El obispo Raúl Vera pide en la CIDH protección para un sobreviviente de la UP de Iguala
Acude el obispo Raúl Vera a la CIDH; pide protección para un sobreviviente de la UP de Iguala
Nicolás Mendoza Villa, el testigo que informó cómo fue el asesinato de Hernández Cardona, es perseguido y acosado por hombres armados, informa en Washington ante Álvarez Icaza
Alejandro Guerrero
Iguala
La misión de derechos humanos que encabeza el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) garantías de seguridad para el sobreviviente de la Unidad Popular de Iguala, Nicolás Mendoza Villa, que es perseguido y acosado por hombres armados.
En su segundo día de la visita de derechos humanos en la ciudad de Washington, la misión inegrada por el obispo Vera López, Magdalena López Paulino presidente y secretaria de la Red Solidaria Década Contra la Impunidad, así como la regidora del PRD en Iguala y viuda del asesinado líder de la UP, Arturo Hernández Cardona, Sofía Mendoza Martínez, se reunieron con el secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Emilio Álvarez Icaza Longoria.
En un informe hecho llegar por la regidora Sofía Mendoza, indicó que el obispo Raúl Vera le manifestó al secretario ejecutivo de la CIDH su preocupación por el peligro en que se encuentra la vida del testigo del asesinato de Hernández Cardona y otros integrantes de la UP, sobreviviente de esos hechos, Nicolás Mendoza Villa y su familia, que han sido acosados por hombres armados, “solicitó que este organismo otorgue las medidas cautelares a Nicolás Mendoza y que exija al Estado mexicano que garantice la vida de esta familia”.
Entregó la petición que por su intermedio hace la Policía Comunitaria de la Casa de Justicia de El Paraíso, CRAC-PC, en Ayutla de los Libres, en la que se solicita que la CIDH se mantenga atenta al hostigamiento y criminalización de que los policías comunitarios son víctimas. Otra solicitud de esta Casade Justicia es que el Estado mexicano respete en su integridad el territorio comunitario.
También, dijo, se abordó el tema de la masacre de El Charco y la impunidad en que se encuentra a más de 16 años del suceso, que aún no se conoce la verdad histórica y mucho menos se ven señales de que se les repare el daño ocasionado a los sobrevivientes, su familia y sus comunidades.
El tema del acoso a los dirigentes de la Organización del Pueblo Indígena Me’pha (OPIM), Cuauhtémoc Ramírez y Obtilia Eugenio, fue puesto también en la mesa, aunque éste ya le corresponde a la Corte Interamericana “es necesario que estén ustedes enterados”, subrayo el obispo Vera a la CIDH.




