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Marchan 3 mil normalistas, maestros y padres; exigen castigo y presentación de 57 desaparecidos

*Caminan por las calles de la capital donde reciben muestras de apoyo. En el Congreso pidieron una reunión con diputados para plantear la demanda de revocación de mandato del gobernador y el alcalde de Iguala, pero no había ninguno. Algunos manifestantes prendieron fuego a unas botargas, pintaron consignas en las paredes y rompieron a pedradas los vidrios de la fachada

Jacob Morales Antonio

Chilpancingo

Más de 3 mil estudiantes normalistas, padres de familia de desaparecidos y maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) marcharon ayer en la capital, para exigir justicia y castigo a los culpables del asesinato de tres estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, la noche del viernes en dos ataques a manos de policías municipales de Iguala y un comando de sicarios, y en su trayecto recibieron el respaldo de la sociedad civil chilpancinguense.
Fueron varios los momentos de las muestras de respaldo al contingente que avanzó de la avenida Insurgentes al norte de la ciudad, hasta las instalaciones del Congreso local al sur: gente en los balcones de los edificios, un cartel en apoyo, víveres para los marchistas y consignas de automovilistas a favor del contingente.
La protesta en un principio fue pacífica. En el trayecto, normalistas con rostros cubiertos realizaron pintas en bancos, tiendas Oxxo, el Palacio Municipal, la Comisión de Agua Potable de Guerrero, la Auditoría General del Estado y lanzaron piedras a la fachada principal del Congreso local.
Ahí también quemaron dos muñecos con el rostro del gobernador Ángel Aguirre Rivero y el presidente municipal de Iguala José Luis Abarca Velázquez, y demandaron la destitución del secretario de Seguridad Pública de Iguala, Felipe Flores Velázquez, y la aparición con vida de lo 57 desaparecidos.

La marcha

Desde las 10 de la mañana estudiantes de la nueve normales aglutinados en el Frente Único de Normales Públicas del Estado de Guerrero (FUNPEG) se concentraron en el monumento a Vicente Guerrero de donde partieron hasta al monumento a Nicolás Bravo al norte de la ciudad donde maestros de la CETEG y del Frente Estatal de Maestros de Educación Superior los esperaban.
A las 11:30 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa y familiares de los 57 estudiantes desaparecidos llegaron al punto de partida. Diez minutos después formados en tres filas unos 3 mil manifestantes avanzaron al sur de la ciudad esta vez sin consignas y en silencio.
Al frente de la marcha en una manta se leía “Destitución y castigo al secretario de seguridad pública de la ciudad de Iguala, Felipe Flores Velázquez”, seguidos de tres ataúdes negros dos llevaban los nombres de Julio César Mondragón  y de Daniel Solís Gallardo; el tercero decía “¿Cuántos más?” por el tercer cuerpo que no ha sido identificado y sigue en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Chilpancingo.
Los oradores demandaron prisión a los policías responsables de la muerte de los estudiantes, del chofer del autobús donde venía el equipo Los Avispones, el futbolista de 15 años, y una mujer ama de casa.
En la retaguardia los maestros de la CETEG y del Frente de Maestros de Educación Superior cerraron la protesta. Igual que los estudiantes, los trabajadores de la educación no gritaron consignas y portaron pancartas como “Aguirre cumple, asesinado estudiantes; Ayotzinapa somos todos”.
Una hora y media después la protesta pasó frente al Palacio Municipal de Chilpancingo. Ahí dos patrullas militares estaban estacionadas, el contingente paró, mientras el dirigente de los estudiantes Pedro David García López pidió a los uniformados retirarse del lugar. Minutos después la marcha siguió hasta la avenida Lázaro Cárdenas.

El apoyo en las calles

Gente que miró pasar a los estudiantes y los padres desde las aceras mostró su apoyo para exigir justicia y la aparición con vida de los 57 estudiantes desaparecidos.
Al pasar por la tienda de abarrotes Caoba en avenida Cárdenas, un mensaje en la pared del negocio decía “Ayotzi el comerciante de Chilpancingo los apoya”, y abajo del letrero había dos rejas de aguas embotelladas. La marcha siguió hasta la Ciudad Universitaria y bajó a la calle que da al Congreso local, mientras algunos automovilistas que pasaban mostraban su apoyo a los manifestantes: “Duro, duro”.

Congreso sin diputados

Una vez que los padres, normalistas y maestros llegaron a los alrededores del Congreso local, demandaron que una comisión de diputados recibiera a un grupo de representantes, para plantear su demanda de revocación de mandato del gobernador Aguirre Rivero y del alcalde de Iguala Abarca y juicio político a ambos. Pero el inmueble fue desalojado desde la mañana y adentro sólo quedó personal de seguridad.
A las 13:20 los normalistas realizaron pintas en las aceras del Congreso y recriminaron los asesinatos de las seis personas muertas en los ataques en Iguala, y la desaparición de 57 compañeros. Padres familia de los desaparecidos colocaron las mantas y pancartas en las rejas del inmueble y rodearon el recinto legislativo.
Alrededor de las 13:45 los oradores demandaron que una comisión de diputados los atendiera, pero diez minutos después al no obtener respuesta prendieron fuego a dos muñecos de tela con los rostros del gobernador Ángel Aguirre Rivero y el presidente municipal de Iguala Abarca Velázquez.
A las 14 horas los estudiantes ingresaron al patio del Congreso brincando las rejas de unos 2 metros de altura, mientras otros comenzaron a lanzar piedras a las ventanas de la Biblioteca Siervo de la Nación, y minutos después una lluvia de piedras fue aventada a la fachada principal de vidrio del Congreso, que quedó destruida.
Quince minutos después los normalistas se retiraron del lugar y subieron a unos 10 autobuses, para regresar a la Normal Rural de Ayotzinapa.

Homenaje en Ayotzinapa

El domingo a la media noche los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa realizaron un homenaje sin los cuerpos de los estudiantes asesinados: Julio César Mondragón  originario del Distrito Federal y Daniel Solís Gallardo de Zihuatanejo y el tercero que no había sido identificado.
Unos cien familiares y estudiantes reunidos en la cancha de la escuela, realizaron el homenaje póstumo, la banda de Guerra hizo el toque de silencio a los tres estudiantes muertos, y después la rondalla de la escuela tocó el himno Ayotzinapa.
En el lugar había dos coronas de flores y cuatro veladoras listos para velar los cuerpos antes de ser trasladados a sus lugares de origen, pero por decisión de lo familiares y por las intensas lluvias de la noche, decidieron no ir a la escuela.
Al término, los estudiantes guardaron un minutos de silencio, y los padres de familia exigieron castigo a los asesinos y presentación con vida de sus hijos desaparecidos.

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