Sorprende al mexicano Michel Franco el recibimiento a su cinta Después de Lucía
DPA
Cannes
Sorprendido y halagado por el cálido recibimiento que el lunes se llevó en el Festival de Cannes con su segunda película, Después de Lucía, el director mexicano Michel Franco apenas contiene la emoción.
“Es la primera que la exhibo en una sala llena. Confiaba en que iba a ser interesante pero no sabía si iba a conmover a la gente y salieron muchas personas llorando de la sala. Y creo que eso para mí era muy imortante”, aclaró en un encuentro con varios medios el director, cuyo nervioso movimiento de manos delató una agitación controlada.
Vestido con un elegante traje, Franco está viendo refrendado parte de su trabajo (el año pasado rodó dos películas) con el fuerte aplauso que se llevó de Cannes, cuyo público tiene fama de difícil.
Después de Lucía narra la historia de un padre (Hernán Mendoza) y su hija adolescente (Tessa Ia) con una cámara casi imperceptible. Tras la trágica muerte de la madre en un accidente de tráfico, padre e hija se trasladan a México DF, donde la menor sufrirá el acoso de sus nuevos compañeros de colegio (bullying).
“Yo creo que el nivel de violencia y crueldad se daría de la misma manera en una escuela de cualquier nivel y de cualquier país también. Creo que no es algo exclusivo de México o Latinoamérica”, explicó el director. “Sí, México está viviendo un momento muy violento, pero por ejemplo en Noruega de pronto hay un brote de violencia que uno no sabe si está aislado o va relacionado con su entorno. Yo creo que se está respirando de manera mundial violencia y estoy tratando de entender por qué”.
Aparte de la cinta mexicana, también fue bien recibida Elefante Blanco, del argentino Pablo Trapero, que se presenta como Después de Lucía en Un Certain Regard, la segunda sección dentro del festival. Además el uruguayo Pablo Stoll mostró en la Quincena de los Realizadores 3.




