Tomás Tenorio Galindo
OTRO PAÍS
*O es Walton, o es el PRI
Como el veinte que hace falta para completar el peso, cada vez es más evidente que el presidente municipal de Acapulco, Luis Walton Aburto, se ha erigido en el factor crucial para el triunfo o la derrota de los partidos de izquierda en las elecciones de 2015 en Guerrero.
Su partido, Movimiento Ciudadano (MC), es la primera fuerza política en la ciudad que gobierna, donde tiene registrados 118 mil militantes, según informó antier el dirigente estatal Adrián Wences Carrasco. El PRD tiene 77 mil afiliados y el PRI 23 mil, en datos proporcionados por el mismo Wences. Aun cuando en todo el estado tenga sólo 142 mil militantes, esas cifras le permitieron al dirigente anunciar que su partido podría ganar por sí solo la alcaldía de Acapulco, provocadora afirmación con la que MC parece abrir la temporada de negociaciones con sus contrapartes de izquierda para establecer alianzas y definir candidaturas. Estos datos advierten que si se consuma una alianza con el PRD y el PT, MC podría aportar alrededor de 20 por ciento de los votos. Y también parecen sugerir que esa posible alianza tendría mayor viabilidad con Walton como candidato a gobernador.
El complejo escenario político que se creó entre los partidos de izquierda con la irrupción de Morena debilitó la posibilidad de que el PRD retenga la gubernatura frente a un PRI fortalecido. Si Morena mantiene sus planes de postular a Lázaro Mazón como candidato a gobernador, ni siquiera una coalición PRD-PT-MC bastaría para derrotar al PRI, que llegará a la contienda con el respaldo del gobierno federal y el clima de bonanza derivado de la derrama económica destinada a las obras de reconstrucción. Pero sin MC y los más de cien mil votos que posee en Acapulco, la derrota del PRD sería inevitable.
Morena no va a ganar la gubernatura, pero sin duda obtendrá unos 200 mil votos, que serán restados de la votación tradicional perredista. En consecuencia, el PRD necesita a MC para mitigar el efecto de la sangría electoral que le causará la presencia de Morena, y lo necesita más que al PAN, cuya cuota en una coalición resulta insignificante.
Planteadas así las cosas, la única posibilidad de que la izquierda conserve la gubernatura es que alcance una alianza con el PT y MC, partidos que sin embargo se encuentran bastante más cerca de Morena, que por su parte ha anunciado que no formará ningún tipo de alianza, ni de facto. Si se impone un criterio inteligente, lo mejor que podría hacer el PRD es cultivar e integrarse a la candidatura de Walton, el único de los aspirantes con la capacidad de unificar a todos los partidos, incluido Morena, frente a la manifiesta arrogancia de Armando Ríos Piter, que es una patada en el hígado para todos y motiva un repudio generalizado, como ha quedado de sobra documentado.
Esa virtud de Walton proviene del hecho de que no está peleado con nadie ni suscita el repudio de nadie. Incluso Nueva Izquierda, en voz de Sebastián de la Rosa, ha dado muestras de simpatizar con su candidatura. La eventual candidatura de Walton podría incluso derribar la reticencia de Morena y conseguir el apoyo de Andrés Manuel López Obrador. El habitual pragmatismo del PRD indicaría que con estos datos, las corrientes se volcarían con Walton, si no fuera por la abierta intervención que el gobierno de Enrique Peña Nieto tiene en la sucesión perredista a través de Ríos Piter. En este punto se halla la clave para entender todos los movimientos que realice el PRD de aquí al momento en que elija a su candidato.
Ríos Piter ha sido fortalecido desde el gobierno de Peña Nieto con la evidente intención de jugar a ganar con dos cartas: o gana con el PRI y Manuel Añorve, el más aventajado de los precandidatos priistas gracias al respaldo del diputado Manlio Fabio Beltrones, o gana con Ríos Piter. Si la dirigencia perredista que encabezará Carlos Navarrete se inclina por Ríos Piter, no será por la fuerza que éste tenga, sino por la presión ejercida por Los Pinos en conciliábulos al estilo del Pacto por México.
Pero en ese caso el PRD sacrificaría la posibilidad de tener el apoyo de Morena y López Obrador, quien entonces haría una campaña implacable contra el achichincle de Peña Nieto, y muy probablemente arrojaría también a MC y al PT a los brazos de Morena, con Mazón o con Walton como candidato. Y ganaría el PRI con un elevado porcentaje de diferencia.
Los otros precandidatos del PRD no dan señales de vida. Aun cuando no está descartado, Sofío Ramírez parece perdido en su excesiva sumisión al gobernador Ángel Aguirre, lo que le impide proyectar fuerza e iniciativa propia. Otros aspirantes parecen fuera del juego, como Alberto López Rosas paralizado por el juicio político que se le sigue en el Congreso del estado; Beatriz Mojica que carece de una base que la nutra, y Sebastián de la Rosa que se muestra más interesado en sólo sacar algún provecho para su corriente.
Por todo lo anterior, y con el antecedente de un gobierno discreto pero eficaz en Acapulco después de la irresponsable gestión de Manuel Añorve, Walton es la figura que la izquierda debería proteger y fortalecer en este momento. Casi para plantearlo así: o es Walton, o es el PRI.
Carta
Marco Antonio Monge Arévalo es el nombre del autor de la entrevista citada aquí el lunes pasado, difundida el 9 de septiembre por el programa radiofónico ABC Noticias de Chilpancingo. El autor de ese trabajo reclamó en una extensa y airada carta que se hiciera pública su autoría, lo que sin más hacemos.




