El PUMA no consideró la dimensión de los daños ecológicos de La Parota: investigador
*El proyecto es insustentable y la CFE tiene un antecedente de incumplir con los pobladores desplazados, dice David Barkin
Raquel Santiago Maganda
El investigador y académico David Barkin aseguró que la obra de la hidroeléctrica de La Parota resulta insustentable, al argumentar que el grupo de académicos que elaboró la Manifestación de Impacto Ambiental no consideraron la dimensión total de afectaciones ecológicas, y citó que otro inconveniente es que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) tiene un antecedente de incumplir los compromisos con los pobladores desplazados.
El profesor de Economía de la Universidad Autónoma Metropo-litana, Xochimilco, conminó a los estudiantes de la Unidad Acadé-mica de Ciencias Sociales de la UAG, a formarse en una actitud crítica y activa para mejorar su entorno social.
Barkin dijo que el grupo de investigadores del Programa Universitario de Medio Ambiente, que elaboró la MIA, y pertenece a la UNAM actuó “de manera irresponsable” y que los académicos no deben limitarse a un contrato.
Precisó que con base en la normas internacionales, las presas se deben estudiar los alcances ecológicos de tres veces las dimensiones de la obra, es decir, en el caso de La Parota el embalse abarca 14 mil 213 hectáreas, y por lo tanto el estudio debió abarcar 42 mil 639 hectáreas, que aún con medidas de mitigación serán dañadas ecológicamente.
Agregó que la CFE tiene antecedentes de incumplimiento de los supuestos beneficios y compromisos con los habitantes que serán desplazados, por estas dos principales razones, el académico se manifestó en contra de la obra de La Parota “en las actuales condiciones”.
Aunque el académico expresó que “es difícil”, pero sí posible que se construya una presa sustentable para los desplazados y ecológicamente, aunque no en el caso de La Parota.
David Barkin resumió que en el mundo existe oposiciones por la construcciones de presas, y citó que en México hasta la fecha han sido desplazadas 150 mil personas como resultado de la obra de por lo menos 15 presas.
La experiencia, recordó, es que se sacrifican las tierras más fértiles de las comunidades en nombre del progreso nacional.
En el contexto local, el autor del libro Riqueza, pobreza y desarrollo sustentable, mencionó que hace tres días visitó la presa La Venta, y constató que la obra genera mucha energía eléctrica, mientras, que los desplazados tienen agua por medio de tubos plásticos con agujeros que calificó de “un desmadre”.
Otro aspecto que cuestionó, es que las presas que construye el gobierno federal no alcanzan a beneficiar a las comunidades aledañas, como es el caso de la presa Nezahualcóyotl, en Chiapas, cuya energía generada beneficia a la población de Tabasco, mientras, los indígenas tienen más dificultades para pagar el servicio y los aparentes beneficios como casas e indemnización no fueron consideradas de manera sustentable para las 40 mil personas desplazadas.
Su propuesta es que se puede generar energía eléctrica si se instalan turbinas en zonas estratégicas en los ríos que bajan de las montañas, incluso, sugirió que sean las comunidades quienes vendan la energía a la CFE, pero cuestionó que al gobierno federal pretende con las presas manipular el suministro y fortalecer el monopolio del servicio. También mencionó la posibilidad de la generación de energía solar.
Por eso, Barkin preguntó: ¿En qué condiciones, a costa de qué y para quiénes es el beneficio con las presas, por las cuales estamos sacrificando a la gente rural en nombre del desarrollo con consecuencias de pobreza y de desequilibrio ecológico?.




