Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

José Gómez Sandoval

POZOLE VERDE

*Tulio, la poesía de todos

*Foro Pedagógico

Fue injusto el chilpancingueño Tulio Estrada Castañón al ponerle Introspecciones semirrimadas II al poemario que (fechado en 2012) fue presentado este año. Lo es con sus poemas y consigo mismo. Siendo un título antipoético, peca de modestia y sabe a coartada. No de los versos largos que a ratos se extienden en la página como prosa apenas orquestada por la rima, sino del ejercicio creativo y, por poco, del propio motor vital de su autor. En el Prefacio, Tulio plantea que “mis versificaciones, más que poemas, son introspecciones que externo con alguna rima y cadencia… careciendo de la base teórica que da el estudio de la filosofía y las letras que sólo estudié muy someramente cuando fui alumno de literatura del maestro Rubén Mora”. En el colmo de su modestia, recuerda que su tío, el pintor y poeta Leopoldo Estrada, “aceptaba que tenía yo mi vena poética, pero a un nivel caserito”. Se atreve a publicar sus versos, dice, porque de músicos, poetas y locos todos tenemos un poco.
A Tulio le vuela la mano en Luz en el campo, donde relata su destacada participación en la electrificación regional. Tocado por la gracia de la escritura poética a los 46 años, Estrada advirtió su falta de técnica y “palabras” para darle sentido y legibilidad a sus sentimientos personales (por su esposa, sus hijas, por Chilpancingo, su pueblo, la naturaleza y la humanidad), y con las clases que le dio Mora y la tradición que flotaba en las calles reencausó su capacidad de sublimación, y en la escritura encontró la mejor vía para mostrar amor a cada rato y echarle otro nudo a la identidad, la unión y el ánimo de familiares, amigos y paisanos.
Por eso, en el prólogo, Juan Sánchez Andraca dice que la poesía de Tulio Estrada Castañón es la poesía de todos. “En sus poemas… –comparte Alba Teresa Estrada Castañón– hay un universo de sensaciones y emociones que se traducen en una mirada cálida y espontánea de gran expresividad. Canta a la amistad, a la naturaleza, al terruño y a la vida con la honda emoción de quien ha vivido intensamente cada experiencia”.
Todo Chilpancingo conoce a Tulio, pero Tere Estrada proporciona un retrato justo, amplio y bonito: “crítico implacable de sí mismo, es un hombre que se excede en su modestia. Como hermana suya he tenido el privilegio de ser testiga de sus virtudes y su generosidad. El cariño y la admiración que ha conquistado con su bonhomía, su alegre presencia y su conducta ejemplar colman mi juicio. No creo ser exagerada, sin embargo, al decir que Tulio Estrada es un verdadero quijote moderno: soñador, bohemio, altruista, generoso, apasionado, romántico, bondadoso y alegre. Un ‘caballero de fina estampa’ que seduce con su calidez y su encanto”.
Como haciendo alto al final del arcoíris, de la parábola devota que ha ido formando con su vida y reafirmando con sus poemas, ingeniosa y festivamente Tulio Estrada Castañón asegura que la “comezón” de la poesía “me duró hasta la fecha en que he cumplido 76 años”, pero agrega que como la considera “ya colmada… la he cerrado con una introspección dedicada a mi amiga la muerte y otra con mi epitafio…”
Introspecciones semirrimadas II fue editado bajo el auspicio de la Beca Norna 2011, que la familia Estrada Castañón instituyó “para honrar la memoria y dejar constancia de la generosidad y pasión por las artes” de doña Ernestina Castañón Morales de Estrada, y servirá para apoyar proyectos y obras literarias, teatrales, coreográficas, plásticas y musicales.

Foro Pedagógico

La revista Foro Pedagógico, editada por la Escuela Normal Urbana Federal Rafael Ramírez, llega a su tercer número (Chilpancingo, 1914), en su segunda época. A pesar de su larga vida y de mi afición a los puestos de periódicos y revistas, es el primer ejemplar de ella que me llega a las manos. Pienso en tantas revistas culturales del estado que han empezado con brío y a los tres o cuatro números dejaron de circular. De la Revista de la UAG del tiempo del rector González Casales, a Azul de José Filemón Carreño, mejor conocido como Pepe Jile. Por ahí Sur, del Ágora Fonapas (luego IGC), y más pa’cá, Amate (que empezó editando la Secretaría de Comunicación Social y prosiguió el IGC), cuyos últimos números le pasaron a este pozolero reseñista por las nubes. Los que han tenido oportunidad de hojear y leer la revista de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) que apareció este año ponderan la oferta visual de ésta, aunque lamentan que los artistas promovidos sean de Jalisco y que sólo uno o dos artículos se refiera al estado de Guerrero.
Foro Pedagógico también es una revista cultural, si consideramos la cultura como un todo de interrelaciones profundas y significativas, en el cual la educación es piedra de toque.
La revista se pasa de sencilla. La gustosa complejidad de los textos no tiene que ver con la elementalidad de la portada y el formato en general. Provincianamente, el directorio de la escuela resulta más importante que los ensayos y los autores, y como todo se presenta apretado, a 14 puntos, en Arial, a primera vista puede causarnos la impresión de una gaceta editada aprisa, sin detenerse en complejidades de diseño o tamaño y tipo de letra, para distribuirse entre muros. De alguna manera así es, ya que su destino son los maestros y las bibliotecas temáticas. Pero ¡ojo!, lo sencillo y esquemático del diseño pronto se olvidan, y adentrados en los artículos, de pronto estos parecen reafirmar el sentido académico de la publicación y el esfuerzo cabal de la institución por conjuntar y difundir las investigaciones de los maestros, sin que falte la creación literaria, los retratos de maestros con mención honorífica, ni la creación literaria.

