Octavio Klimek Alcaraz
Mejor crecimiento, mejor clima
Hace ocho años, en octubre de 2006, fue publicado el Informe Stern sobre la economía del cambio climático. El informe estimaba el costo de no invertir para reducir los efectos adversos del cambio climático. El dato del pronóstico fue que este costo podía ascender hasta un a 20 por ciento de la producción económica mundial. El estudio, además, afirmaba que la protección ante el cambio climático era compatible con el crecimiento económico. Sólo se necesitaba, en ese entonces, algo así como el 1 por ciento del producto interno bruto mundial para invertir en reducir los efectos adversos del cambio climático.
Aunque infortunadamente se ha hecho realmente poco para atender el cambio climático a nivel global, un nuevo informe actualiza la información y corrobora lo anterior. El pasado 16 de septiembre fue presentado el informe Mejor crecimiento, mejor clima: el nuevo reporte de la economía del clima (www.newclimateeconomy.report). El informe se presentó en Nueva York, en la semana anterior a la realización de la Cumbre del Clima, a la que asistieron 120 jefes de gobierno y de Estado, previo a la reunión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La responsable de este estudio es la Comisión Global para la Economía y el Clima, que incluye a 24 personalidades de la política, los negocios, las finanzas y la economía de 19 países. Nicholas Stern, economista británico y autor del informe que lleva su nombre, copreside de manera conjunta con Felipe Calderón, abogado y ex presidente de México, dicha Comisión. El estudio fue realizado durante un año por institutos de investigación de Brasil, China, Etiopía, India, Corea del Sur, Reino Unido y Estados Unidos, con la asesoría de un panel de economistas líderes, que incluyen dos premios nobel, dirigidos por Stern (el comunicado de prensa en puede leerse en http://newclimateeconomy.net/content/press-release-economic-growth-and-action-climate-change-can-now-be-achieved-together-finds).
La conclusión de la comisión es clara, “Con inversiones respetuosas con el clima podemos producir un crecimiento fuerte y de alta calidad, no en el futuro, sino ahora”, señala Stern. Su colega alemán, Caio Koch-Weser, integrante de la Comisión y ex secretario del Ministerio de Finanzas, agrega, “El supuesto conflicto entre crecimiento económico, seguridad energética y protección del clima resulta ser un mito” (la nota se puede leer en http://www.zeit.de/wirtschaft/2014-09/klimawandel-vereinte-nationen-klimaschutz-klimaoekonomie).
En el informe se establece un Plan de Acción Global detallado, con 10 recomendaciones prácticas que permitirían lograr una mayor prosperidad y un clima más seguro al mismo tiempo. Todas estas medidas conducirían a beneficios netos para la economía, incluso antes de considerar sus beneficios para el clima. Se propone, desde integrar el riesgo del clima en las decisiones estratégicas, pasando por el fin de los subsidios a los hidrocarburos, hasta incentivar la innovación.
La comisión estima que si se aplican plenamente las recomendaciones del informe podrían potencialmente alcanzar el 90 por ciento de la reducción de emisiones necesarias en el año 2030 para evitar un cambio climático peligroso.
El informe considera que ahora hay grandes oportunidades para lograr un fuerte crecimiento con menos emisiones en tres sectores clave de la economía mundial – ciudades, uso de la tierra y energía. Para lograr esto, los gobiernos y las empresas necesitan mejorar la eficiencia de los recursos, invertir en infraestructura de buena calidad, y estimular la innovación tecnológica y empresarial.
El informe presenta como mensajes clave los siguientes:
Ciudades. Construir ciudades mejor conectadas, más compactas y basadas en transporte público masivo puede ahorrar más de 3 billones de dólares en gastos de inversión en los próximos 15 años. Esto mejorará el rendimiento económico y la calidad de vida con menos emisiones.
Uso de la tierra. La restauración de sólo el 12 por ciento de las tierras degradadas del mundo pueden alimentar a otros 200 millones de personas y aumentar los ingresos de los agricultores en 40 mil millones de dólares al año –y también reducir las emisiones derivadas de la deforestación.
Energía. A medida que el precio de la energía solar y eólica cae dramáticamente, más de la mitad de la nueva electricidad en los próximos 15 años podría proceder de energías renovables, reduciendo la dependencia del carbón altamente contaminante.
Eficiencia de los recursos. La eliminación gradual de los 600 mil millones de dólares que en la actualidad se gastan en subsidios a los combustibles fósiles (en comparación con los 100 mil millones de dólares en energía de fuentes renovables) ayudará a mejorar la eficiencia energética y hará que los fondos estén disponibles para destinarlos a objetivos de reducción de la pobreza.
Inversión en infraestructura. Nuevos instrumentos financieros pueden reducir los costos de capital para la energía limpia hasta en un 20 por ciento.
Innovación. Triplicar la investigación y desarrollo en tecnologías bajas en carbono hasta al menos el 0.1 por ciento del Producto Interno Bruto puede conducir a una nueva ola de innovación para el crecimiento.
El informe calcula que en los próximos 15 años, de aquí a 2030, se requieren inversiones enormes, por valor de 90 billones de dólares en infraestructura en las ciudades del mundo, la agricultura y la energía. La idea es que ese dinero empiece a moverse de un modelo basado en energías fósiles a uno que mire a las energías de fuentes renovables. Eso le da al mundo una oportunidad sin precedentes para impulsar la inversión en el crecimiento bajo en carbono, con beneficios múltiples en el empleo, la salud, la productividad y la calidad de vida.
No sólo se requiere dinero, también se necesitan condiciones financieras y legales estables durante varios años, como son por ejemplo las inversiones del sector energético de ciclos largos de retorno de la inversión, de más de 20 años. Por ello se requiere, señala el informe, mayor participación del sector financiero en las negociaciones sobre el clima. Así se podría comprometer a la banca de desarrollo y demás instituciones bancarias a no financiar más proyectos dañinos para el clima. Se trata con ello de vencer la visión del empresario de la ganancia rápida e inmediata que muchas veces daña al ambiente, por una visión de planificación a largo plazo.
Para lograr esto, los gobiernos y las empresas necesitan además mejorar la eficiencia de los recursos, invertir en infraestructura de buena calidad, y estimular la innovación tecnológica y empresarial.
En fin, nada que no se sepa y se diga en otros estudios sobre cambio climático. La pregunta es si debemos seguir esperando más años para que estas propuestas se hagan realidad.
PD 1. Tristeza e indignación sobre la muerte trágica y criminal de jóvenes estudiantes y deportistas, una mujer, un trabajador. A esto se agregan los heridos y la tragedia de la desaparición forzada de decenas de jóvenes estudiantes de Ayotzinapa. Esperemos, que los estudiantes regresen pronto sanos y salvos. Se requiere justicia a secas.
PD 2. La impunidad, la violencia más cruel es el signo de los tiempos. Vivimos en el miedo cotidiano por nuestras familias, por nosotros mismos. Necesitamos transformarnos en una sociedad no violenta, en paz, que resuelva sus diferencias a través de la tolerancia y el diálogo.
PD 3. Estimado Héctor Popoca, un abrazo solidario.




