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Arturo Solís Heredia

CANAL PRIVADO

  Odiosas comparaciones

La semana pasada me lamentaba por el raquítico acervo audiovisual de nuestra idiosincrasia popular, por la acartonada, oficialista y dogmática versión de la historia nacional del último siglo y por las escasísimas referencias civiles sobre sus episodios más relevantes.

Por eso, aunque estoy seguro de que mi brodi Juan Carlos (Moctezuma, editor de cultura de estas páginas), respingará al conocer el tema de este artículo, a pesar de ser cabeza de la primera generación de gringos nacidos en México. Creo necesario abundar sobre el asunto, a partir de una comparación entre los contenidos de la televisión mexicana y los de su contraparte gabacha.

No pretendo, aclaro, evaluar capacidad tecnológica, ni recursos técnicos ni poderío económico; considero, sí, los temas, historias, contextos y personajes que cada cual propone y ofrece en su programación. Pero sobre todo, la relación de todo lo anterior con la realidad social que deberían reflejar, aún después de su paso por el inefable filtro de los criterios mercantiles.

Para hacerlo mas “pedagógico”, trataré de revisar, uno por uno, algunos de los programas más exitosos y representativos de la televisión norteamericana, frente a los de la mexicana que mas se asemejen, tanto en genero como en estructura.

1. The west wing-La parodia.

“Cuando la ley está de tu lado, argumenta con la ley; cuando los hechos están de tu lado, argumenta con hechos…”, dice Martin Sheen (Apocalipsis ahora) en su papel de presidente de Estados Unidos, en el multipremiado drama The west wing, describiendo, como en cada episodio, los dilemas y conflictos éticos, políticos, económicos, sociales y bélicos a los que debe enfrentarse el personaje principal.

Sheen, declarado demócrata y activista político desde joven, acusado incluso de comunista por republicanos recalcitrantes y arcaicos, asegura que la serie intenta describir con rigor los laberintos del poder y “desnudar los intereses mezquinos de los dueños del dinero”. Tan politizada es la propuesta del programa, que no pocos analistas políticos aseguran que su permanencia al aire depende en buena medida del resultado de las elecciones presidenciales.

Perdón por la elección nacional, pero les juro que me esforcé buscando un programa que tuviera alguna connotación política, sin ser noticiario. Sólo para no dejar vacía la categoría, consideré complaciente la farsa que hicieron en La parodia de la pasada edición de Big brother, en la que se disfrazaron de Fox, Pejelagarto, Diego, Martita y Madrazo.

Lo mas cercano hubiera sido la telenovela de Epigmenio Ibarra, Nada personal, pero ya no está al aire.

2. NYPD blues-Policías.

“Adictos con sobredosis, conductores ebrios, vendedores de crack, ancianos congelados, gente muerta a tiros… esos son los habitantes nocturnos de esta ciudad”, se lamenta un detective neoyorquino.

Desde hace poco mas de una década, esta serie retrata los vicios y virtudes no sólo de la delincuencia metropolitana, sino también de la policía que la combate. Sus recursos dramáticos y su velada crítica a la corrupción policiaca le han provocado a NYPD blues criticas y ataques de los jefes policiacos de Nueva York.

Pensado como estrategia para mejorar la imagen de la policía mexicana, Policías muestra, torpe y superficialmente, el trabajo de los guardianes de la ley, en contra de infractores menores y accidentes viales.

3. The Simpsons-La Familia Peluche.

Dice Homero, mientras observa a su familia en plena batalla campal en pos del control remoto: “Bien, aquí estamos, toda la familia. Todos juntos, conociéndonos, compartiendo, intercambiando ideas, historias y risas, uniéndonos como sólo puede una familia como esta. ¿Por qué? Porque somos más que…”, y lo interrumpe Bart, su hijo, para informarle: “Papá, ya puedes callarte. Ya terminaron los comerciales, ya está el programa”. Sin más, Homero murmura y vuelve a la pantalla: “Ah, sí, sí”.

De manera ácida, despiadada y por momentos hasta cruel, Matt Groening, creador de la serie, retrata a la típica familia clasemediera estadunidense.

La contraparte más parecida que se me ocurrió fue la que escribe Eugenio Derbez, para quien los mexicanos somos, simplemente, una bola de nacos.

4. Friends-Clap.

“¡No! ¿Sabes qué posibilidades tienes de ganar la lotería? Es mas fácil que te golpee un relámpago 42 veces”. Friends, uno de los sitcoms más exitosos en la historia de la televisión gringa, narra de manera ligera pero con estupendo humor, la vida y problemas de seis amigos (actor, arqueólogo, chef, vendedora, artista y contador) en su etapa postuniversitaria.

En Clap, un grupo de chavos chilangos, dejan en claro sus intereses fundamentales: ser famoso, rico y tener buen cuerpo.

5. Jeopardy-El rival más débil.

Una típica pregunta del programa de concursos gabacho: “Quién dijo: pobre Faulkner, ¿de verdad cree que las grandes emociones nacen de palabras grandes?”.

Una típica pregunta de El rival mas débil: “¿Quién dio el grito de la Independencia?, comienza con M”.

Sin comentarios. Por cierto, la respuesta de la primera era Ernest Hemingway. Espero que sepan la respuesta de la segunda.

6. Soap Operas-Telenovelas

Tan chafas, chabacanas y predecibles como las nuestras, pero en el horario matutino, el peor y de menor audiencia de la tele gringa. Las nuestras, monopolizadoras del horario triple A de la televisión.

¿Somos los mexicanos igual a lo que enseña nuestra televisión? Que alguien diga no, por favor.

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