Son muchas las trabas que aún tienen las mujeres en la política: Rosa Icela Ojeda
En Guerrero las mujeres que ocupan las alcaldías nunca son más de cinco, dice la investigadora de la UAG
Teresa de la Cruz Chilpancingo
A 51 años del decreto del voto femenino en México “son muchas las trabas” las que aún tienen las mujeres para lograr el respeto de sus derechos políticos, afirmó la investigadora de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Rosa Icela Ojeda Rivera, durante la conferencia Los derechos Políticos de las Mujeres, en el 51 Aniversario del Voto.
Ante 150 alumnos de la Facultad de Derecho de la UAG, consejeros electorales y representantes de las coaliciones electorales, la investigadora citó que “tras largos años de lucha e intentos fallidos”, el 17 de octubre de 1953 “la mujeres mexicanas lograron el reconocimiento de sus derechos políticos”.
Pero precisó que ese reconocimiento sólo repercutió en “el derecho a votar”, pues “tuvieron que pasar muchos años para que las mujeres fueran nominadas de forma regular y sostenida como candidatas a puestos de elección popular”
Mencionó que en 1947 hubo una reforma constitucional propuesta –para el ámbito municipal– por el entonces Ejecutivo federal Miguel Alemán Valdez, “pero se trató sólo de un ensayo para probar la inclinación política de las mujeres” a quienes les negaba el derecho al voto “argumentando que representaban tendencias políticas conservadoras, que estaba vinculadas a la Iglesia o que por lo menos en 10 años fuente de apoyo de candidaturas de oposición”.
En el auditorio de la Maestría de Derecho, indicó que dicha reforma constitucional no tuvo impacto en la legislación de Guerrero, aunque en 1936 Aurora Meza Andraca “fue apoyada por el gobernador José Inocente Lugo para ocupar la presidencia del Consejo Municipal de Chilpancingo”.
Y de 1987 a 1990, también en Chilpancingo, “llegó a la presidencia municipal Magdalena Vázquez de Huicochea, pero desafortunadamente en el marco del viejo régimen de elecciones no competitivas (ya que había un solo partido), y su ejercicio administrativo tuvo rasgos autoritarios, como el uso de la fuerza pública para lograr el reordenamiento urbano”.
Agregó que la participación de las mujeres en Guerrero “paradójicamente” tuvo mayor auge durante el sexenio de Rubén Figueroa Figueroa (1975 a 1981); “ahí hubo casi 20 mujeres priístas en las alcaldías” en municipios como Juan R. Escudero, Arcelia Teloloapan, Tixtla, Ometepec y Chilapa.
Los partidos de oposición en Guerrero no promovieron a las mujeres: Ojeda Rivera
La investigadora indicó que en Guerrero “la llegada de procesos electorales competitivos no significó un incremento de mujeres en las presidencias municipales, ni en la modificación de la legislación”.
A nivel nacional, las guerrerenses tuvieron representación en el Congreso de la Unión –de acuerdo con Ojeda Rivera– hasta 1994, “logrando que Leticia Burgos Ochoa ocupará una curúl, aunque por cierto no era de Guerrero, sino de Sonora”.
Precisó que en el caso de la entidad, las mujeres que ocupan las alcaldías por elección “no rebasan las 4 o 5, nunca aumenta de esa cifra, incluso en el Congreso del Estado hubo tres diputadas, eso indica que la representación femenina ha sido muy inestable, falta organización de las mujeres”.
Resaltó que en el estado tres mandatarios enviaron reformas al Código Electoral, José Francisco Ruiz Massieu, Ángel Aguirre Rivero y Juárez Cisneros “aunque éste último ha sido el más desafortunado”, aunque no precisó porqué.
“No basta con mandar la ley al Congreso del Estado, mandarlas en tiempo, no el último año de su administración, y una vez aprobada se requiere infraestructura para que sea una legislación con vida, que toque la práctica, pero también que modifique patrones culturales no sólo familiares sino de los propios gobernantes, así como de los funcionarios públicos”, consideró.
Indicó que “a pesar de que las mujeres representan más de la mitad de la población todavía son excluidas”.
Expuso que las mujeres aún “no estamos lo suficientemente representadas en los órganos de poder, pese a que nos tocó ser parte de la tercera ola de construcciones de la democracia, misma que plantea una nueva sociedad con la representación de todos los sectores”.
La investigadora señaló que en el caso del voto de la mujer en Guerrero “hay una línea de pensamiento que tira hacia delante y que exige una democracia, considerando que no sólo debe emitir su voto, sino que debe intervenir y exigir de qué manera se usan los dineros, pero son muchas las trabajas con las que tiene que luchar”.
Lo que se requiere –según Ojeda Rivera– es “analizar la necesidad de aplicar políticas de igualdad de oportunidades y que los partidos cumplan con la cuota del 30 por ciento –de espacios–, ya que lo que más hemos podido alcanzar ha sido 15 por ciento”
Señaló que los partidos políticos desde hace años han ejercido “resistencia” para cumplir con el 30 por ciento de espacios y lo hacen de tres formas: uno es “poniendo a una mujer a competir en lugares que son difíciles de ganar”.
Otra manera –agregó– es dando a las mujeres espacios de suplencia y una más “es poner a una mujer como propietaria, con el compromiso de que en cuanto asuma el cargo pida licencia para que el varón ejerza la diputación”, en referencia al caso del diputado del PRD, Ramiro Alonso de Jesús.
También –dijo– se requiere de “un esfuerzo individual” de las mujeres para “mantenernos unidas y organizadas, todo ello en el ámbito general de la construcción de la democracia”.
Acudieron al acto el presidente del Consejo Estatal Electoral (CEE), Ceferino Cruz Lagunas; el representante de la coalición Todos por Guerrero, Roberto Torres Aguirre; de la coalición Guerrero será Mejor, Juan Manuel Hernández Gardea; la representante de la Asociación Guerrerense Mujeres contra la Violencia, Marina Reynada Aguilar, entre otros.




