Jaime Castrejón Diez
La Jefatura de Gobierno
La lucha por la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal es muy parecida a la campaña presidencial, pero en sentido diferente. El favorito aquí viene a ser el candidato de las izquierdas Miguel Ángel Mancera, el ex procurador que desplazó claramente a otros personajes de la izquierda que también trataban de obtener la candidatura. Pero a diferencia de la campaña presidencial son las izquierdas las que van marcando el paso y a medida que avanza el proceso no se ve que lo puedan desplazar. Desde que Cuauhtémoc Cárdenas ganó el gobierno del Distrito Federal la izquierda ha manejado no sólo el crecimiento de la ciudad y las obras necesarias sino también le arrebató al PRI, poco a poco, el manejo de las organizaciones políticas que son tan importantes en las campañas electorales.
En el caso de la lucha presidencial el hombre a vencer es el candidato del PRI y se trata de una campaña de tres hombres y una mujer en que solamente con una alianza en el último momento pudieran quitarle la ventaja al candidato priísta. Lo mismo sucede con el candidato de las izquierdas en el Distrito Federal, aquí son un hombre y tres mujeres que se disputan la posición, pero claramente la posición es diferente. El favorito hasta el momento es Miguel Ángel Mancera.
Por un lado el PRI lanza a Beatriz Paredes que conoce de política, que tiene muchos años en puestos públicos y que claramente representa al viejo PRI. Por más que se quiera hacer a través de la campaña presidencial de que hay un nuevo PRI, la verdad es que Beatriz Paredes no puede representar esa nueva versión de un partido ya que es el PRI tradicional, el PRI que viene siendo atacado por todos los partidos desde hace muchos años.
Del lado de Acción Nacional, ante la imposibilidad de lanzar un candidato propio que tuviera fuerza en la ciudad de México, que pudiera movilizar las organizaciones políticas que integran la parte decisiva del Distrito Federal, recurrieron a una candidata ciudadana que por su gran esfuerzo logró que se hiciera justicia en el caso de su hijo asesinado. Con poca experiencia y con poca ayuda realmente del Partido Acción Nacional, la campaña de la señora Isabel Miranda de Wallace ha venido tomando un perfil bastante bajo, que obviamente no representa una posibilidad de triunfo o de desplazamiento de la figura del candidato de las izquierdas.
Rosario Guerra es también una política de experiencia, con una larga militancia en el PRI donde ha ocupado cargos importantes, su rebeldía fue por la forma en que el PRI de la ciudad de México fue manejado por un grupo. El proceso de renovación del PRI del Distrito Federal fue tan viciado que inclusive fue agredida físicamente. El resultado fue un verdadero cochupo para mantener la vigencia de un PRI-DF que estuviera en manos del viejo PRI. Sin embargo esta candidatura no tiene ni las estructuras ni las organizaciones para poder llevar a cabo una elección victoriosa. La verdad es que todas estas organizaciones a través de 18 años han gravitado alrededor del Partido de la Revolución Democrática y de otras organizaciones de izquierda que en estos momentos, a través de la Jefatura de Gobierno, se han hecho fuertes en el aspecto político de la capital de la república.
Lo que queda muy claro es que en esta elección tanto en la Presidencial como en la de Jefatura de Gobierno, no es tanto un diálogo de los políticos con la población sino el diálogo entre partidos. Esto es algo inusitado, normalmente hay una personalidad detrás de un partido, alguien que mueve a la gente, pero ahora la situación es diferente; se tiene más énfasis en la mercadotecnia y en la parte televisiva que en el mensaje político o en última instancia en el pasado político de los gobernantes.
La realidad política es muy clara, en 18 años de gobierno las izquierdas con un mensaje populista y con políticas paternalistas se han adueñado de las organizaciones, lo que los hace casi invencibles. Esto ha desarrollado una gran apatía ciudadana porque se considera que no hay nada que hacer y ante la falta de un verdadero liderazgo social, permanecerá el statu quo. Con el prestigio del PRI por los suelos y un PAN sin una oferta social realista, el resultado está claro, va a ganar la inercia establecida.




