Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Humberto Musacchio

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

 

 

Carlos Fuentes, el ciudadano

 

Muy joven, Carlos Fuentes dio muestras de su interés por la política, pues ya desde entonces seguía el curso de los acontecimientos nacionales y mundiales. A fines de los 50 presenció el triunfo de la revolución cubana encabezada por Fidel Castro y viajó a La Habana en más de una ocasión. En México formó parte del Movimiento de Liberación Nacional que encabezaba Lázaro Cárdenas, escribió en la legendaria revista Política que dirigía Manuel Marcué Pardiñas y prestó siempre toda su atención a los movimientos que sacudían la sociedad mexicana. Era, indudablemente, un hombre de su tiempo y un ardiente defensor de la libertad, no como concepto abstracto, sino como práctica y condición de vida.

 

Su crónica del Mayo Rojo

 

Viajero incansable, en París le tocó no sólo presenciar, sino plenamente vivir el Mayo Rojo francés de 1968. Con Jean-Paul Sartre y Julio Cortázar asistió a un debate en el Odeon, pues estuvo al lado de los jóvenes inconformes. Entre las muchas obras que le debemos está París. La revolución de mayo, una crónica puntual y emocionante sobre la gesta de los estudiantes franceses y la huelga de 10 millones de obreros. Esa pieza magistral la publicó Ediciones Era como un cuaderno profusamente ilustrado. Ahí, señalaba Fuentes, lo primero que debía comprenderse de la revolución de mayo era que se trataba de la insurrección “no contra un gobierno determinado, sino contra el futuro determinado por la práctica de la sociedad industrial contemporánea” y que se trataba de “una revolución de profundas raíces morales”. Algo así como el movimiento iniciado ahora en la Universidad Iberoamericana y extendido ya a buena parte del país. Los grandes escritores algo tienen de profetas.

 

La renuncia a la embajada en París

 

A fines del sexenio de Luis Echeverría, en quien creyó de buena fe, Carlos Fuentes fue designado embajador en Francia. Era un embajador de lujo, dignísimo representante de la cultura mexicana y apreciado conocedor de la cultura francesa. Pero llegó el sexenio de José López Portillo y éste, para quitarse de encima la execrable presencia de Gustavo Díaz Ordaz, envió al matón de Tlatelolco a España, también como embajador de México, lo que constituía una ofensa para los mexicanos y los españoles. Carlos Fuentes lo entendió así y en un admirable gesto de dignidad renunció a la embajada en París, pues tenía una opinión muy sólida de aquel político archicriminal la que escribió cuando todavía no se secaba la sangre en Tlatelolco y luego publicó en Tiempo mexicano (Ed. Joaquín Mortiz, 1971).

 

Elocuente retrato de un asesino

 

Dijo Carlos Fuentes de Gustavo Díaz Ordaz: “Salido de los bajos fondos del cacicazgo avilacamachista en Puebla, acostumbrado a ascender cubriendo los crímenes de sangre y dinero de la plutocracia poblana, aprovechando las infinitas posibilidades del lacayismo que ofrece la política versallesca y confidencial creada por el PRI, escogido para la presidencia por discutibles méritos de servicial amistad hacia su predecesor López Mateos, casi por un capricho de éste, sin auténtica consulta con la ciudadanía en general o con los miembros del PRI en particular, merced a un simple dictado por el que el rey en turno premia al más atento de sus cortesanos, el que arrima las sillas y finge entusiasmo por el box y las carreras de automóviles, y embriagado, una vez en el poder, por las posibilidades del lujo y la riqueza y el capricho sin sanción y la venganza impune contra todos los años de mediocridad, humillación, lambisconería y dietas de chilaquiles y tacos de nenepile… El Thiers mexicano no podía responder ni con generosidad ni comprensión ni inteligencia al desafío de la juventud que ponía en entredicho el estado de cosas que permitió que llegara a la Presidencia de la República un hombre apenas capaz de ejercer la presidencia Municipal de San Andrés Chalchicomula”. Y eso lo publicó Fuentes cuando el Chacal estaba vivo y mataba.

 

Aura y la mojigatería panista

 

A principios del sexenio de Vicente Fox, su secretario del Trabajo, el ahora finado Carlos María Abascal, se lanzó contra una maestra que había dejado a sus alumnas la tarea de leer ese pequeño prodigio literario que es Aura. La hija del funcionario era una de esas alumnas y la profesora quedó en el desempleo. Ante el atropello se organizó la protesta de un grupo de escritores en el que estaban David Huerta –quien fue el de la idea–, Enzia Verduchi y otros colegas que ya no recuerdo. Durante varias horas, a las puertas del galerón de San Lázaro, realizamos un mitin para denunciar el atropello y una lectura en voz alta de Aura y a cada diputado que entraba o salía le pedíamos leer algunas líneas. Los que sabían leer generalmente accedían, otros buscaban la manera de huir y otros pretendían reprobar la protesta. Aun así, logramos que la mayoría de los diputados que se asomaban acabaran leyendo el libro y para mayor veracidad debo decir que Felipe Calderón, entonces líder de la bancada azul, incluso pidió el libro y leyó con voz firme un par de páginas. Aquella fue una de las cosas que podía suscitar Carlos Fuentes.

 

Breviario…

 

En el Centro de Lectura Condesa al que, de acuerdo con la nefasta costumbre burocrática, ya le cambiaron nombre, Elva Macías leyó poemas del cuadernillo de su autoría De tela y de papel (Ed. Parentalia, Colección Fervores, 2011). Comentaron su obra Mónica Lavín y Marianne Toussaint. @@@ La poeta Kyra Galván hace unos meses dio a luz tres libros: el poemario Speculum Caelestis, que publicó Chema Espinasa en Ediciones sin Nombre; Incandescente, poesía reunida (Ed. Cal y Arena) y Los indecibles pecados de Sor Juana, primera novela de Kyra, que tiene un bien ganado sitio como poeta y que ahora ha incursionado con éxito en la narrativa. Se trata de una escritora que empezó su andar literario con el pie derecho al publicar Un pequeño moretón en la piel de nadie. @@@ Incansable y productivo, Alberto Enríquez Perea acaba de publicar A 150 años de la batalla del cinco de mayo de 1862. Revisiones y valoraciones, colección de textos que tratan sobre la gesta encabezada por el general Ignacio Zaragoza, en los cuales los historiadores y otros interesados en el tema hallarán muchas cosas nuevas.

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