Yo vi con vida a Bernardo Reyes en los separos de la PJE: Octaviano Santiago
Bernardo Reyes Félix, campesino originario de Atoyac, desaparecido desde septiembre de 1972, fue visto días después de su detención, encerrado en los separos de la Policía Judicial del Estado (PJE) en Acapulco, que estaban a cargo directamente del comandante Wilfrido Castro Contreras.
El testigo que vio con vida al desaparecido es Octaviano Santiago Dionicio (ex preso político, ex militante del Partido de los Pobres, ex presidente del PRD en el estado y ex diputado local, y actualmente miembro de la Asociación Nacional de Luchadores Sociales), que en esos días estaba preso por motivos políticos en la antigua cárcel de Acapulco, localizada en la calle Aguas Blancas, en la colonia Hogar Moderno.
Octaviano Santiago conocía bien a Bernardo Reyes, porque era su vecino en la ciudad de Atoyac; sus casas estaban separadas sólo por el arroyo Cuitero o El Cohetero.
Indica que ha colaborado con la Fiscalía Especial en la reconstrucción de los siguientes hechos:
“Yo vi vivo a Bernardo Reyes, en el 72. Yo estaba en prisión, en Acapulco. Él estaba en los separos de la Policía Judicial al mando de Wilfrido Castro Contreras.
“Él estaba incomunicado, yo estaba en la cancha de la cárcel, iba caminando, había unos ventanales pequeños. Me gritó:
–Octaviano, Octaviano. Soy Nayo Reyes.
–¿Eres Nayo? –así le decían a Bernardo, Nayo.
–Sí, soy Nayo, estoy detenido, me han estado torturando. Pásame un papel para mandar un recado a mi familia.
“Le pasé un papel, y no me acuerdo si un lápiz o una pluma para que escribiera, y yo hice llegar el mansaje a la familia. Pero cuando sus familiares fueron a buscarlo, ya no lo encontraron”.
Cuando desapareció, Bernardo Reyes tenía 38 años. Dice Octaviano Santiago que era un hombre del campo, de una familia muy conocida en Atoyac, su papá, Eliseo Reyes, hacía casas de adobe.
Desde muy joven, Bernardo Reyes participó en la lucha contra el gobernador Raúl Caballero Aburto, y era miembro de la Asociación Cívica Guerrerense, que dirigió Genaro Vázquez Rojas. Era conocida su actividad en la denuncia pública como parte de la ACG, que era una organización abierta con actividades públicas en la lucha política, pero “yo no conocí que Bernardo Reyes participara en el grupo armado de Genaro”, afirma.
Octaviano Santiago dice que la familia de Bernardo Reyes siempre reclamó su presentación, en especial su esposa, que ya murió, y presentó denuncias ante las autoridades del gobierno, Por eso, Octaviano Santiago fue llamado a declarar sobre este caso en la Procuraduría de Justicia del Estado. “Me sacaron a declarar estando en prisión”, dice.
Comenta que hay un testigo de su detención, Guillermo Sotelo Rabiela, que también pertenecía a la ACG, que estuvo preso político en Perote, Veracruz, y salió amnistiado.
Ya andaba Acosta Chaparro
Octaviano Santiago señala que además de Wilfrido Castro, que estaba a cargo de los separos donde vio a Bernardo Reyes, ya actuaba en Acapulco Mario Arturo Acosta Chaparro, aunque en ese año todavía no tenía el cargo de director de la Policía Judicial.
Afirma que en la desaparición de Bernardo Reyes también están involucrados Acosta Chaparro y el ex procurador Carlos Ulises Acosta Viques.
Sobre las órdenes de aprehensión de las que informó la Fiscalía Especial, Octaviano opina: “No me alientan mucho las denuncias que no concluyen en resultados que satisfagan. Creo que a la Fiscalía le ha faltado voluntad para enfrentar el reto que tiene. La Fiscalía tiene que actuar primero contra los que ordenaron las acciones y después contra los que las ejecutaron. Y yo me he referido con insistencia a Acosta Chaparro y a Acosta Viques, porque contra ellos la Fiscalía no ha procedido.
“En el caso de Bernardo Reyes, cuando desapareció, el procurador efectivamente era Francisco Román, pero Acosta Viques le siguió en el cargo, y él debió recibir los archivos que tenía la Procuraduría, porque a Bernardo Reyes yo lo vi en una cárcel pública, en los separos de la Policía Judicial, que estaban junto a la agencia del Ministerio Público”.
–Pero qué opinas de la orden de aprehensión contra un ex gobernador, Nogueda Otero, en caso de que se confirme la versión, ¿se estaría hablando de uno de los responsables intelectuales de las desapariciones?
–Nogueda Oreto sí es un pez gordo. debe haber contra él un castigo, sobre todo ahora que la Suprema Corte ya estipuló que las desapariciones son delitos que no prescriben. (De la Redacción).




