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Héctor Manuel Popoca Boone

Los economistas y sus reflexiones

El jueves de la semana pasada, el Colegio de Economistas de Guerrero me invitó como comentarista de tres video-conferencias que se dieron como parte del XV Congreso Nacional del gremio. Ahora comparto con los lectores de El Sur los aspectos relevantes de las mismas.

El primer conferencista fue Roberto Verrier Castro, presidente de los economistas de América Latina y el Caribe. Comenzó diciendo que el mundo, desde hace veinte años, está dominado por el neoliberalismo económico que se caracteriza por practicar el fetichismo del mercado. Es decir, rendir pleitesía a las libres fuerzas de la oferta y demanda del mercado que deben ser, según esta doctrina, las que rijan y normen las actividades económicas entre los individuos como entre las naciones.

Este modelo económico ha provocado una mayor desigualdad entre los pueblos y al interior de cada uno de ellos. Carencia de oportunidades y circunstancias favorables para el desarrollo humano pleno. Falta de empleos formales, permanentes y remuneradores. Pobreza generalizada y sistemática exclusión social. Una incrementada deuda externa de los países, inequitativa distribución del ingreso y, por lo tanto, concentración del ingreso y la riqueza a escala mundial.

Es propio de este modelo económico la existencia de una amplia economía informal y elevados índices de delincuencia. Una intensa transferencia de capital financiero de las economías periféricas a las sedes de los principales bancos internacionales por pago de deuda externa; lo que implica que no haya crecimiento económico, ya no digamos desarrollo social. Todo ello en el contexto de una constante degradación y explotación inicua de los recursos naturales y de atentar recurrentemente contra la biodiversidad y el medio ambiente.

El segundo conferencista fue Modesto Seara Vázquez, rector de la Universidad del Mar de Oaxaca, que disertó con los siguientes postulados: el mundo actual es eminentemente unipolar, complejo y de transformaciones aceleradas. Los principales protagonistas y espectadores son, por los primeros, Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y China. Por los segundos, África, América Latina, Oriente Medio y Oceanía.

Son tres los rasgos que permean al mundo actual: el estancamiento económico, la divergencia social y la competencia política.

Respecto al primero, lo que predomina en Estados Unidos, que es el país rector en la economía mundial, es su alto déficit presupuestal permanente, con una deuda externa creciente, que los subsana con la emisión de papel moneda; es decir, dólares sin respaldo económico y porque han realizado una reducción significativa de pago de impuestos de los ricos del país. Japón, por su parte, es un país fuerte, económicamente hablando, con amplias reservas de divisas pero que tiene pies de barro puesto que depende en mucho del abasto de bienes primarios de terceros países. La Unión Europea y su moneda el euro, cada vez adquieren mayor fortaleza y la misma Rusia, en su momento, pasará a ser parte integrante de este conglomerado de naciones. China es el país emergente dentro de los protagonistas económicos principales que dará mucho que decir en el siglo XXI. En los países emergentes, como México, la inversión privada depende fundamentalmente de la inversión extranjera y no de la formación interna de capital.

Respecto al segundo rasgo, la divergencia social, lo dominante es la alta bipolaridad y asimetría social en que está inmersa la población mundial, provocada porque los beneficios económicos se concentran en unas cuantas manos y determinadas regiones. Hay un empobrecimiento estructural de la mayoría de las economías nacionales.

El tercer rasgo, la competitividad política, está determinada, paradójicamente, en la era de la globalización, por los regionalismos políticos (el mundo árabe, el europeo, El Mercosur, los tigres asiáticos, etc.) y por los grandes movimientos de emigrantes desde los países pobres hacia los ricos.

El tercer conferencista fue Samuel Lichtensztejn T., embajador de Uruguay en México, quien mencionó que las economías de América Latina dependen fundamentalmente de la inversión extranjera y del sector exportador; habiéndose ignorado el desarrollo del mercado interno, por lo que es vital fortalecer la función producción-consumo en éste último.

También dijo que la política social debe ser parte integrante y no ajena a una política económica para que realmente sea efectiva y duradera. Es la diferencia entre combatir la pobreza y administrarla. Una redistribución más equitativa del ingreso nacional es pieza clave para generar demanda interna efectiva, que a la vez genere industrialización interna, empleos permanentes y mayor capitalización endógena.

Terminó afirmando la necesidad de que el Estado asuma de nueva cuenta su papel de rector de la economía nacional a través de cuatro políticas: a) financiamiento para fortalecer competitivamente la producción nacional e incrementar el consumo interno de productos locales; b) inversión pública para la infraestructura básica productiva como detonadora de la inversión privada; c) desarrollo de la ciencia y la tecnología para una mayor competitividad y d) una auténtica reforma fiscal que le permita al Estado contar con más recursos económicos al aplicar mayores impuestos a quienes obtengan altos ingresos de la actividad económica.

PD. El sábado pasado, Moisés Carbajal Millán, del cuerpo directivo del PRI estatal, sin ser coprero y al más puro estilo antidemocrático, junto con Margarito Pérez Ocampo, director saliente de Consejo Estatal del Coco, encabezaron la irrupción a la asamblea de delegados municipales de dicho organismo para reventarla y no permitir que se eligieran las ternas para el nombramiento de la nueva directiva. Pobre Héctor Astudillo Flores. Tan lejos del pueblo y tan cerca-do de dirigentes priístas venales.

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