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“El hecho de ser joven en México es una posibilidad de ser un daño colateral”: Villoro

*Lamenta el escritor el asesinato de estudiantes y futbolistas en Iguala. “Es  injustificable lo que se hizo con los jóvenes”, reclama Martínez della Roca, El Pino

Óscar Ricardo Muñoz Cano

El escritor Juan Villoro lamentó el asesinato de tres estudiantes de la Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, de un niño futbolista y dos personas más a manos de policías municipales y un comando de hombres armados en Iguala, y señaló que si bien México ha mejorado en muchos aspectos, estamos en uno de los peores momentos en la vida del país porque “una de las cosas que aún se mantiene es la posibilidad de criminalizar a los jóvenes”.
En breve entrevista al término de su participación como ponente del diplomado en historia y cultura política José Revueltas: Vida y obra de un mexicano excepcional, Villoro recordó que “cuando al entonces presidente Felipe Calderón le dijeron que habían abatido a unos muchachos en el norte del país en una fiesta, él dijo: ay, eran unos pandilleros, condenándolos sin saber de qué se trataba y luego tuvo que ofrecer disculpas”.
Desgraciadamente, subrayó, “el hecho de ser joven en México es una posibilidad de ser un daño colateral, como se le llama con un terrible eufemismo a las muertes de seres inocentes”.
Villoro aseguró que estamos “en una de las peores situaciones que ha vivido México; no hay suficientes ofertas de trabajo ni de estudio para los jóvenes pero ni siquiera hay condiciones para que vivan una vida segura”.
A esto, agregó, “se le une la impunidad; el hecho de que una vez que se perpetra un crimen como éste, no se encuentre a los culpables”.
Por ello, indicó que “tenemos una asignatura pendiente, que es muy, muy grave, que es muy urgente de resolver, que es la de crear condiciones de seguridad para la gente joven y para todos los mexicanos y la de castigar a los culpables de los delitos”.
Previamente, y ante un centenar de jóvenes que se dieron cita en el auditorio de la Unidad Académica de Medicina de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), el coordinador del diplomado, Salvador Martínez della Rocca El Pino, uno de los dirigentes del movimiento estudiantil de 1968, declaró que “no puedo dejar de mencionarlo pero hoy me es muy lamentable que anden asesinando a jóvenes: no se vale, y en este homenaje a Revueltas decimos: Ay, Pepe, cómo te extrañamos en estas revueltas”.
“Es injustificable lo que se hizo con los jóvenes”, subrayó.
La sesión, además de marcarse con los hechos de violencia en Iguala, resultó también significativa por la muerte el viernes de Raúl Álvarez Garín, también dirigente emblemático del movimiento estudiantil del 68 y a quien se le dedicó un minuto de aplausos.

Revueltas, el hombre más puro

Durante su intervención, Juan Villoro, que además es cronista, señaló que hablar de José Revueltas es hablar de cómo se transforma la vida desde las ideas, y luego de recorrer la vida del también activista social y luchador de izquierda, aceptó que éste “construyó un cielo a partir del infierno; “no un cielo religioso, sino uno humano”.
En ese sentido, hizo referencia al gusto de Revueltas por escritores como el ruso Fiódor Dostoievski, de quien adquirió el gusto por los personajes marginales y sus circunstancias adversas, y recomendó El Apando (Ediciones Era, 1969) como uno de sus mejores textos, mismo que relata la experiencia de un grupo de presos al interior de la cárcel de Lecumberri, donde son sometidos a actos brutales.
“Es una obra que habla del encierro dentro del encierro que a su vez está dentro de otro encierro”, dijo, y puntualizó: “nos tenemos que liberar de una situación social y de nosotros mismos, esa es las gran metáfora”.
Y es que mencionó, entre otras cosas, que la novela revela que hay momentos en que el hombre llega a niveles muy altos de brutalidad, como los actuales, “momentos en los que llegamos a un automatismo animal del ser humano, momentos en que el hombre es capaz de cualquier cosa, como delatar a su madre”, como ocurre en El Apando, y perder la consciencia de los actos.
“Sólo una persona como José Revueltas, que conoció el encierro, pudo amar la libertad como él lo hizo y esta es la herencia que lo convierte, a decir de Octavio Paz, en el hombre más puro de México”, dio.
En el plano político, Villoro se dio tiempo para recordar que Revueltas se hizo responsable de los hechos del 68 en esa búsqueda de libertades, y aceptó que su generación, heredera del movimiento estudiantil, en términos generales fracasó con la encomienda.
Después de los hechos del 68, recordó, “hubo una apertura que de alguna manera pudo absorber la rebelión o canalizarla de otro modo; no fue una generación, la mía, que diera una respuesta radical colectiva, fue una generación que tuvo búsquedas individuales pero no asumió esta estafeta que le había asignado gente como El Búho (Eduardo Valle, líder estudiantil en el 68).
“Generaciones posteriores, como la de (el escritor) Fabrizio Mejía Madrid, volverían a tener búsquedas colectivas… y nosotros nos quedamos en medio de esos hermanos mayores y hermanos menores como una generación con una asignatura pendiente”, señaló.
El diplomado en historia y cultura política “José Revueltas: Vida y Obra de un Mexicano Excepcional”, es organizado por la UAG en colaboración con la Secretaría de Cultura de Guerrero y para la próxima sesión (sábado 4 de octubre) se prevé la participación de la escritora Elena Poniatowska en sede aún por definir.

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