Arrastra el oleaje 11 enramadas y se abre de manera atípica la barra de Coyuca de Benítez
*Provoca la marejada más afectaciones en Playa Azul. Se niegan los vecinos a ser evacuados, informa el alcalde Ramiro Ávila. Los afectados envían a niños y ancianos con familiares a poblados cercanos, informan
Mariana Labastida
El oleaje arrastró 11 enramadas y abrió nuevamente de manera atípica la barra de la laguna de Coyuca, y dejó otras tantas palapas en un islote; dañó bardas de restaurantes y baños construidos de material de concreto. En Playa Azul las olas sobrepasaron la carretera por lo que los vecinos dijeron que estarían al pendiente por si se requería desalojar de continuar el oleaje intenso.
El alcalde de Coyuca de Benítez, Ramiro Ávila Morales informó que se habían habilitado albergues para los pobladores de Playa Azul por si se requería evacuarlos, debido a que se habían negado hacerlo; los vecino dijeron que a los que habían llevado a viviendas de familiares en los poblados cercanos fue a los niños y adultos mayores.
A los pobladores de la Barra de Coyuca la apertura atípica de la laguna los tomó por sorpresa; el sábado, el oleaje y la tormenta tropical Odile abrieron la barra en el punto donde se juntan el río y el mar, que es el desfogue natural, por lo que pensaron que eso sería todo, sin embargo a las 6:30 de la mañana del miércoles las olas comenzaron a golpear la zona y a las 10:45 arrasaron 11 enramadas.
“No nos dio tiempo de sacar nada, nunca pensamos que fuera a subir, nosotros veníamos llegando cuando empezaron las olas bien feas, nos salimos y mandamos a avisar a los compañeros pero cuando llegaron las cosas estaba muy fea, las olas grandes y se llevó todo” dijo Marcelina Villa García una de las restauranteras afectadas, mientras sacaba troncos y madera que quedó flotando a un lado de la laguna.
Marcelina recordó que todavía no se sobreponían de lo que ocurrió en abril, cuando por el mar de fondo también se abrió la barra de manera atípica arrasando con las enramadas, y aunque en mayo el gobernador, Ángel Aguirre Rivero se comprometió a ayudarlos, no han visto dicha ayuda.
La zona de enramadas entre el mar y la laguna quedó reducida a un islote donde quedaron algunas sostenidas, aunque fueron dañadas por las olas, otras 11 desaparecieron totalmente de la franja de arena.
La primera construcción dañada fue la del señor Reynol Rodríguez, se llevó la enramada que tenía al frente, el piso de su restaurante, los baños quedaron ladeados a punto de caer y solamente se sostenía la pequeña casa; los costales con arena que colocó el fin de semana para contener las olas quedaron a la orilla de la laguna.
En el restaurante Playa Mar las olas se llevaron la enramada, el acceso a la playa, el muro de la construcción donde están dos albercas y los baños; lo mismo ocurrió en dos restaurantes más en la zona.
Los restauranteros estaban sorprendidos y enojados, debido a que apenas comenzaban a levantar nuevamente sus enramadas para dar servicio a los turistas; reprocharon que el personal de Protección Civil municipal haya ido hasta ayer miércoles y no antes a prevenirlos de lo que podría pasar, aunque saben que en la temporada de lluvias el oleaje aumenta, no pensaron que los fuera a afectar nuevamente.
La restaurantera Irma Diego Ramos recordó que el gobernador, Ángel Aguirre Rivero se comprometió a ayudarlos y lo que les dieron fue “una despensita nada más, nos dijeron que nos iban a ayudar pero ya no regresaron, el apoyo nunca ha llegado, nada más dijeron que el Fonden y que el Fonden, que ahí estábamos y nada”, reprochó.
Los comerciantes expusieron que también el alcalde, Ramiro Ávila se comprometió a ayudarlos y no les cumplió, por lo que pidieron que por lo menos se realice un programa de empleo temporal para que puedan tener para comer, porque aseguraron que comprar madera, palapa y clavos para armar enramadas es caro.
El presidente del Consejo de vigilancia de la agrupación de lancheros de la Laguna de Coyuca, Omar de la Cruz Cruz expuso que también ellos indirectamente son afectados, debido a que no hay un lugar para llevar a los “pocos” turistas que lleguen a venir, y no tienen cómo ofrecerles servicio.
