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Usa Susana Alexander el poder de la palabra para liberar tabúes sexuales

 Redacción  

El sexo tambien puede ser poesía, un acto de imaginación y de creatividad. Y ahí radica la diferencia entre hacer el amor y copular.

Con esta premisa en mente, Susana Alexander creó y presentó el martes la puesta en escena de Des…Concierto, ante un lleno casi total del teatro Juan Ruiz de Alarcón, del Centro de Convenciones.

En dos funciones, la actriz hizo gala de sus dotes histriónicas, manteniendo atento al público que se diera cita para disfrutar de ese monólogo.

“El sexo debe darse como un juego, con creatividad, no como algo pecaminoso como nos lo han querido dar a entender…” sostuvo la actriz en una de las lineas del espectáculo que ofreció durante poco más de una hora.

La noche fue toda de Susana Alexander, apoyada apenas por algunos recursos técnicos como un proyector de imágenes, efectos de sonido, un interlocutor que se prestaba al juego de la actriz, una mampara traslúcida y un baúl, del cual extraía unos objetos como ropa y hasta unos títeres que representaban, de manera cómica, los genitales del hombre y la mujer.

Proyecciones de cuerpos desnudos masculinos y femeninos fueron acompañados de la pausada y mesmerizante voz de la actriz quien leyó poesía y fragmentos de autores mexicanos como José Emilio Pacheco, Juan Bañuelos, Isabel Fraile y Parménides García Saldaña.

El Tao del amor y el sexo, Me desvisto, Brasa desnuda, Tu cuerpo de espigas frontales, Vamos a perpetuarnos, Receta para enamorar a una mujer, son sólo algunos de los poemas que reforzaron el trabajo histriónico de Alexander.

Por medio de su monólogo, la actriz puso en manifiesto la carente educación sexual que se da en los distintos niveles de la formación escolar de los jóvenes y la poca comunicación que los padres tienen con sus hijos sobre este tema.

De igual forma, y con humor, recordó el momento cuando tuvo que hablarles a sus dos hijos, Tatiana y Julián, acerca de la sexualidad y de los problemas que puede traer el no estar bien informado acerca del tema.

Con su característica forma de interpretación –que va de lo poético, lo humorístico, lo dramático, hasta lo concientizador–, Alexander hizo también gala de sus dotes de cantante, lo que le mereció el aplauso de los asistentes.

La actriz concluyó su intervención con un espacio dedicado a la formulación de preguntas y comentarios de un, al principio, tímido público que finalmente partcipó.

Ovacionada, Alexander comentó al publico su intención de continuar viniendo al puerto con más obras de esta índole y anunció que a principio del próximo año lo hará con la obra teatral Yo madre, yo hija, trabajo que le ha valido una crítica favorable.

Al margen del trabajo que la actriz tuvo sobre el escenario, hubo un par de ocasiones, en que con humor, pedía al público que apagaran sus celulares, incluso a un camarógrafo le sugirió de forma amable que se agachara para permitir ver al público que estaba detrás de él.

La presentación de esta puesta en escena fue en apoyo del Grupo de Amigos con VIH y de la labor que hace con niños que sufren este padecimiento.

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