Se reúnen indígenas con la CNDH para señalar los daños que les causó una obra carretera
Carmen González Benicio
Llano de León, Metlatónoc
Indígenas na’savi de la comunidad de Llano de León del municipio de Metlatónoc sostuvieron ante integrantes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que sus casas y terrenos de cultivo fueron afectados por la construcción de la carretera Metlatónoc-Tlacoachistlahuaca.
La queja es contra la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT), La Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (Cdi), el Ayuntamiento de Metlatónoc y la Comisión para la Planeación y Desarrollo del Estado de Guerrero (Copladeg) luego de que el 14 de febrero de 2011 empezaran con los trabajos de construcción de la carretera en los terrenos de Llano de León.
En mayo obligaron a desalojar y desmontar sus casas a los indígenas Manuel Ortiz Rojas, Rodrigo Vázquez Vitervo, Rutilio Ortiz León, Lorenzo Ortiz León, Eusebio Ortiz Montealegre, Marcelino Ortiz Montealegre, Tomasa Ortiz Melo y Severiana Ortiz Montealegre, quienes interpusieron la queja por violar su derecho a la vivienda con el acompañamiento del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan.
Después de las intervenciones, el visitador de la cuarta visitaduría de la CNDH, Carlos Villaseñor Navarro, dijo que observó una virtual contradicción entre los informes de las instituciones involucradas y los indígenas, por lo que les pidió que no desconfiaran y que iba a acreditar todo lo que dijeron, porque en eso consistía su visita: “Identificar los agravios de las instituciones”.
También los invitó a pedir apoyo a la Procuraduría Agraria (PA), por ser un asunto de tierras y ser terrenos de propiedad comunal.
El visitador de la cuarta visitaduría de la CNDH, les informó a los indígenas afectados que las autoridades involucradas mencionaron en su informe que ellos no causaron daño a sus casas y que éstas son ocupadas sólo en tiempo de cosechas, porque la mayoría vive en la cabecera municipal (Metlatónoc) y que los daños a las casas “son provocados por el mismo clima”.
Agregó: “Lo que observamos es que hay un deslave y ese viene desde la copa del cerro, la comunidad se asentó en medio de las corrientes de agua, que incrementa los riegos”, por lo que dejó entrever que la responsabilidad era de los lugareños, porque “al margen de lo que digan ustedes, por sí mismo ya hay un riesgo, por estar en bajada de agua”.
Los indígenas presentes externaron sus opiniones con la traducción del integrante de Tlachinollan, Paulino Rodríguez y dijeron que se fueron a vivir al pueblo grande, Metlatónoc, por los deslaves y daños que les causó la apertura de la carretera, que conectará estos municipios con Costa Chica, y que los deslaves han sido provocados por los tramos carreteros que se han abierto.
Dijeron que ya no podían vivir en el lugar, porque los mantos de agua fueron sepultados o destrozados por las brechas, lo que les impide que tengan agua para su consumo y sus parcelas de riego, que quedaron devastadas por el paso de la maquinaria.
Le refutaron que los daños a las casas no eran por el clima, sino por el camino, porque varias fueron arrancadas desde sus cimientos y ahora ya no había rastros, las que estaban no tenían techos o las paredes tenían hoyos.
El anciano Manuel Ortiz Rojas dijo: “No es un cuento lo que vivimos, nos quedamos sin casa, porqué el gobierno hace eso, sabemos que el camino es para nosotros, no lo vamos a obstruir, pero necesitamos que nos ayuden”.
Reiteraron que en temporadas de lluvias sembraban en el lugar, y en secas tenían parcelas regadas con agua que bajaban con mangueras de los manantiales cercanos, ahora no tenían nada, sólo amenazas por parte de los trabajadores de la constructora de que si andan cerca del lugar con sus chivos, ellos no se harán responsables de ningún gasto.
Lamentaron que la carretera no haya sido bien trazada, porque sólo ha generado problemas a los habitantes de las comunidades cercanas, como es el caso de Itia Zuti, donde pararon la maquinaria en febrero y ellos no fueron consultados de qué pasaría por sus terrenos.
Señalaron al subsecretario de Asuntos Indígenas, Felipe Ortiz Montealegre, de engañarlos con que ya había un apoyo económico para ellos y ahora no saben nada de eso.
Los indígenas mencionaron que su pueblo tiene más de 50 años, cuentan con su delegado, tenían su escuela que ahora está abandonada a raíz de que las familias migraron al destruirse sus casas, “mis abuelos nacieron aquí, yo tengo 25 años”, dijo Severiana Ortiz Montealegre.
Después de escuchar los comentarios, el visitador de la CNDH expresó que su institución era de buena fe y no dudaba de lo que le decían, que elaborarían un informe con los detalles de todos los involucrados.
Al concluir la visita, se le preguntó al visitador sus impresiones sobre el caso y dijo que no estaba autorizado a dar detalles por ser un caso abierto, y que cuando se emitiera el informe se consultara con los indígenas o Tlachinollan.
Acudió el asesor jurídico de Tlachinollan, Isidoro Vicario Aguilar, y Joel Ramos, de la CNDH.




