Marcial Rodríguez Saldaña
La reconstrucción de la tragedia
A un año de las tormentas Manuel e Ingrid que provocaron una de las tragedias más dolorosas en los pobladores de Guerrero, ya que decenas de personas perdieron la vida, miles de familias su patrimonio, en especial sus viviendas, sus enseres domésticos de primera necesidad, animales de crianza y engorda, así como miles de personas desplazadas de su tierra para escapar de la amenaza de su vida, vale la pena hacer un recuento de la reconstrucción.
1. De acuerdo con las declaraciones oficiales del Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano Jorge Carlos Ramírez Marín, de 5 mil viviendas que se tienen que construir para reponerlas a las familias damnificadas, sólo se han entregado mil 127 casas, esto representa apenas un poco más del 20 por ciento del total de viviendas que deben reintegrarse. Aunque el dato de que sólo sean 5 mil viviendas las destruidas en todo el Estado es muy dudoso, si hacemos un cálculo moderado de que en cada vivienda habitan por lo menos cuatro personas, concluimos que cerca de 15 mil guerrerenses se mantienen todavía sin recibir un lugar propio para vivir.
2. En cuanto a los puentes que comunican a las grandes ciudades del estado, el subsecretario de Infraestructura de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes informó que de 10 puentes federales se construyeron nueve, pero queda pendiente uno de los más importantes, el de Lomas de Chapultepec, ya que es una de las vías más necesarias de comunicación entre Acapulco y la región de la Costa Chica, en donde sólo se puso un puente provisional que en las primeras lluvias de mayo fue destruido. Tampoco se han concluido la mayoría de los puentes que comunican las comunidades campesinas e indígenas, por lo que hay un retraso muy considerable en las zonas rurales del estado, ya que de mil 35 caminos estatales sólo se han reparado 209, por lo que quedan pendientes 826, más del 80 por ciento.
3. En el sector educativo, el avance en la reconstrucción ha sido mínimo, puesto que de acuerdo a las cifras oficiales, de los 360 planteles que fueron dañados por los huracanes, sólo se ha terminado la rehabilitación en 25, apenas un 7 por ciento, por lo que la inmensa mayoría de escuelas aún están pendientes de reconstruir, en consecuencia miles de niños guerrerenses no reciben su educación en condiciones de normalidad, por lo que se hace indispensable agilizar los trabajos en la reedificación de instalaciones educativas, de tal forma que a la brevedad posible los alumnos de las escuelas públicas de nuestro estado estudien en lugares adecuados.
4. En Chilpancingo, la capital del estado, aún se mantienen las familias en el albergue del Indeg porque no se les han entregado sus viviendas; tampoco se han reparado las afectaciones en las colonias populares que se ubican junto al encausamiento del río Huacapa y no se han restablecido los servicios de agua, drenaje y energía eléctrica; existe incertidumbre entre los colonos sobre quiénes y dónde serán reubicados. Las justas exigencias de cientos y miles de damnificados en Tixtla y la Montaña son evidencias de que la reconstrucción ha sido muy lenta y que falta mucho para resolver sus demandas.
5. Llama la atención que funcionarios federales y estatales hayan hecho un balance de la reconstrucción en privado, pues lo correcto es que lo hagan en público con toda la transparencia que amerita este asunto; que sólo hayan emitido boletines de prensa; que Enrique Peña Nieto no dé la cara a los guerrerenses afectados por los huracanes; que independientemente de los recursos destinados a la reconstrucción no se vean las obras, acciones y resultados del tan publicitado Plan Nuevo Guerrero ¿Será verdad que Guerrero está mejor que antes de la tragedia del año pasado?
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