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Toman maestros dos casetas de la autopista; retienen a un militar y a un agente estatal que los hostigaban

*Queman las motocicletas en que se trasladaban en Palo Blanco

Redacción

Chilpancingo

Maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación Guerrero (CETEG) tomaron las casetas de La Venta y Palo Blanco de la autopista del Sol y en la segunda retuvieron a dos infiltrados del Gobierno del estado y del Ejército que los hostigaban mientras volanteaban y boteaban.
Los profesores convocaban a la ciudadanía a unirse al plantón y protesta estatal que exigen la presentación de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, desaparecidos durante la matanza de Iguala la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre.
Los detenidos se identificaron, uno, como empleado del departamento de Atención Ciudadana del gobierno del estado, Miguel Ángel Guillén Ramírez, y el otro dijo ser un cabo de infantería, Antonio Reyes Gómez.
El integrante de la comisión política de la CETEG, Saturnino García Cordero dijo que mientras 200 profesores daban información y solicitaban cooperación voluntaria a los conductores, un par de cetegistas notó a las 3 de la tarde que dos hombres que llegaron en motocicletas los observaban detenidamente.
Indicó que fueron hostigados por Guillén Ramírez y Reyes Gómez, quienes les tomaron fotografías tratando de enfocar los rostros de los manifestantes, además de que tomaron videos de la actividad pacífica.
Dos profesores se les acercaron y les preguntaron el motivo de su presencia en el lugar debido a que no portaban los gafetes que la organización proporcionó a los periodistas de la prensa local e internacional para garantizar que las personas que toman evidencias de sus movilizaciones lo hagan para fines informativos.
Los dos se identificaron como “trabajadores del gobierno del estado” lo que provocó la molestia de los maestros que los retuvieron y les confiscaron sus pertenencias.
La indignación de los cetegistas ante el hostigamiento fue tanta que como acto de protesta quemaron las motocicletas de los retenidos.
Cerca de las 4 de la tarde, el contingente de la CETEG regresó al plantón que mantienen en la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac desde el 8 de octubre y retuvieron dentro de las instalaciones del Palacio Municipal a los dos hombres, en donde permanecieron cuatro horas hasta que llegó el presidente de la Comisión Estatal de Defensa de los Derechos Humanos (Codehum), Ramón Navarrete Magdaleno, y el representante del Ministerio Público Federal (MPF), Joel Enrique Martínez Nevares.
Minutos después de las 8 de la noche los integrantes de la comisión política de la CETEG, Manuel Salvador Rosas Zúñiga y Saturnino García Cordero dieron una conferencia de prensa en compañía de Ramón Navarrete y Joel Enrique Martínez, y condenaron las acciones de hostigamiento de las autoridades.
“Nos da vergüenza este Estado mexicano, ojalá que pudieran canalizar a todos estos agentes infiltrados, que a lo mejor están aquí y que nos andan siguiendo siempre, pero para buscar a los muchachos, no para andar persiguiendo la lucha social. A más de 20 días de que se tuvo la desaparición forzada y el asesinato de los estudiantes normalistas no es posible que no puedan canalizar toda la fuerza del Estado para encontrarlos, pero sí para intimidar, hacer una opresión sobre la lucha social y sobre todo para el acoso contra todo aquel que piensa diferente y se mantiene de manera digna”, expresó Salvador Rosas.
Informó que la CETEG exigió la presencia de la Codehum y del MPF para que ambos determinen que de verdad, Miguel Ángel Guillén Ramírez y Antonio Reyes Gómez trabajan en la estructura gubernamental, o de lo contrario tendrán que determinar “lo pertinente”.
Responsabilizaron “al presidente Enrique Peña Nieto y a los que aún queden en la estructura del gobierno del estado” de todo lo que pueda sufrir cualquier militante, simpatizante o activista del movimiento popular, no sólo del magisterio, debido a que la presencia de los infiltrados demuestra que en Guerrero “las fuerzas castrenses no son más que para servicio de los militares y otros servicios”.
El presidente de la Codehum, Ramón Navarrete declaró que desde el primer momento en que ocurrieron los asesinatos en Iguala, ha tenido acceso a los estudiantes y los ha acompañado de manera permanente tanto en la investigación como la atención de los normalistas.
Durante la intervención de Ramón Navarrete, entre una valla humana formada por cetegistas se presentó a los detenidos. Antonio Reyes iba sin camisa mientras que Miguel Ángel Guillén portaba una camiseta blanca. Ambos vestían pantalón de mezclilla e iban descalzos.
Los profesores precisaron que los llevaron de esta forma para que se verificara que bajo la retención ninguno fue agredido físicamente.
Por su parte el representante del MPF, Joel Enrique Martínez, puntualizó que acudió al llamado de la CETEG para recibir a Miguel Ángel Guillén y Antonio Reyes, y que no estaba facultado para otorgar mayor información al respecto.
Ángel Guillén dijo que trabaja para el departamento de Atención Ciudadana del gobierno del estado y que se dedica a recorrer los puntos en donde hay manifestaciones para “pasar el reporte e informar a la gente que tome precauciones”.
El identificado por una credencial como cabo de infantería del Ejército Mexicano, Antonio Reyes Gómez, no dijo nada y mantuvo la cabeza gacha la mayor parte del tiempo que fue exhibido ante la ciudadanía.
Enseguida los detenidos fueron puestos a disposición del MPF para su traslado a las instalaciones de la Procuraduría General de República (PGR).
La CETEG exigió al órgano entregar hoy a primera hora un informe completo sobre la investigación para determinar la veracidad de lo declarado por los infiltrados.
A la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac llegó una camioneta Titán B8 y otra Chevrolet Cheyenne F150, las cuales fueron abordadas por Miguel Ángel Guillén y Antonio Reyes, aunque ninguno de los vehículos portaba ningún logo oficial.
Ayer después del mediodía, un contingente de 200 cetegistas tomó el control de la caseta de Palo Blanco para entregar volantes informativos de su demanda porque las autoridades presenten vivos a los 43 normalistas desaparecidos, se destituya de manera inmediata al gobernador Ángel Aguirre Rivero, se le someta a juicio político y se castigue a los actores materiales e intelectuales de la matanza de Iguala.
Llegaron a las 12:40 del día y los primeros 20 minutos permitieron el paso completamente libre de los vehículos, sólo daban los papeles con las demandas de la Asamblea Nacional Popular.
Después pidieron una cooperación para las familias de los normalistas heridos y desaparecidos.
Una patrulla de la Policía Federal intentó pasar por la caseta pero se lo negaron.
De manera paralela otros 100 profesores y normalistas de Ayotzinapa tomaron el control de la caseta de La Venta. Ahí los estudiantes, quienes iban en su mayoría con el rostro cubierto con playeras, pañuelos y lentes oscuros, permitieron el paso de vehículos particulares, autobuses y camiones de manera libre, luego pidieron 50 pesos para dejarlos circular.
Los maestros de la CETEG se colocaron a un costado de la caseta y los normalistas destrozaron las cámaras de seguridad. Otros alumnos se subieron al techo de las oficinas administrativas y despedazaron otras cámaras.
Los estudiantes también rompieron los señalamientos viales de la caseta y tomaron el lugar de los cobradores de la caseta.
Unos 200 metros antes de llegar a la caseta de La Venta se colocaron cuatro patrullas de la Policía Federal con unos seis efectivos en cada una.
Luego de tres horas, a las 5 de la tarde, los maestros de la CETEG y alumnos de la Normal de Ayotzinapa se retiraron de la caseta.

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