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Vivien aún en peligro comunidades de Malinaltepec que debían ser reubicadas tras el desastre de Manuel

*Denuncian vecinos la distribución inequitativa de la ayuda, se prioriza a familias y grupos afines a quienes son responsables de repartir los materiales de construcción, alimentos y dinero. En Tilapa, de las más afactadas, todavía se ven los deslaves de cerros que hace un año llegaron hasta las calles del pueblo y se teme que se hundan las casas que están cerca de las barrancas

Carmen González Benicio (Segunda parte)

Malinaltepec

Ha pasado un año desde que las lluvias provocadas por las tormentas Ingrid y Manuel dejaron el municipio de Malinaltepec gravemente dañado, y en un recorrido por la comunidad de Tilapa se ve que desde la calle Central, que atraviesa toda la población, todavía hay deslaves que llegaron hasta las calles, fracturaron el pavimento y derribaron los postes del cableado eléctrico. Así se ven las calles, “con casas colgando”, dice un vecino.
En la colonia El Mirador, de la parte este de Tilapa, están las mayores afectaciones porque la lluvia ahí encontró salida y se llevó una gran porción de tierra, la red de drenaje y huertas de cafetales, plátanos y otros frutales.
Aquí, señoras denunciaron que no recibieron ayuda de las dependencias federales ni estatales a pesar de ser las afectadas, y señalaron que lo que llegó fue para unos cuantos que pertenecen a una familia o grupo, aunque muchos de ellos no sufrieron afectaciones.
La indígena Sixta Neri Galeana fue una de las primeras en salir de su casa al ver a esta reportera para denunciar que no recibió nada, aunque ya la visitaron muchas autoridades y los líderes de la comunidad lo saben. Su casa está cerca de una gran barranca, y con las lluvias de septiembre quedó más cerca de la orilla, y teme que se hunda, pero ella no tiene a dónde ir porque no le han dado nada ni la consideraron en la lista de afectadas, dijo.
Su preocupación principal ahora no es su vivienda, sino cómo alimentar a su familia, porque el proyecto de cría de peces que desarrollaba se perdió. Contó que tenía cinco estanques con peces, de los cuales dos se llenaron de tierra y tres se fueron entre el lodo y la tierra del derrumbe, “no tengo nada y nadie me dice qué hacer o a dónde ir para que me ayuden”, se quejó.

Los alimentos son la preocupación principal, pero la vivienda sigue haciendo falta

A esto se sumaron Dámasa Crescencio Neri, quien dijo “a mí ni siquiera me dieron un folio para ver lo de mi vivienda y todos vienen a sacar las fotos de aquí, viene la gente las autoridades y no tengo nada de apoyo”, y Balbina Martínez Sierra quien acusó a un dirigente de nombre Mayrán de ser sectario y exigir cooperaciones para beneficiarlas, “aquí es difícil conseguir dinero, pero dicen que es para las vueltas que dan, y como no pudimos reunirlo no nos consideraron”. Unas personas a lo lejos les pidieron a las tres mujeres que se callaran, y dijeron que no era cierto lo que le decían a la reportera, pero las tres aseguraron “no mentimos, decimos la verdad, aquí se formaron grupos que reciben las cosas, son de una sola familia, y reclamamos porque es la verdad, el maíz llega a unas 420 familias, pero no estamos incluidas”.
La falta de viviendas fue la queja general; los evaluadores de diferentes dependencias pasaron a sus casas, censaron y les dejaron un folio que les pidieron guardar, sin que les resuelvan algo.
Tilapa, según les dijo a los vecinos Protección Civil hace meses, ameritaba la reubicación; más tarde, el subsecretario para Asuntos Políticos del Gobierno del estado, Misael Medrano Baza, dijo que “recibirían tratamiento aparte”; ahora, como a muchas otras comunidades les ofrecen reconstruir las escuelas en los mismos lugares. Les pidieron un terreno plano, pero “ninguno se presta, tenemos laderas, lomas, cerros,”, dijo el vecino Maximiliano Peñaloza Taurino.
“Son puras trabas para no cumplir; aquí, por las condiciones de la comunidad se iban a reubicar cinco escuelas, ahora que nos dijeron que no hay dinero para comprar el terreno para reubicarnos nos dicen que se van a reconstruir en el mismo lugar donde ahora están, pero sólo han sido promesas”.
Los pobladores se quejaron también de la deficiencia en el servicio de salud porque la doctora Karina Suástegui, del centro de salud de la comunidad, llega los martes y los viernes ya no está, y sólo atiende de 9 de la mañana a 3 de la tarde, y pidieron que se regularice su presencia, ya que durante esta temporada aumentan las enfermedades respiratorias y diarreicas.

