Niegan el acceso a unos 100 invitados a la inauguración de una discoteca en Acapulco
Xavier Rosado
Empleados de la discoteca Bar-Río Antiguo negaron el acceso a unas 100 personas que portaban invitaciones para la inauguración el pasado jueves, que la misma empresa entregó, lo que fue considerado por algunos agraviados como un acto de discriminació, según denunciaron ayer en la Redacción de El Sur.
El gerente de la empresa, Alan Franco, argumentó que el acceso “no fue negado, sino retardado” y que habían recibido muchas quejas del cadenero, quien ya fue despedido.
Los agraviados narraron que la noche de la inauguración se creó una gran conglomeración de personas con invitación que deseaban hacerla válida, sin embargo, un hombre en la entrada, conocido por Chucho, despóticamente negó el acceso sistemáticamente a quienes “no le agradaban o simplemente que no los conocía”.
El gerente de la discoteca, indicó que esta persona fue traída explícitamente de la ciudad de México, de uno de los cinco lugares del corporativo.
Uno de los afectados, Víctor Vargas Yépez indicó que la invitación se la había entregado su cuñado, sin embargo cuando se presentó con su esposa a la discoteca, fue discriminado y de manera grosera le dijeron que “lo intentara más tarde”.
“Llegamos a las 11 de la noche y todo estaba apagado, nos fuimos a dar una vuelta, regresamos a las 11 y media y ya se había juntado la gente, pero no todavía no dejaban pasar a nadie y cada vez la multitud se hacía más grande, de repente llegaron unas personas que ni siquiera llevaban invitación, se veía que eran invitados especiales, e inmediatamente los dejaron pasar”.
Agregó que esto se repitió durante las más de dos horas que estuvieron en la entrada esperando que les dieran el acceso.
“No nos hacían caso por más que gritábamos, yo fui hasta la cadena pero el tal Chucho nada más me ignoró. Así igual estaba mucha gente que tenían invitación, pero no les hicieron caso y era gente que iba bien vestida, pero nada más no los dejaron entrar. Nosotros comenzamos a enojarnos porque pasaba pura gente que conocía a los dueños, el gerente estaba más arriba en las escaleras y le decía al de la puerta quién pasaba y quién no”.
Otra de las agraviadas, la contadora Karla Reyes Iruegas, dijo que había unas 100 personas en la entrada, que se desbordaban hasta llegar al borde de la banqueta.
“Eramos cuatro personas, mis amigos y yo y estuvimos desde las 11 de la noche hasta la 1 de la mañana, hasta que nos desesperamos y nos fuimos, porque veíamos que llegaba gente bien vestida y no las dejaban pasar”.
“Todos llevaban invitación, le hablaban con las invitaciones en las manos y el tipo ni los pelaba y además de todo, se portó bien grosero y déspota, ignoraba a la gente y les decía de mala manera que despejaran el área para que pudieran entrar los que ellos escogían”.
Agregó que hubo varios incidentes durante la espera, uno de ellos fue que un hombre de unos 40 años de edad, le aventó la invitación al de la cadena y se fue molesto diciendo: “Para qué dan invitación si no la van a valer”.




