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Lanzan escritores en redes sociales críticas lapidarias al gobierno aguirrista

Óscar Ricardo Muñoz Cano

La escritora Sandra Lorenzano afirmó que mientras el gobernador Ángel Aguirre no renuncie, la Feria Internacional del Libro Acapulco (FILA) 2014 debería ser cancelada; “me parece que no es ético realizarla, por mucho que la cultura sea importante, y que los poetas sean necesarios en tiempos de penurias (Hölderlin dixit); la Feria no debe ser un elemento más que alimente el poder de un asesino. La convertirá en un logro más de su gobierno, por supuesto, y a todos nosotros en cómplices”.
En su portal de Facebook, y dejando abierta la posibilidad de no asistir a la presentación que tiene para la próxima semana en la feria, la escritora horas antes participó con un nutrido grupo de escritores en un debate virtual espontáneo sobre la conveniencia de acudir al puerto luego de la renuncia pública que hicieran las escritoras Mónica Maristaín y Ana Martínez Belli quienes argumentaron que luego de la masacre de normalistas en Iguala se debe parar hasta que las autoridades den certidumbre al caso.
En redes sociales, la escritora Sara Lorenzano inició el debate, que hasta las 4 y media de la tarde contenía 102 participaciones, cuando preguntó: “¿los escritores invitados a la Feria del Libro de Acapulco no deberíamos cancelar conjuntamente nuestra participación y hacer públicas las razones para no ir?”
A ella la secundó la narradora Claudia Guillén quien dijo que se trababa de una “gran iniciativa que, sin duda, sería un mensaje al Gobierno del Estado, nunca a la comunidad de Guerrero. Sentaría un precedente ciudadano”.
Asimismo, el poeta Arturo Alejandro Loera Acosta, escribió: “deberían, y sería un gesto importante. Igual el papel del escritor es siempre confrontar estas acciones desde cualquier trinchera. Pienso en los eventos que se realizan en Tampico o Reynosa. Siempre es importante también llevar la literatura a los lugares que se consideran perdidos. Si no van, explicarlo; si van, explicar por qué y su intención al visitar un estado tan vulnerable. La palabra siempre puede salvarnos, aún en los extremos más violentos”.
En el mismo foro, una persona identificada como Balbina Rey agregó que “no soy escritora, pero si lo fuera no asistiría al evento. No se puede mandar mensajes de paz y de amor dizque yendo a iluminar con la cultura a un pueblo que lo que quiere es solidaridad y justicia. Tomen ejemplo de los Premios Nobeles de la Paz que no asistieron a Sudáfrica porque le negaron la visa al Dalai Lama. Lo que ha ocurrido en Ayotzinapa es algo muy serio contra toda la Nación. Si los que tienen mayor conciencia y conocimiento no son capaces de protestar contundentemente, qué se puede esperar de los demás. Da pena que se diga que en México padecemos de protestitis, todo lo contrario, padecemos de indiferencia. Si la sociedad se organizara y tuviera conciencia social las protestas serían masivas y constantes ya que hay muchísimo, pero muchísimo por qué protestar en serio”.
Del mismo modo opinó el editor Horacio Romeró quien escribió: “aunque los libros no tienen la culpa, una manifestación es más que necesaria”.
Al debate aportó también la periodista Mónica Maristain quien hizo pública su renuncia a venir al puerto y que escribió que “los cuerpos no han sido encontrados o identificados todavía. El gobierno tiene que dar respuestas, no ferias del Libro. Cualquier acto relacionado con este gobierno es faltarle el respeto a las víctimas. Lo del argumento de seguir porque esa es la forma de contrarrestar la violencia en esta circunstancia no toma en cuenta la dialéctica. Bueno, ya sabemos los distintos momentos que tiene la lucha, hacer cosas “normales” patrocinadas por este gobierno en estos momento es un grave error político y una falta de respeto a los muchachos asesinados y a sus familiares”.
“En mi caso, no puedo, no puedo dormir en los hoteles que pone el gobierno para la feria, comer su comida, visitar sus recintos, formar parte de ese Guerrero vía Acapulco que quieren mostrar para tapar lo que se escapa irremediablemente de las cloacas”.
Algunos comentarios cortos, pero no menos importantes también aportaron, como el del periodista Óscar Garduño quien directamente le escribió a Lorenzano: “Sandra: pides imposibles, te lo aseguro, puede más la vanidad, el sol y las cervezas bien frías” o el de una persona que se identificó como Deutsch Herman Sa, quien sugirió llevar la feria a Ayotzinapa.
No obstante, preguntas como la del escritor colombiano Álvaro Buenaventura también se pudieron leer: ¿Qué se gana con cancelar? Entre menos libros y escritores mejor para el gobierno también”.
Como él opinó el editor Jorge Contreras que escribió que “por el contrario, deberían estar más tiempo (los escritores en las ferias) y participando más. Quizá no en la connotación de feria, que es festejo, pero si con la literatura que en momentos de tristeza también da cobijo”.
Del mismo modo expuso Mauricio Meschoulam, articulista de El Universal, quien escribió: “lo que haces en ferias como esa es ayudar a integrar. La literatura nos permite penetrar en historias y vidas paralelas y alternativas, nos permite imaginar escenarios distintos, desenlaces no sujetos a las camisas de fuerza que a veces nos compramos y nos creemos hasta el hartazgo. Ese es a veces uno de los antídotos más importantes para las desgracias que vivimos. Más actividades como esa es justo lo que necesitamos, y precisamente en Guerrero, rebasando a nuestros gobiernos, como siempre acabamos haciéndolo”.
Por su parte, Iris García Cuevas, directora de la FILA 2014, quien también participó en el debate, explicó que el gobierno de Ángel Aguirre Rivero no es el que organiza la feria e insistió que es una iniciativa del ayuntamiento porteño.
“Es una inversión del Ayuntamiento de Acapulco. Entiendo y respeto a quienes no quieren venir a Guerrero, y no puedo ni quiero deslindarme de Iguala por ser otro municipio, porque justo en este momento todo Guerrero es Iguala. Sin embargo, algo que hemos dicho públicamente quienes ahora estamos involucrados en las actividades culturales en el puerto, es que el gobierno en cualquiera de sus niveles es sólo un administrador de los recursos, así que en última instancia quien paga los hoteles y los recintos es la sociedad con sus impuestos, no el Estado. Justo por eso la invitación a usar esos recursos para venir, para estar con la gente, con lo estudiantes que son quienes llegan mayoritariamente a la feria, para mostrarles a ellos que hay otras realidades a las que podemos aspirar como sociedad y las acciones, pequeñas o grandes, individuales y colectivas, que podemos llevar a cabo para conseguirlo”.

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