ita su pasión por el teatro en las Jornadas Alarconianas
En ese tenor, con un segundo taller en el festival, el mexicano Fernando de Ita, otra figura vigorosa del periodismo cultural, la crítica y la gestión y promoción del teatro se mostró complaciente, generoso e hiperactivo en su turno con el taller de Pensamiento Teatral que planteó en el programa que se ha distribuido: “Quiero creer que la gente interesada en tomar este taller tiene el deseo de hacer teatro. Esto es, que tiene el ánimo de conocer algo más sobre el objeto de su deseo”.
Y así se lanzó al expresar que “el teatro permite tener un sentido de la vida y la felicidad”, por lo que el taller a su cargo nace de la palabra deseo o el ir hacia algo con vehemencia, tener una idea y cumplirla, tener un sentimiento y llegar hacia él.
“Cuando uno toma algo es el deseo de aprender… y mi responsabilidad –dijo– es que se cumpla”, porque “la mirada del teatro es una mirada de verdad, para vernos a los ojos”, de ahí que soltó a los participantes en una primera interacción de complicidad y viva reflexión: ¿teatro para qué?, ¿teatro para quiénes?
Luego de hacer un recuento compacto de la más reciente Muestra Nacional de Teatro donde hubo 290 solicitudes de agrupaciones teatrales para participar, más los que no se registraron por diversos motivos, expresó que podrían alcanzar a los 600 y éstos llegar a los espectadores del país, pero que, paradójicamente, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Hábitos y Consumo Cultural de Conaculta, y como triste realidad de lo que sucede en el país, el 85 por ciento de los habitantes no ha visto en su vida una obra de teatro.
Recalcó que en México en todas partes hay talento, pero no hay disciplina y hace falta entrega, pasión, recursos, lo que no ha sido valorado en su justa dimensión por que “el teatro puede transformar y cambiar a nosotros mismos y al espectador; el teatro es por naturaleza una labor colectiva y el teatro –citando a otros autores– es fundamentalmente una convivencia humana”, destacó.
Quizá por eso, y por lo que sucedió hace unos días en su natal Nuevo León, con la masacre de más de 40 personas, víctimas de la delincuencia, como en el ambiente de violencia y cotidianidad que se vive en Guerrero, lamentó que todo esto ha provocado que la gente se pierda de los espacios públicos que antes fueron suyos y ahora han dejado de frecuentar por su misma seguridad.




