“No escuchamos nada, ni gritos ni disparos, tampoco pasar camionetas”, dice un vecino
Alejandro Guerrero
Iguala
“Si los traen ya deben venir muertos, porque nosotros no escuchamos nada, ni gritos ni disparos”, narró ayer una vecina de la zona en la que fueron halladas cinco fosas clandestinas con restos de 28 cuerpos humanos.
En los últimos días, desde el 26 de septiembre, no escucharon ni vieron nada “raro” por esta zona, narró doña Mari, una vecina de la colonia Las Parotas que habita en la zona cercana al lugar del hallazgo de los cuerpos.
Recordó que hace unos cuatro años “subían carros, pero se oía bien ligerito, se escuchaba carros que subían –hacia el cerro–.
Dijo que “desde hace unos siete años suben carros por la noche, pero pues uno cómo se va a asomar verdad, sólo oíamos que subían y bajaban y ya”.
Describió que anteriormente había visto cómo subían hacia el cerro, por el camino de terracería y hacia la zona en la que fueron encontrados las fosas clandestinas, carros particulares, camionetas con caja “y otras como aquella”, dijo al señalar una camioneta de lujo de modelo reciente que estaba estacionada cerca del lugar de la entrevista.
Se le preguntó qué hay hacia la zona más arriba, hacia el cerro, por el rumbo del que fueron halladas las fosas, “es cerro, es terreno baldío, donde termina la carretera –de terracería– continúa una brecha que sigue para arriba hacia el monte, donde sólo se puede subir a pie”.
Se le preguntó si la noche del viernes y primeras horas del sábado 27 de septiembre no escucharon o vieron pasar carros, y dijo que no y ni en la última semana.
Describió ese asentamiento humano como un lugar muy tranquilo en el que no vive mucha gente.
Mencionó que lleva nueve años viviendo con su familia en esta zona de la ciudad.
Recordó que hace cuatro años aproximadamente, fueron hallados los cuerpos de dos personas “semienterradas”.
“Si los llevan ya los deben de traer muertos porque no se oye nada, ni gritos ni disparos, nada”, platicó.
Dijo que en los últimos días no percibieron ningún olor a quemado, por el presunto calcinamiento de los 28 cuerpos encontrados en las fosas clandestinas.
Recordó que en el tiempo que fueron hallados los dos cuerpos semi enterrados, hace cuatro años, percibieron la llegada de muchas moscas, “aunque en ese momento uno no piensa nada sino hasta después que subieron los del Semefo y sacaron los cuerpos, pero de ahí para acá nada”.