Las complicaciones por
el conflicto agrario

El comisariado pidió también que se cumplan los acuerdos por parte del gobierno del estado para resolver el conflicto agrario que mantiene con comunidades del mismo municipio.
Santa Cruz del Rincón invadió sus tierras y ya acordaron dejárselas a cambio de una contraprestación, que no llega; con Tierra Colorada se hará la brecha en los linderos para llegar a un acuerdo amistoso.
Unos vecinos incluso contaron que la tromba que cayó sobre Tilapa y Tierra Colorada fue una llamada de atención ante tanta maldad que ya había en el lugar, pues había problemas, muertes, peleas, desapariciones por conflictos de tierras.
Dijeron que la tromba cayó para llevarse la maldad que se presenta en forma de serpiente y que se alimenta de los problemas, y como ahí había muchos, creció y luego no podía salir por sí misma al mar, por eso llovió mucho e inesperadamente, para juntar mucha agua que la arrastrara; para ellos, la evidencia de esto está en la forma en que tiró árboles, destrozó la carretera, los puentes, deslavó los cerros y se llevó los huertos y afectó los techos de las viviendas.

Siete comunidades desplazadas de la zona más afectada de Malinaltepec

El integrante del Consejo de Comunidades Damnificadas, Emilio Pacheco Neri dijo que se unieron a la organización por la desatención de las autoridades de los tres niveles de gobierno y que el acuerdo que lograron fue la entrega de maíz, arroz y frijol. A cambio, ellos harán obras de recuperación de los suelos afectados, sembrando árboles para frenar el deterioro. La siembra la hacen en sus parcelas con izote, mango, sauce, amate, plantas que tienen raíces grandes.
En la parte norte de Malinaltepec, las lluvias provocaron el desplazamiento de vecinos y la instalación de campamentos en la franja que lleva a la cabecera municipal por un entronque de la carretera Tlapa-Marquelia.
Los campamentos iniciaron en las comunidades de El Tepeyac, Los Filos, Unión de las Peras, El Tejocote, colonia Las Pirámides, La Lucerna y Moyotepec.
Fue la zona más afectada del municipio con deslizamientos, derrumbes y hundimientos de tierra donde muchos perdieron la vida porque fueron sepultadas por sus viviendas, o de tristeza. Desde hace un año, los indígenas me’phaa han vivido en sus refugios de varas, nailon, telas y, algunos, con láminas que el gobierno les entregó mientras resolvían su situación.
El caso del campamento de Los Filos fue levantado hace meses al regresar a su comunidad donde tienen menos carencias, pero viven con zozobra; los vecinos de El Tepeyac también regresaron, pero dejaron las casas instaladas por si es necesario regresar en esta temporada.

La Unión de las Peras sigue en
el campamento provisional en
espera de reubicación

La comunidad de Unión de la Peras se mantiene en el campamento porque los desplazados esperan la reubicación, aunque “a un año, son promesas pero no hay nada sólo visitas y proyectos”, dijo el comisario, Abel Bruno Arriaga.
El comisario cuestionó el trabajo de las autoridades municipales, estatales y federales porque “todo lo hacen al revés, construyen casas en terrenos inestables, porque las opciones que les dimos no las aceptan o las consideran caras, la verdad hay mucho desorden y descoordinación en las acciones de gobierno”.
En este campamento, ubicado en el lugar conocido como La Antena se observaron casas construidas con paredes de tabicón ligero, sin revoque y techos de lámina, dispersas entre los pinos y encinos en suelo irregular. Son 81 de la primera etapa de viviendas que dio la Sedesol y faltan 43 que los vecinos no saben dónde se harán, porque no hay terreno que reúna las condiciones de estabilidad.
Bruno Arriaga recordó que fue difícil conseguir el informe del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) sobre la visita que hizo a la comunidad para “La revisión de los fenómenos de inestabilidad de laderas”, de marzo de este año, cuando concluyó, y recomendó reubicar lo más pronto posible a todas las viviendas de la comunidad porque, según el análisis se encuentra en una zona de alto riesgo que se agrava por la inestabilidad.
Sin embargo, a pesar del informe siguen ahí sin el terreno para reubicarse, y tal parece que no habrá porque ya se construyeron casas en esa franja y “no les gustan los precios”, remarcó.
Para el comisario, las casas son de mala calidad e inhabitables porque el agua se filtra por sus paredes y hace charcos; varias no tienen tinacos y los sanitarios biodigestores no están bien instalados, igual que el servicio eléctrico, además de que por la su ubicación será más difícil y caro dotarlas de los servicios de energía y agua.
Pese a las condiciones de las casas, una parte de los vecinos ya las habita, “es mejor estar donde se mete un poco de agua, pero ya no te caen directo la lluvia y el frío, es más soportable”, dijo un vecino.
El comisario dijo que el presidente y las autoridades municipales conocen la situación, pero no han hecho nada, sólo que van a aplanar las paredes y a cambiar los techos de lámina por losa, pero no les dan una fecha real.

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