Aboga analista alemán en favor de la reelección de diputados y senadores
Se necesita más de una legislatura para conslidar la democracia y que venga el bienestar social, dice Dieter Nohlen
Se necesita más de una legislatura para que entre los actores políticos se llegue a acuerdos que se traduzcan en bienestar social y con ello se consolide la democracia en México, afirmó Dieter Nohlen, catedrático de la Universidad de Heidelberg, Alemania, durante su conferencia Justicia Electoral y Consolidación Democrática, impartida el sábado.
Allí, el especialista en instituciones políticas y temas electorales se declaró a favor de la reelección de diputados y senadores, pues “a los tres años apenas saben más o menos dónde están los baños”.
Durante su participación en el II Curso Iberoamericano de Justicia Electoral, explicó que en México es necesario “repensar” la política a partir de la transición, pues las instituciones deben adaptarse a un sistema tripartidista y el presidencialismo debe derogarse. “En ello la opinión pública debe participar activamente para que los actores políticos lleguen a acuerdos, y no hay que pedir demasiado a los políticos pero hay que exigir que aprendan”.
Abundó que un avance significativo de México en la democracia es que “por fin ha logrado dejar de producir una mayoría absoluta”, y ahora el presidencialismo perfecto se ha convertido en uno corporativo que incluye como base a muchos partidos y eso es lo que hace difícil llegar a acuerdos, ya que la lógica los hace pensar –a los actores políticos– en poder llegar a ganar todo y es en este espacio donde la justicia electoral debe actuar para conciliar entre las partes.
En la conferencia, el catedrático de la Universidad de Heidelberg ponderó las condiciones en que se ha desarrollado la Justicia Electoral en América Latina, “si bien se realizan elecciones libres aún no se ha consolidado la democracia, situación que se aprecia en la progresiva desconfianza en las instituciones políticas y el grado decreciente de satisfacción con la democracia”.
Este es –dijo– un fenómeno ambiguo si se considera que en teoría se supone que la consolidación es dependiente de la participación y la celebración de elecciones libres y pluralismo político, justamente los elementos de la democracia por los que vela la justicia electoral”, no obstante en América Latina estos factores se han invertido.
De acuerdo con Dieter Nohlen, esto se debe a que no son fenómenos lineales y para entender el tránsito democratizador que se vive en América Latina es necesario conocer el contexto sociopolítico y cultural en que se desenvuelve, pues “el legado de fraude electoral, la desconfianza en las instituciones y la facilidad con la que el individuo y los colectivos desobedecen a la reglas y a la ley” son variables determinantes en este proceso.
Estas circunstancias –agregó– han llevado a los teóricos a formular varias teorías del por qué la democracia aún no se consolida en los países de América Latina, entre las que mencionó seis: La primera hipótesis identificada como carencia económica, culpa al insuficiente desarrollo económico alcanzado en la región. Rechaza la consolidación de la democracia, porque el florecimiento económico en América Latina no ha sido suficiente para desencadenar los variados efectos que serían capaces de consolidar la democracia.
La segunda tésis habla de la carencia social, y se fundamenta en la existencia de la pobreza y la desigualdad social. Sostiene que el neoliberalismo no ha logrado pagar la deuda social de fracasadas estrategias de desarrollo anteriores, “la medida creciente de la pobreza y la desigualdad es contraria a la consolidación de la democracia”.
La carencia política es la tercera teoría y manifiesta que no se ha consolidado la democracia en América Latina debido a la falta del estado de derecho, a la insuficiente responsabilidad, el predominio de los sistemas de conducta tradicionales de la élite política, como el clientelismo y la corrupción, “una democracia de menor calidad no se puede consolidar”.
La cuarta hipótesis, enfocada al problema de la política actual de la República Mexicana, señala la carencia político interinstitucional, y acusa a problemas estructurales de los sistemas políticos como los causantes de “una menor eficiencia del gobierno”, pues dada la polarización de los actores políticos no se producen consensos y “sin el instrumento de la gobernabilidad no está garantizada la exitosa realización de los programas económicos y sociales”, por lo tanto no resuelve el problema de la consolidación.
La quinta tésis, falta de confianza, considera que los ciudadanos no han adquirido la confianza en la democracia como el orden político preferido para la satisfacción social.
La última hipótesis, carencia de capital social, se enfoca en la sociedad, en su capacidad de generar confianza en los otros para formar una comunidad eficiente, cuyo progreso económico y social pueda producir un sistema político consolidado.
De tal suerte –dijo el catedrático alemán– que la incipiente democracia en América Latina “se reduce a lo electoral y será muy difícil de consolidar porque este proceso tiene que ver con la continua adaptación de los actores políticos a las reglas del juego democrático”, de ahí la apreciación de que se necesita más de una legislatura en México para llegar a acuerdos que beneficien a la mayoría de la población.
La justicia electoral impartida por diversas instituciones no es suficiente para la consolidación democrática, cuando los resultados de la política, para la gran mayoría del pueblo, quedan por debajo de cierto límite tolerable, “es difícil mantener la aceptación de la gente hacia la democracia”, puntualizó Dieter Nohlen, y agregó que por tanto corresponde a la política, vista como el arte de lograr consensos, resolver los problemas de la consolidación democrática sus instituciones y procedimientos democráticos, porque “la legitimidad de las estructuras proviene del cumplimiento de las expectativas”. (Daniel Velázquez Olea).




