Jaime Castrejón Díez
Educación y desarrollo
El reporte de la OCDE sobre Educación Comparada de los países miembros vino a hacernos ver la realidad de nuestra posición en el mundo desarrollado, y sobre todo en las posibilidades de encontrar la forma de salir del subdesarrollo que, en gran parte, está centrado en la educación y en la investigación científica.
Compararnos con países desarrollados nos muestran nuestra realidad. La idea de los presidentes Salinas y Zedillo de ingresar al club de los países desarrollados, en un intento por acelerar el desarrollo, nos exponía naturalmente a las comparaciones; éstas siempre son difíciles y la comparación de nuestra educación con los países desarrollados muestra la verdad de nuestra sociedad.
Nuestro índice de escolaridad per cápita 7.6 es bajo en comparación con los promedios de muchos países, pues se considera que alrededor de 12 años de escolaridad per cápita, es decir, la educación básica completa (primaria y secundaria) son los promedios deseables para permitir una evolución social, claro que si lo comparamos contra países ricos, por ejemplo Luxemburgo, que tienen 18 años de escolaridad per cápita ante nuestra realidad se hace más difícil de confrontar. Pero además el 7.6 de escolaridad per cápita de México esconde las grandes diferencias en desarrollo de las distintas regiones, por ejemplo Chiapas, Oaxaca y Guerrero están alrededor de 4 años de escolaridad per cápita; el norte está alrededor de 10 y esto muestra además las inequidades internas además de las externas. No es fácil encontrar un desarrollo armónico porque el desarrollo económico en las distintas regiones del país es heterogéneo y su sistema educativo va a ser un reflejo de esas inequidades.
Poco después de que aparecen estos alarmantes datos viene el recorte al gasto educativo, y tiene uno que darle la razón al rector de la UNAM y a tantas voces que se han levantado en las universidades e institutos del país en contra de bajar el presupuesto a la educación. Bajar el presupuesto a la educación superior y a la investigación científica a largo plazo va en contra del país, pero también en la educación básica los ciclos que alimentan a la media superior y a la superior se ven reducidos, y el problema del crecimiento demográfico lo único que hace va a ser que se deteriore el indicador número de alumnos/maestro.
El valor de la educación se viene manejando desde el principio de la posguerra. Desde la época de las teorías del capital humano se tenía la certeza que el gasto educativo era el indispensable para el desarrollo. A medida que pasó el tiempo se ve más y más el efecto de la educación. Uno se preguntaba en las épocas del resurgimiento de Alemania a qué se debía ese milagro alemán. La respuesta era muy sencilla: era una mano de obra educada y capacitada. Se ha visto repetido éste fenómeno al volverse independientes los países de Europa Central, y se ha visto un desarrollo rápido también porque su población tenía índices educativos altos y esto se debió a que durante la época soviética hubo un énfasis en la educación, porque a pesar de todo la educación y el desarrollo científico fueron siempre estimulados.
Otro indicador importante es el número de alumnos por maestro: en los países desarrollados se ve en el estudio que tienen un promedio de 14 y en nuestro país se reporta oficialmente 32, pero viendo las escuelas del país, especialmente en la provincia, yo creo que estas cifras fueron maquilladas.
Cuando se ven salarios de maestros, estamos parecidos a los otros países si utilizamos el método de comparación normal de ver el gasto de los maestros en relación con el PIB. La verdad es que no se necesita aumentar salarios, sino aumentar maestros para corregir el indicador alumnos /maestros.
Los porcentajes de educación superior también son bajos, esto creo que es más un indicador económico que un indicador educativo, ya que los jóvenes se alejan de los estudios superiores porque tienen que trabajar, algunos hacen el esfuerzo de trabajar y estudiar, pero los rendimientos son bajos y los índices de terminación son también muy bajos. A esto hay que agregar la falta de titulación por el absurdo requisito de tesis que mantienen todavía la mayor parte de las instituciones de educación superior.
No es realmente equitativo comparar países desarrollados con un país como el nuestro con relación con el sistema educativo, porque el reflejo de la falta de desarrollo económico y por otro lado los indicadores que muestran que tampoco estamos evolucionando dentro del desarrollo social.




