Carlos Pérez Aguirre
Ocaso del sol azteca
Cuando se formó aquella poderosa alianza contra los métodos antidemocráticos y antipopulares del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que encabezó –escindiendo la corriente democrática de ese organismo– Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, se creó con la participación de diversas organizaciones el Frente Democrático Nacional.
Una gran esperanza para nuestro país se cristalizaba, un gran frente en donde coexistían expresiones políticas que abrían un abanico del pensamiento de la izquierda, enormes movilizaciones y enorme simpatía de inmediato cosechó la postura del ingeniero Cárdenas, que crea el Partido de la Revolución Democrática (PRD) como un partido político organizado y consolidado de los sectores de izquierda.
Pero como antítesis de ese esfuerzo democratizador y progresista, las corrientes oportunistas aprovecharon esta situación para mostrarse como demócratas, cuando en realidad eran apéndices mercenarios del partido encaramado en el poder; Los Chuchos empezaron su labor de vendimia y boicot, y con ayuda externa lograron posesionarse de la estructura del PRD, colocando a este partido en permanente riesgo de ruptura.
La sensatez de Cuauhtémoc Cárdenas primero, y luego de Andrés Manuel López Obrador, evitó que se consumara esa ruptura. Una y otra vez algunas corrientes propugnaron por devolver la esencia con que se fundó el PRD. Sin embargo, la dirección en manos de la corriente Nueva Izquierda cada vez aprueba, como ha sido con las reformas peñistas, acciones contrarias al interés del pueblo de México. Pero esta situación ha generado un gran desprestigio en ese partido que hoy la ciudadanía percibe como, de hecho, que se encuentra totalmente al servicio de los intereses de la oligarquía nacional y sobre todo internacional.
La reforma energética que privara a la nación de recursos como el petróleo, el gas y la electricidad es contundente.
Ante esa situación insostenible, López Obrador crea el partido Movimiento Regeneración Nacional, Morena, con el objeto de rescatar los principios que dieron vida a esa gran ilusión política que es el cambio democrático, hasta hoy frustrado.
Hay quienes opinan que este organismo dividirá a la “izquierda”. En mi concepción es evidente que ese partido la depurará de una gran cantidad de farsantes que sólo han buscado su beneficio personal. Además de la aprobación de las antinacionales reformas peñista.
Como muestra de la corrupción de la corriente NI, tenemos que durante la contienda interna del PRD algunos gobernadores –como el de Guerrero– de manera impune y burlando la ley apoyaron a corrientes que no existían ni en la imaginación unos días antes del proceso, ganando mayorías ¿cómo se dio esto?, lo denunciaron los propios líderes de las corrientes, compras y obsequios sin reparar en límites, se sospecha del erario público; por ello a esa nueva corriente la bautizaron en su nacimiento con las siglas “PIG”.
El tamaño de las corruptelas ha metido en un callejón sin salida al PRD, y lo que antes fue un orgulloso sol azteca hoy se extingue y está próximo a su ocaso.
Corromper al por mayor sólo para nombrar candidatos a dos juniors sin ningún merecimiento, esto huele muy mal.
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