Jaime Salazar Adame
Chilpancingo ciudad de servicios
La ciudad de Chilpancingo como centro político del estado de Guerrero enfrenta la pretensión oficial de transformarse en una ciudad de servicios que contribuya a la solución de problemas como la aglomeración, la insuficiencia de servicios, principalmente los viales y de habilitación de oficinas públicas en términos rentables.
Las fuerzas políticas y económicas que actúan sin control sobre la ciudad sólo resuelven los problemas de algunos, no de todos, sobre todo cuando se la toma por rehén, pues lo hacen principalmente dilapidando el patrimonio arquitectónico, la calidad ambiental, así como los espacios públicos de interés social.
Pareciera que el modelo de ciudad de servicios conlleva la potencialidad rentable con la concentración de dependencias sembradas en diferentes lugares de la ciudad, al introducir la intención de lograr la reconversión del espacio urbano vital en un área de carácter cultural; dejando para escuelas, bibliotecas y centros de educación superior los recintos hasta ahora ocupados por dependencias de gobierno.
Si la tónica prevaleciente en la decisión de transferir al ala sur de Chilpancingo a las dependencias burocráticas del gobierno estatal es la de hacer productivos y competitivos el espacio urbano del centro de la capital, en especial a base de la intensificación del uso redituable del suelo y el suministro de servicios de acuerdo con una pauta de acción que acentuará la naturaleza de corte cultural y educativo de la capital, si esto se confirma, la voluntad del Ejecutivo recuperará la vocación de la capital del estado.
La gestión realizada está sirviendo para hacer de Chilpancingo una ciudad más equilibrada entre sus distintos barrios y colonias, y en consecuencia se espera que sea más justa y solidaria. Lamentablemente el nulo acatamiento de la reglamentación para obligar a todas las edificaciones, principalmente las de carácter comercial como bancos, hoteles, oficinas públicas y privadas, hospederías, entre otras, de construir sus propios aparcamientos, porque las calles son insuficientes para colocar tantos vehículos y los problemas por falta de estacionamiento se suceden día con día.
Un aspecto que vale la pena rescatar del traslado de la burocracia a la llamada Ciudad de los Servicios, es la de lograr la recuperación atractiva del patrimonio monumental del centro histórico de Chilpancingo, mediante la depuración social por inercia, es decir el desalojo de los grupos de presión que tradicionalmente habitaban esos espacios, promoviendo un recambio del tipo de uso y usuario, así como de las actividades de difusión de la cultura tradicionales.
Por otra parte, esta acción gubernamental puede ser parte del Programa de las Cien Ciudades, aun cuando el perfil de éstas es el de las Ciudades Coloniales, se trata de una estrategia de nuestro país de integración a la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico, así como el cumplimiento de algunas condiciones establecidas para la incorporación en el Tratado de Libre Comercio, con el compromiso de implantar un modelo de ciudad de la globalización aunque sea a escala menor.
Dicho modelo es la representación teórica e ideal de ciudad que se halla por debajo de las actuales políticas de reordenamiento urbano, que sobresale por ser una ciudad inasible, que se expande indefinidamente y que igualmente se disuelve perdiendo sus contornos al desplazar la importancia de la centralidad histórico-cultural tradicional, tanto simbólica como política, económica y funcional de la ciudad.
L@s chilpancingueñ@s queremos una ciudad que ofrezca respuestas concretas a quienes tienen dificultad para acceder a una vivienda, a las familias que no pueden salir de las zonas marginadas adquiriendo una casa en la zona urbana, a quienes no pueden recurrir al uso del vehículo privado y tienen que conformarse con un trasporte público incómodo, inseguro, antihigiénico y conducido por cafres del volante.
L@s capitalin@s esperan la mejora de la circulación y del estacionamiento, obligando a las autoridades municipales al cumplimiento del reglamento de uso del suelo urbano, para que en las nuevas licencias de construcción que se expidan contengan la obligación de edificar sus propios cajones de estacionamiento y evitar cuellos de botella en las angostas calles.
El reciente proceso de revitalización urbana debe dotar a la capital de una Ciudad de Servicios que sea de primera calidad, dotada de nuevas instalaciones deportivas y culturales, con un servicio de recolección de basura eficiente, bacheo de calles por la noche y no en horas punta, colocación de rejas para alcantarillas que son verdaderas trampas para despistados peatones y automovilistas, amplias zonas verdes y todos los servicios propios de una ciudad del siglo XXI.




