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Marcial Rodríguez Saldaña

De nuevo, luto en Ayotzinapa

Los lamentables hechos en donde fueron asesinados dos estudiantes de Ayotzinapa Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, ocurridos el 12 de diciembre de 2011, respecto de los cuales aún no se ha sancionado a los responsables, no fueron suficientes para evitar que volvieran a ocurrir, por el contrario, ahora se repitieron en la ciudad de Iguala, Guerrero, con mayor gravedad, ya que en este caso fueron acribillados por policías municipales tres alumnos de esa escuela normal, Julio César Mondragón, Daniel Solís Gallardo y Julio Cesar Ramírez Nava, así como un adolescente jugador de futbol del equipo Avispones de Chilpancingo, David García Evangelista, el chofer del camión que transportaba al equipo, Víctor Lugo Cortés, y la señora Blanca Montiel Sánchez.
1. En los hechos ocurridos el 12 de diciembre de 2011, se montó un escenario gubernamental para hacerlos aparecer como un enfrentamiento entre estudiantes y policías federales, estatales y ministeriales, con el objetivo de justificar los crímenes cometidos en contra de los estudiantes de Ayotzinapa, lo cual a la postre se demostró que no fue así, sino que las corporaciones policiacas llegaron armadas a una manifestación de estudiantes y dispararon en contra de ellos, cometiendo un exceso de la fuerza pública.
2. Los acontecimientos del 12 de diciembre de 2011, debieron ser asimilados por todas las instancias gubernamentales, federales, estatales y municipales, con el propósito de que jamás se volvieran a repetir, que ninguna persona fuese privada de la vida por quienes tienen la obligación primigenia de proteger la vida de cada habitante de nuestro estado, pero desafortunadamente no fue así, los hechos suscitados en Iguala lo confirman, ahora los policías municipales llegaron directamente a rafaguear a los estudiantes en momentos distintos, y a los jugadores de los avispones, ataques entre los que mediaron horas de distancia, por lo que se deduce que aquí hubo premeditación y alevosía.
3. ¿Qué pasó con el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), con la Secretaría General de Gobierno del estado de Guerrero a través de su Dirección de Gobernación y con la Dirección de Gobernación de Iguala que son las instancias federal, estatal y municipal para mantener con precisión y con la debida oportunidad la información política? ¿Ninguna de estas dependencias supo que los estudiantes tomaron los autobuses ni avisaron a sus superiores para que emitieran las medidas de carácter político que evitaran a toda costa que se repitiera el absurdo de mandar policías armados a contener el acto de los estudiantes? Esto no ocurrió, por lo que hubo omisiones de las cuales son responsables los titulares de estas dependencias en los hechos que hoy lamentamos.
4. Los crímenes cometidos en Iguala han causado consternación a los familiares, compañeros, a la opinión pública estatal y nacional, y la normal reacción de exigencia de justicia, de castigo a todos los responsables de estos asesinatos. La obligación del gobernador del estado es ordenar que a la brevedad posible se haga justicia, que se presente a los estudiantes desaparecidos, que no queden impunes los asesinatos, independientemente del nivel de funcionarios de que se trate. Llama la atención que sólo se esté inculpando a los policías, como si estos actuaran solos, por su propia voluntad, como si no hubiese mandos a quienes obedecen y les dan órdenes, y la frivolidad del alcalde de Iguala, quien con sus declaraciones se desentendió de este asunto.
5. Lamentable también es el asesinato del Secretario General del Partido Acción Nacional en Guerrero, Braulio Zaragoza Maganda Villalva, joven honesto, emprendedor en la vida, perseverante, de convicciones democráticas, cuyo crimen no es el mejor presagio y ambiente para el inicio en los próximos días del proceso electoral en nuestra entidad para renovar la gubernatura, los diputados federales y locales, y los ayuntamientos, en donde el gobernador del estado debe asegurar las garantías suficientes para que se desarrolle en un contexto de paz y tranquilidad.
6. Ayotzinapa está de nuevo de luto, pero también todos los guerrerenses que tenemos las más elementales convicciones humanitarias. Ayotzinapa requiere un proceso muy profundo y estratégico de recomposición que pasa por que las instituciones del estado apliquen la justicia, que se castigue a todos los responsables de los crímenes cometidos en contra de los estudiantes, que se destierre para siempre la impunidad y las posiciones autoritarias de gobernar, que se recupere la confianza en las instituciones y sus gobernantes; sólo así, Guerrero podrá mantener la paz que requiere para su estabilidad y desarrollo.

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