Dirige Lidio Sánchez Caro El veneno del teatro, una obra sobre la vida, la ficción y la realidad
El director chilpancinguense estrena hoy en el teatro María Luisa Ocampo esa puesta en escena en la que conjuga su experiencia como estudioso del teatro en España
Teresa de la Cruz Chilpancingo
Como un intento de transmitir un “mensaje reflexivo” sobre la relación entre la vida, ficción y realidad, el director de teatro, Lidio Sánchez Caro presentará la tarde de este viernes la obra El veneno del teatro del dramaturgo español, Rodolfo Sirera, que escenificarán los actores guerrerenses, Alejandro Guerrero Pérez así como Carlos Casanni.
Entrevistado en un receso de los ensayos que se realizan en el teatro María Luisa Ocampo, Sánchez Caro expuso que desde hace un año comenzó a estudiar la obra El veneno del teatro con intención de presentarla en Chilpancingo “como la primera versión mexicana” y en la búsqueda de obtener el éxito que ésta logró en España desde su puesta en escena por primera vez en el Centro Dramático de Madrid en 1985.
Sánchez Caro quien es originario de Chilpancingo, pero que actualmente radica en España en donde cursó su doctorado sobre Teoría, historia y práctica del Teatro, explicó que el nombre de El veneno del teatro, se refiere primero, “a un veneno que tiene que ver con el argumento de la pieza”.
Pero también dijo que está ligado con “lo que se denomina el veneno del teatro, es decir, el teatro es como un veneno, lo pruebas un día y después ya no te lo quitas por más que no ganes dinero, que sea una cosa sin éxitos, te engancha como una droga”.
Aseguró que decidió montar ésta pieza en la capital debido a que “aquí hay un grupo de gente que esta interesada en hacer teatro” y porque “creo que es posible aportar un poco a la actividad teatral de Chilpancingo, aunque claro, antes pedí permiso al autor –Rodolf Sirera– quien accedió fascinado”.
Y aunque aseguró el director de casi 30 obras, que El veneno del teatro es una puesta en escena “para grandes actores, me he atrevido a plasmarla aquí con gente joven, hay gente con talento pero que no pueden lograr estar a la altura de otros países que tienen desarrollo, por eso estamos trabajando con personas semiprofesionales que poseen un gran anhelo por hacer un buen teatro”.
Lo que distingue a esta puesta en escena, de acuerdo con Sánchez Caro es que está “basado en una obra dramática y se inspira es la mejor tradición del cine negro, el cual se caracteriza porque los personajes giran en torno a una relación entre víctima y verdugo, además es interesante porque da una reflexión sobre la esencia del teatro”.
Luego resaltó que el objetivo de montar la obra es para “aportar un grano de arena y regularizar la actividad cultural y teatral de Chilpancingo, por eso es que la hemos proyectado para una temporada, cosa que aunque se hace no tiene tanta repercusión”.
De igual modo indicó que busca transmitir un mensaje sobre la relación que existe entre la vida, realidad y ficción “es un mensaje tan viejo, como ya lo tratara Miguel de Cervantes en El Quijote cuando habla sobre: lo que hay de la vida en la ficción y que hay de la ficción en la vida, es decir, se llega a un momento en que las dos cosas se interrelacionan y es difícil saber que cosa pertenece a lo que sería el teatro y que cosa pertenece al teatro”.
El también hijo del escritor guerrerense, Juan Sánchez Andraca, contó que la limitante que ha encontrado durante los ensayos ha sido “la falta de práctica de los actores, pero no todo el tiempo vamos a estar haciendo obras cortas o hechas exclusivamente para jóvenes, eso no tiene mayor complicación, hace falta que tanto los actores como el público se enfrente a textos complicados, a obras con carga literaria”.
Enseguida el director de obras como Largo desolato de Václav Havel y Bartleby, el escribiente de José Sanchos, lamentó que para montar esta pieza sólo hayan obtenido “un apoyo” de 57 mil pesos de la Secretaría de Desarrollo Social estatal, “es un buen apoyo pero evidentemente no es el apoyo que se da a una obra de teatro profesional como en México, ya que ahí un presupuesto barato son 500 mil pesos”.
Mencionó Sánchez Caro quien tiene 12 años como director de teatro, que al ayuntamiento de Chilpancingo le solicitó apoyo para la campaña de publicidad, “el proyecto estuvo ahí casi un mes, nos decía: si, si ya va a salir el recurso, pero nunca salió”.
Sánchez Caro añadió que tras presentar esta obra el viernes y sábado en esta capital, la puesta en escena participará en el Festival Internacional Cervantino de Guanajuato del 10 al 17 de octubre y para noviembre hará lo mismo en la Ciudad de México en el Certamen Teatral Encuentro con la Muerte.
Para ambos casos afirmó que pidió el apoyo a la Secretaría de Educación en Guerrero (SEG) “porque esos festivales no son cualquier cosa, pero no nos hicieron caso y por eso nos vamos con nuestros propios recursos”.
En Guerrero hace falta una verdadera política cultural
Ante esa situación, el director teatral en otro momento consideró que en Guerrero “hace falta aplicar una verdadera política cultural, independientemente de lo capaz que haya sido la gente que ha estado a cargo de instituciones culturales me parece que no se ha desarrollado la cultura teatral y hace falta desarrollar una verdadera política cultural en todo el estado”.
Esa cultura teatral implicaría según dijo “no nada más una escuela de nuevos artistas, sino preparación del mismo público porque sí la gente no ve evidentemente no está preparada”.
“Sin ser grosero y sí con un visión realista, me parece que el publico de Guerrero es un publico no preparado para las obras de teatro, ya que si llegan a venir al teatro asiste dos veces, esto refleja que una obra no aguantaría una temporada”. Expresó. Por ejemplo, dijo “en el teatro –universitario– Juan R. Escudero cuando presentamos la obra de Bartleby, el escribiente, independientemente de que tenía una carga filosófica y era una obra filosófica, y puedo entender es un poco pesada, no me esperaba que gente universitaria llegará en estado de ebriedad, o se saliera a cada momento y no había ningún respeto para respeto para el trabajo de los actores, fue una experiencia muy mala para los actores que lo viven”.
Con la temporada de El veneno del teatro, que estará en cartelera en el teatro Maria Luisa Ocampo el 8, 9, 23 y 30 de octubre así como el 4, 11 y 18 de diciembre, Sánchez Caro dijo tener “una gran ambición, sobre todo espero obtener que la gente logre habituarse para ir al teatro, ya que esto es algo que forma parte de la vida cotidiana”.
Quienes escenificarán la obra, señaló Sánchez Caro al acapulqueño, Carlos Casanni quién es maestro de artes escénicasy profesor de teatro del Colegio de Bachilleres, así como a Alejandro Guerrero Pérez quien ha participado en certámenes nacionales y es becario del Fondo Estatal para La Cultura y las Artes. El vestuario, espacio escénico y diseño gráfico estará a cargo de María Marcos Patiño quien tiene una maestría de Estética y Teoría de la Artes en la Universidad Autónoma de Madrid.