El malestar educativo

Bajo un dispositivo freudiano, Vladimir García Radilla plantea el desencuentro entre el modelo de educación escolarizada y “las interrogantes del sujeto, sea profesor, sea estudiante”, agravado “hoy con el excesivo control que las políticas educativas pretenden establecer por vía de la llamada certificación y que no es más que una serie de controles burocráticos destinados a hacer cumplir las políticas educativas establecidas”. Para García Radilla, profesores y alumnos están entrampados en el modelo de competencias y en la transferencia institucional, “Porque –discurre– no hay una transferencia de trabajo que implica el nivel simbólico, sino que esta transferencia se ubica –cuando la hay– sólo en el registro imaginario de la demanda amorosa, según la cual poseyendo al otro se accede al saber. La transferencia de trabajo, al contrario, se organiza en torno al enigma y su indagación”.
En el estudiante, “el no-lugar para el deseo produce el desencuentro del estudiante de nivel superior con aquello que se supone debe encarnar como profesionista; aliena, cede su deseo o deserta. La deserción toma no sólo la forma del abandono de la escuela sino también la de la negativa a ejercer…” En el maestro, el malestar escolar se revela a partir de que el docente debe plegarse obligatoriamente a los programas educativos y se endurece cuando el maestro, “creyéndose sabio, desdeña cualquier manifestación del alumno”…
A partir de una anécdota escolar, Noemí Trujillo Romero replantea la necesidad de enseñar la historia como un todo interrelacionado y activo, e invita a sus colegas a no creer en la “elocuencia” personal, a dinamizar la enseñanza y a ser corresponsables “del patrimonio cultural a través del manejo de la historia”.
“En el río de Heráclito: nada sucede dos veces”, Victoria Jorge Salvador certifica que “la enseñanza oportuna es plusvalía, es ganancia”. Asegura que “muchas modas pedagógicas sólo se reciclan” y que “antes de la llegada del constructivismo, no sabíamos de la existencia de momentos pedagógicos”. Subraya que, en este caso, los resultados no siempre fueron malos, pero está de acuerdo en que “pedagogos éramos cuando no sabíamos nada de pedagogía”. Y concluye recordando que “el maestro clásico de antaño enseñaba”, lo que el maestro actual ya no hace. “La pedagogía posmoderna con la llegada del constructivismo eliminó la palabra enseñar. Hoy ‘todos aprenden de todos’. Actualmente, se considera reaccionario decir que una persona enseña a otra. Y así nos va y nos ha ido en el ámbito de la educación”.
Mayra de Jesús Barrera Abraján decidió transmitir su experiencia en las aulas -y el mensaje que implica- a través de un relato personal, “Tierra de Tales…”: en éste (lo académico sobrevolando) la buena vibra entre maestra y alumnos se reenlaza sólo después de capear un golpe de “malestar educativo” y de otear la situación “a través de los ojos del otro”.
Norma Lilia Díaz Ávila se centra en las habilidades intelectuales –“aptitudes que potencializan el aprendizaje de nuevos conocimientos y determinan las normas habituales de trabajo académico del estudiante”- y nos proporciona un informe completo sobre cómo les ha ido a los alumnos normalistas en los exámenes del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval).

Foro diverso

Un segundo bloque de textos “ablanda” el Foro. Tras el homenaje a la maestra Felipe Cuenca Adame, Flor de María Barlandas Rendón nos cuenta el secreto de “La casa de las palomas”, un buen texto literario que recuerda “Muñeca reina”, de Carlos Fuentes, y algún cuento de Quiroga. En la última página, Benito Alberto Ucán se suma a las críticas que se merecen los maestros que “se creen mucho” con sarcasmo confeso. Apuntilla, así, la naturaleza temática de la revista y la diversidad de interpretaciones y estilos que la conforman. En Foro Pedagógico el lector común encontrará estadísticas y experiencias personales; comuniones y desencuentros teóricos y escolares de los que tenía noción pero no sabía nada; anécdotas desde luego, información sobre el caso en cuestión, una buena dosis de literatura y filosofía –del Eclesiastés a Renato Leduc, de San Agustín a la Symborska y a José Emilio Pacheco- y un planteamiento crítico a prueba de tradicionalismos mal entendidos, inercias culturales y reformas institucionales. No hay que ser profesor para entender que tras los textos que acabamos de leer hay un docente muy metido en la redignificación magisterial y en repensar el sistema educativo mexicano desde sus raíces, para ver si un día destos mejora.
Foro Pedagógico también se editó en disco, por si alguien prefiere leerla en su laptop.

No era Cenobio, sino Julio

En la última entrega de La vida de Cenobio, que apareció en el Pozole de la semana pasada, el duende de las redacciones hizo un relajo con las fotos y los pies de fotos. Bueno, sólo apareció una imagen; al pie de ésta se lee: “El fantasmal general zapatista Cenobio Mendoza, en la única fotografía que hasta ahora se conoce de él”. Pero el de la fotografía no es Cenobio Mendoza, sino Julio Astudillo Gómez, general brigadier del Ejército Libertador del Sur.

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