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Marchan en Tlapa más de 3 mil estudiantes para pedir castigo por la matanza de Iguala

*Exigen juicio político para el gobernador. Enmascarados hacen destrozos en el Ayuntamiento durante el mitin posterior

Carmen González Benicio

Tlapa

Más de 3 mil estudiantes de los niveles básico, medio y superior marcharon para exigir la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos por policías municipales en Iguala, y justicia para las seis personas muertas, con el castigo a los responsables materiales e intelectuales.
De nuevo, se exigió juicio político para el gobernador Ángel Aguirre Rivero, a quien le pidieron que se vaya de Guerrero, por su gobierno infiltrado por la delincuencia que detonó en un Estado fallido; así como libertad a los presos políticos, esclarecimiento de los homicidios de líderes sociales y un alto a la represión.
Es la sexta marcha que se hace en la región para pedir castigo a los responsables de los hechos de Iguala, el pasado 26 de septiembre, que han ido de menos a más, pues en las primeras marchas salieron sólo los sectores relacionados con el magisterio, como la normal regional y la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) y organizaciones que se aglutinaron en el Movimiento Popular Guerrerense, pero en la del 2 de octubre se sumaron instituciones educativas que no marchaban, como el Instituto Tecnológico de La Montaña, y sus anexos de Iliatenco y Olinalá.
Esta marcha de exigencia reunió, en su mayoría, a niños y jóvenes del nivel básico, con escuelas primarias y secundarias; del nivel medio superior con la preparatoria y colegios de bachilleres; los de nivel superior con el tecnológico, de Desarrollo Comunitario Integral de la UPN y de la normal, que hicieron el grueso de los marchista.
También profesores y representaciones de colonias y de comunidades del municipio, como Petlacala, Atlamajalcingo y Copanatoyac; así como organizaciones sociales de mujeres indígenas: la Red Macuilxóchitl, Mujer y la Esperanza, y ciudadanos en general.
La movilización fue coordinada por profesores de la CETEG y organizaciones diversas que se aglutinaron en el Movimiento Popular Guerrerense. Desde su inicio buscaron imponer orden, para evitar infiltrados que desestabilizaran la marcha pacífica y acreditaron a los representantes de medios de comunicación. Sin embargo, la tranquilidad se rompió con las acciones del mitin en el Ayuntamiento.
El transcurso de la marcha fue lento, cada grupo gritaba consignas y pedía la presentación con vida de los 43 normalistas, castigo para las autoridades, alto al mal gobierno, represor, y un fuera a los partidos políticos. Fue vista por varios ciudadanos desde sus casas.
Un grupo retiró los gallardetes del senador Sofío Ramírez donde anunciaba su informe, colocados en los postes de las avenidas Colegio Militar, Morelos y el zócalo, por donde pasó la marcha, y usaron su cara para taparse el rostro. También se llevaron una lona del priista Cuauhtémoc Salgado.
Al llegar al Ayuntamiento, los manifestantes se colocaron en diversos puntos, al centro empezaron a llevar la lona y la propaganda de Sofío Ramírez, a la que le rociaron gasolina para quemarla en un acto de repudió, “al mal gobierno en todas sus expresiones”.

Pintan en un mural consignas contra Aguirre

Sin embargo, un grupo de personas con la cara cubierta se subieron al pasillo del Ayuntamiento y pintaron las paredes con aerosoles, donde está dibujado un mural del Códice de Azoyú, único en el país y que cuenta la historia de Tlapa, con frases como “Aguirre asesino” y una gran letra A en la puerta principal.
Luego de unos minutos, una persona pateó la puerta hasta que se abrió y provocó gritos de respaldo, y motivado por eso se introdujo a las oficinas para sacar objetos, seguido de otros que empezaron a llevarse sillas, pantallas, cafeteras, computadoras y escritorios llenos de documentos, que fueron a parar al fuego, que con cada cosa que caía se hacía más grande.
Desde el micrófono, el orador en turno llamaba a la cordura: “Sabemos que estamos indignados, pero esa no es la forma”, pero no era escuchado por los que buscaban abrir a golpes ventanas y puertas de otros espacios.
Una joven de la normal, que tenía el micrófono, deslindó a la movilización de lo que estaba haciendo el grupo de personas con el rostro cubierto.
Los organizadores se acercaron para frenarlos y decirles que esa no era la intención de la marcha y que se retiraran; hubo jaloneos, porque pretendían seguir sacando cosas y se los impidieron. Una persona fue arrastrada por la multitud. Empezaron a retirar a todos los que estaban en el pasillo y acordonaron la entrada al lugar, desde el micrófono se oía: “La manifestación está abajo”.
Después de ese incidente, que algunos calificaron como vandálico y fuera de lugar, porque rompió con la idea de una marcha pacífica, iniciaron los discursos, en donde los distintos oradores coincidieron en la exigencia de que presente con vida a los normalistas y castigo a los responsables; adelantaron que no dejarán de movilizarse, por lo que invitaron a los ciudadanos a que se sumen a su convocatoria. Las intervenciones duraron cerca de dos horas.

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