Fernando Pineda Ochoa
El peso de un programa de gobierno
Después del 15 de agosto el PRD entró a una nueva fase, en su propósito de conquistar en las elecciones del 6 de febrero de 2005, el gobierno del estado de Guerrero. La designación del candidato a través de un plebiscito dio una mayor credibilidad y legitimidad a Zeferino Torreblanca Galindo, ganador indiscutible de la contienda interna; a partir del término de este evento, la unidad de los perredistas se ha venido consolidando como un propósito esencial, en la contienda por encabezar el poder Ejecutivo.
El lunes 6 de septiembre en Acapulco fue presentado formalmente, por medio de una masiva conferencia de prensa, el equipo que coordinará la campaña. Los designados para dirigir este esfuerzo democrático son Martín Mora Aguirre, presidente CEE del PRD; Julio Ortega, presidente del Frente Cívico de Acapulco; Octaviano Santiago Dionicio, ex presidente del Partido de la Revolución Democrática; y Florentino Cruz Ramírez, ex rector de nuestra máxima casa de estudios; el senador Armando Chavarría Barrera quedó como responsable de la política de alianzas, el arquitecto Ángel Pérez Palacios es el encargado de conducir la estructuración del Programa de Gobierno y el ex candidato a gobernador Félix Salgado Macedonio el garante del buen desarrollo de la campaña en Acapulco.
Tarea inmediata será, entonces, bajar a nivel de regiones, distritos y municipios, las respectivas comisiones para ejecutar el arduo trabajo de la agenda electoral, donde el combate a la pobreza, como eje articulador del programa de gobierno, debe jugar el rol principal. Esta estrategia requiere del concurso de las organizaciones sociales y de otras fuerzas políticas que es necesario incorporar a la disputa por la alternancia democrática; asimismo, la promoción de varias iniciativas político-sociales. Hay investigaciones valiosas, que deben de incorporarse al proyecto alterno, por ejemplo, el trabajo del catedrático e investigador universitario, doctor Tomás Bustamante Álvarez referente a la temática ambiental, como una propuesta que involucra varias áreas gubernamentales, un estudio que va más allá del concepto ecológico.
Existen además diagnósticos económicos y sociales de las siete regiones y de las 77 municipalidades, que van enriquecer el plan de gobierno. En este tenor los adversarios, que intentan mantenerse en el poder por todos los medios, también manejan respuestas a los grandes problemas históricos y recientes que caracterizan a la entidad, por lo tanto, es necesario organizar un debate permanente, para que los ciudadanos, hombres y mujeres, tengan elementos precisos para distinguir la retórica, de un auténtico compromiso social. Tomemos un hecho trascendental de nuestra historia para evaluar a los gobernantes actuales: este 13 de septiembre de 2004, precisamente, se celebró el 191 aniversario del primer Congreso de Anáhuac, en conmemoración de que en esta ciudad capital, Chilpancingo, el generalísimo José María Morelos y Pavón leyó los Sentimientos de la nación. Este histórico documento, en su postulado 12 dice:
“Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicta nuestro congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto”. Este principio es demoledor por su vigencia. Los adversarios del cambio, miembros del partido oficial y aliados (sus cómplices), son parte del poder caciquil, que es la columna vertebral del status quo.
El dominio de los caciques solamente puede establecer sus reales en una sociedad profundamente desigual como la guerrerense. El gobierno actual es producto de 75 largos años que el partido de Estado lleva mal gobernando esta provincia suriana. Veamos quienes constituyen el pequeño grupo que designó y promueve al abanderado institucional. No hay sorpresas, son “los todo poderosos” de siempre: Rubén Figueroa Alcocer, continuador de la dinastía de los Figueroa; Héctor Vicario Castrejón, presidente del PRI y fiel servidor de los intereses del estrecho clan familiar; Ángel Aguirre Rivero, sucesor de Figueroa Alcocer en el gobierno; y el actual gobernador René Juárez Cisneros. Todos militantes activos del Partido Revolucionario Institucional y responsables directos de la política económica-social que ha mantenido a los habitantes de esta latitud en la miseria y la marginación.
El programa de gobierno del PRD debe ser la base para que Zeferino Torreblanca Galindo se convierta no en un gobernador más, sino en un verdadero líder social que encabece la revolución democrática del sur y con la participación decidida de la inmensa mayoría de los habitantes surianos, dé inicio a las transformaciones que en lo inmediato, a mediano y a largo plazo se requieren. Si a través de las demandas expuestas los ciudadanos ganan Guerrero, este triunfo será parte vital en el ascenso de las aspiraciones democráticas para elegir al nuevo presidente de la República en 2006. La importancia del voto el 6 de febrero próximo es histórica.
PD. Han planteado iniciativas que deben tomarse con toda seriedad. Una de ellas es la propuesta de Carlos Sánchez Barrios de formar un bloque opositor de legisladores en el Congreso del Estado. Antes de que el diputado independiente hablara sobre el tema, cuando menos públicamente varios dirigentes perredistas visualizaban tal posibilidad, lo señalo porque esta coincidencia allanaría el camino a la concreción de dicha proposición; la alianza del PT con el partido gobernante, de ninguna manera deslegitima la medida, aún así, la correlación de fuerzas en el recinto legislativo puede cambiar a favor de quienes desean por diferentes motivos la alternancia gubernamental. Sería un modo de honrar la memoria de los diputados que constituyeron, hace 191 años, el primer Congreso de Anáhuac.




