Arturo Martínez Nateras
Café londinense
Estoy en Londres. Participo en la 91 sesión del Consejo Internacional del Café. Formo parte de la delegación mexicana acreditado por el Consejo Mexicano del Café (CMC). Esta es una distinción personal que extiendo a mis compañeros de La Pintada y a todos quienes no han perdido la fe en la caficultura
Hace frío, el viento lastima y eso que apenas se inicia el otoño. María de la Luz hizo muy bien poniéndome en la maleta la gabardina, ropa protectora y hasta mi sombrerito de Pedro Navajas.
¿Se imaginan ustedes un mundo sin café y sin caficultores? Este es un tema que ocupa a los estudiosos, futurólogos y especialistas. Nosotros ya lo planteamos desde Amsterdan en 1999. La premonición no es tan pinche ni tan fatal, mucho menos inminente.
Por lo pronto ya tenemos una magnífica noticia que seguramente marcará a esta sesion del Consejo de la OIC. El gobierno de Estados Unidos de América (EUA) comunicó oficialmente la determinación de reincorporarse a la OIC. El representante mexicano, Roberto Giesemann, en su calidad de presidente del Consejo Internacional (2003-2004), recibió oficialmente el pasado 15 de septiembre, la información en Washinton. En el acto inaugural la delegación estadunidense oficial leyó en la plenaria una declaración política iniciando con ello los trámites formales de adhesión. Y se incorporan, como son ellos, abriendo el debate sobre las reglas de elección de los votos y otros temas de la mesa, admitiendo por ahora lo establecido, pues ellos no participaron en la elaboración del convenio de 2001. Anuncian una activa participación en la búsqueda de soluciones a la crisis en la ruta de la Segunda Conferencia Mundial del Café programada para 2005 en Brasil.
Las expresiones de benéplacito se sucedieron una tras otra… Brasil, Colombia, Honduras, la representación de los países africanos y el vocero de la Unión Europea, aludido por los gringos, respondió comedido pero claro.
Roberto Gieseman, el mexicano presidente no ocultaba su satisfacción y Néstor Osorio, el secretario ejecutivo recibió el reconocimiento de todos por las intensas gestiones realizadas. Si Giesemann como presidente no hubiese hecho nada más que esto en su año de gestión, de todos modos marcará la historia de la institución.
¿Y por qué tanto brinco? Nada menos pues fue Estados Unidos el que reventó en 1989 las claúsulas económicas del Convenio, abandonaron a la OIC y ustedes ya saben que tras de ellos y por ello la entidad entró en un largo periodo vegetativo en el cual se encuentra, levitando postrada, intentando generar una nueva era en el mundo del café. La OIC parecía bastante buena para nada. Puede ser que se inicie la era de su resurrección.
Estados Unidos es el principal país comprador y revendedor de café en el mundo. De acuerdo con los números oficiales del año civil 2003, con un consumo per cápita de 4.25 kilogramos anuales, consumieron 20.5 millones de sacos de una producción total de 113 millones. Es decir el 18 por ciento del total mundial, y la mayoría es café de calidad. Basta y sobra este dato para mesurar el hecho. Las empresas gringas controlan el mercado mundial. Ojalá y el cambio vaya acompañado de una nueva voluntad comercial y de relación entre mercaderes y productores.
La agenda del mundo del café está determinada por la crisis de precios y la sobreproducción; por el descenso del consumo mundial y el aumento suicida de la oferta; por el deplorable nivel de consumo interno de los países productores; por el deterioro de la calidad tanto del consumo como de la producción primaria.
Me atrae poderosamente el tema del café y el medio ambiente en donde nosotros tenemos mucho que mostrar, pues somos pioneros en el tratamiento de la sustentibilidad y sobre todo por todo cuanto hacemos para preservar nuestra selva pintense y por los servicios ambientales que prestamos a la humanidad.
La crisis es de tal dimensión que la OIC no puede escapar de sus efectos. Uno de los temas del orden del día es el de su financiamiento, del costo de las oficinas, de su eventual achicamiento y hasta de la salida de Inglaterra. Aquí donde se derrochaban denarios en las francachelas, el cabildeo y la compra de voluntades, ahora son notables las carencias. Durante la época de bonanza no tuvieron visión para adquirir inmuebles como patrimonio y ahora andamos padeciendo con los renteros. La delegación española propuso el cambio de sede de Londres a Madrid ofreciendo un muy moderno edificio del Ayuntamiento de Madrid, gratis durante dos años y a un costo posterior mucho muy ventajoso comparado con la renta que pagan aquí. La postura española generó simpatía y será en los días siguentes cuando se tome la decisión.
¿Sirve para algo la OIC? En todo caso ¿pará qué sirve en este mundo global cuyos antecedentes están escritos por uno de los productos mas antiguos en la globalización? Anoten que el café es, después del petróleo el producto más comercializado… Busco respuestas autorizadas a esta interrogante.
Después de instalarme en el hotel Rathbone me fui caminando cinco pequeñas calles hasta las oficinas de la OIC. Aquí Lucía, la secretaria buena para casi todo, me infomó de los trámites para el registro y todo los etcéteras imaginables. Me emputa el atraso y el analfabetismo tecnólogico. ¿Voy a creer que en La Pintada estemos mejor comunicados que aquí? ¡No mamen! Y yo que me quejo tanto de la obsolescencia de la infraestrucutura hotelera de Acapulco… En el hotel me dicen que no hay manera de conectar ni mi Ibook, ni siquiera una pinche PC. ¿Y qué creen? Fastidiado en mi habitación 514, en las horas de insomnio por los efectos del cambio de horario, prendí la Mac y resulta que me ofreció una conexión inalámbrica de no se dónde. Bueno pues no están tan jodidos, la ignorancia de los prestadores de servicios es la que desorienta…
Apenas estoy poniendo los pies en la antigua Europa y en la premodernidad londinense… Aquí todo es al revés volteado. El euro no circula; el Reino Unido se aferra a la libra esterlina. Los vehículos tienen el volante del costado derecho y el sentido de la circulación es al revés volteado. Los enchufes son una pinche y verdadera calamidad ¿Cómo harán el amor las inglesotas? Es pregunta.
No podía pasar el primer día sin meterme a una taberna a beberme una guiness acompañada de un clásico pollito asado.
Conforme transcurran los días compartiré con ustedes mis apreciaciones.




