Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Fernando Pineda Ochoa

Una coalición para el triunfo

En su reciente visita al puerto de Acapulco, Porfirio Muñoz Ledo comentó en una entrevista con El Sur, que en las entidades con mayores rezagos la transición a la democracia encuentra mayores obstáculos. Esta opinión que pareciera una verdad de Perogrullo, no es tal, pues Guerrero es un verdadero laboratorio político social. Un reto para los partidos y candidatos interesados, unos a continuar en el poder, y otros, en gobernar a partir del próximo sexenio a todos los guerrerenses. Sin embargo, la expectativa electoral adquiere una dimensión de primer orden porque nunca como ahora existe la posibilidad de que el partido gobernante sea derrotado en las urnas el 6 de febrero de 2005.

Varios indicadores colocan atrás de la luz la cotidianidad que muestra el hartazgo de los ciudadanos hacia el partido gobernante y sus autoridades. Su falta de capacidad crítica y su ineptitud para resolver los mínimos problemas, queda manifiesta a niveles alarmantes. Si un reo evade la vigilancia carcelaria y logra fugarse, el primer mandatario sale al “balcón” y dice: este fenómeno no es una constante en la entidad; si en El Sur se pregunta sobre las deficiencias de la autopista del Sol, surge de inmediato la respuesta: “Todas las carreteras del país tienen contratiempos”; si los comisionados internacionales de los derechos humanos visitan la entidad y hacen recomendaciones al gobierno local, sus observaciones son descalificadas con el argumento de que desconocen la realidad suriana, pues sólo vienen por poco tiempo.

La inconformidad se palpa en ciudades y comunidades, en los mismos pasillos donde laboran sectores de la burocracia estatal; la clase media y los profesionistas buscan salidas: dinosaurios y caciques deben de quedar fuera de las decisiones políticas del siglo XXI, piensan en voz alta. Evidentemente, los ciudadanos ya no votarán por el partido oficial que de ningún modo quiso resolver los problemas inmediatos de la gente y menos la situación problemática toral, que siempre dejaron como telón de fondo. Decidir no votar por el PRI de ninguna forma significa que darán de manera automática el voto a otro organismo político. Y en esto radica, precisamente, la trama electoral.

Si la salida del ciudadano no militante fuera abstenerse el 6 de febrero, la historia no cambiaría y el partido de Estado sería nuevamente el triunfador. Así las cosas el reto para modificar tal escenario queda en manos de la coalición de centro izquierda y su candidato. Convencer a los escépticos se convierte en una tarea significativa porque solamente con una votación masiva será posible anular las maniobras de la maquinaria estatal. La hazaña de arrebatarle el gobierno a quienes en los últimos 20 años han extremado aún más la desigualdad económica y social, no puede seguir aplazándose. Hay que hacer conciencia que enderezar la nave solicita construir una nueva mayoría y en esta empresa nadie sale sobrando.

Una medida que debe exponerse con claridad y precisión, en el proceso de campaña, es lo referente a la necesidad de descentralizar el poder. Tal disposición puede llevarse a cabo a través de la canalización de proyectos sustentados desde las propias regiones, estructurando asambleas municipales y consejos regionales, para conseguir un desarrollo rural sustentable. La planificación de este modelo tiene como propósito central beneficiar directamente a las familias que habitan los pueblos, asegurar un progreso compartido que permita elevar su nivel de vida. El combate frontal a la corrupción está también entre las primeras líneas de la agenda; asimismo, la eliminación de un sinnúmero de gastos innecesarios del poder ejecutivo y ante el fracaso evidente del modelo neoliberal, todos los sectores sociales deben de tener la seguridad que el nuevo régimen, encabezado por Zeferino Torreblanca Galindo, aplicará una política que avale cambios estructurales económicos, sociales y culturales, como una garantía de estabilidad social.

Estas ideas y proposiciones a ejecutar, se inscriben dentro del marco de lo que sería una reforma política del estado. El desafío de alcanzar estos logros obliga a construir un gobierno no para la gente sino con la gente, por ello, otra tarea será viabilizar la participación ciudadana en todas las acciones del gobierno democrático.

 

PD: Los sucesos del domingo, en la toma de protesta del candidato de la coalición Guerrero Será Mejor, que encabeza el Partido de la Revolución Democrática, requieren ser tratados con oficio político, sin sobredimensionar los alcances de lo sucedido. La estrategia electoral y su puntual aplicación son el tema medular de los involucrados en la lucha que inicia la transformación de Guerrero.

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