Recordó que entregaron una petición al secretario de Desarrollo Económico, Enrique Castro Soto para que los apoyaran luego de que fueron también afectados en abril y no han recibido ninguna respuesta.
Provoca otra marejada más
afectaciones en Playa Azul
En playa Azul, las olas se terminaron de llevar los pocos troncos y enramadas que todavía estaban a la orilla de la carretera, las olas atravesaron la vía, lo que alarmó a los pobladores; sin embargo, los vecinos decidieron no abandonar sus viviendas.
“Vamos a ver, según que ya pasó, vamos a ver cómo nos va, se llevó todo”, dijo Eliseo Marín Benítez, quien dijo que su enramada era de las que habían quedado después de que las olas intensas del sábado se llevaron la mayoría de los negocios.
Los vecinos de Playa Azul se acercaban a la orilla de la carretera, a donde casi llegaban las olas, para verificar si no estaba socavando más la arena, “estuvo duro un rato, ahorita está retirándose más”, dijo uno de los pobladores.
Luego del fuerte oleaje de la mañana, estaban en espera de que después de las seis de la tarde se incrementaran nuevamente las olas, entonces analizarían si se salían o no a los albergues habilitados para ellos. Por su parte, el alcalde de Coyuca, de Benítez, Ramiro Ávila Morales, informó que desde el martes unas 80 personas del poblado Playa Azul buscaron refugio con sus familiares por el alto oleaje que arrasó más de 35 restaurantes, y ayer al mediodía el Ayuntamiento determinó la evacuación preventiva del resto de los habitantes porque las olas estaban llegando a la carretera que divide la playa y el poblado, pero los habitantes y el comisario, Juan Luis Laurel Cabrera se negaron y hasta las 8 de la noche de ayer no se había realizado la evacuación.
El alcalde agregó que en la zona de la barra de Pie de la Cuesta, en los poblados de Luces del Mar, Los Mogotes y La Barra, que pertenecen al municipio, también había reportes de afectaciones de las enramadas y restaurantes, pero no había datos precisos porque los empleados de la Dirección de Protección Civil estaban elaborando un censo de los daños.
El lunes en estas páginas se informó que el incremento del oleaje y las marejadas arrasaron 69 enramadas, 16 restaurantes, dos muelles, un andador y ocho palapas en Acapulco, Petatlán, Coyuca y Zihuatanejo, incluidas 32 enramadas de Playa Azul que comenzaron a ser afectadas desde el viernes por la tarde.
Consultado vía telefónica, ayer al mediodía Ávila Morales afirmó que por el alto oleaje ya habían sido “derrumbados completamente” más de 35 restaurantes, que desde el martes unas 80 personas buscaron refugio con sus familiares y amigos en otros poblados, y que al momento de la entrevista ya habían comenzado a evacuar “cuando menos unas 200” personas de la comunidad, para llevarlos al refugio temporal del poblado cercano El Carrizal.
“Sigue pegando fuerte el oleaje, tememos que vaya a destruir la carretera”, expuso el alcalde, y agregó que “no queremos que, si se rompe la carretera o se lleva la carretera, después no vamos a poder entrar”, y explicó que en ese momento la carretera era lo único que separaba el mar del poblado, en una distancia de unos 6 metros.
Detalló que los habitantes de Playa Azul serían evacuados con vehículos del Ayuntamiento y de la Subsecretaría de Protección Civil del estado, y trasladados a la cancha techada y la escuela primaria de El Carrizal.
Sin embargo, a las 4 de la tarde informó que acababa de regresar de un recorrido en Playa Azul, en el que constató que la marea bajó, y agregó que había “cierta resistencia” de la gente que pretendían trasladar al refugio y “se negaron” a ser evacuados junto con el comisario.
“Ellos consideran que todavía no alcanza un nivel de emergencia el mar y bueno, pues ellos conocen muy bien su zona” justificó, y dijo que a las 6 o 7 hablaría con ellos para ver si la marea había subido nuevamente y serían evacuados.
A las ocho de la noche se buscó nuevamente al alcalde y no atendió las llamadas, pero su personal aseguró que hasta ese momento continuaban sin ser evacuadas las personas y se encontraba en una reunión.




