“Ya presenté mi renuncia a mi partido”, pero “no creo que eso solucione”
*De haber sabido lo que iba a pasar, hubiera preferido que Manuel Añorve fuera gobernador”, dijo Aguirre a la comisión de diputados donde estaba el ex alcalde de Acapulco
Roberto Zamarripa
Agencia Reforma / Ciudad de México
“Renuncie gobernador, es lo mejor”, le dijo la diputada Ruth Zavaleta a Ángel Aguirre en la reunión que una comisión de legisladores federales tuvo con el mandatario en Acapulco.
Lo ocurrido en Guerrero, arguyó Zavaleta, “ha trascendido a niveles internacionales y todo lo que se ha hecho en el Congreso y en el país con las reformas estructurales ha quedado aplastado, hundido”.
Aguirre no respondió. Ya había hecho un amplio alegato en favor de su permanencia. Sin pregunta expresa de los legisladores aseveró que él no veía razón para retirarse. Presumió un apoyo popular, sobre todo en Acapulco.
“Ya presenté mi renuncia a mi partido (PRD) y a los otros partidos que me apoyaron en coalición (PT y MC)”, explicó. “Si ellos consideran que eso resuelve el problema, me voy”, insistió. Pero, reiteró, “no creo que eso solucione”.
Fue una reunión de cuatro horas que abrió Aguirre con un amplio alegato como si estuviera en un banquillo de un juicio oral.
Replicó versiones sobre su alcoholismo: “Hace mucho que no tomo ni una copa. No tomo”. Aseguró que desde que llegó a la gubernatura había ayudado a los normalistas de Ayotzinapa con becas y apoyos económicos.
Comentó que medios de comunicación habían difundido que él tenía una relación cercana con el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y con su esposa, María Pineda. “No tengo ninguna relación cercana sino institucional de gobernador con un alcalde”.
Incluso dijo que él no era novio ni amante de la señora Pineda. “Por ahí dicen que yo salía con ella. Nunca salí con esa mujer”, dijo serio.
María Pineda es integrante de una familia donde madre y hermanos estaban vinculados al cártel de los hermanos Beltrán Leyva, según averiguaciones oficiales federales.
Expresó Aguirre que no detuvo al edil de Iguala porque el fuero de que gozaba se lo impidió. Uno de sus funcionarios interrumpió para decir que la noche de la matanza, el 26 de septiembre, intentaron hablar con Abarca, “pero nunca contestó el teléfono”.
En algún momento, el gobernador expresó su preocupación por la situación y soltó: “De haber sabido lo que iba a pasar, hubiera preferido que Manuel Añorve fuera gobernador”, dijo teniéndolo frente a él. “Nunca es tarde”, le replicó el diputado priista.
Ruth Zavaleta habló al final del encuentro, tras escuchar a Aguirre. “Le dije que debía renunciar”, confirmó la legisladora del Partido Verde.
“Por experiencia conocía un caso igual por el que llegó una vez a la gubernatura. Él sabía que la salida de su antecesor si bien no era la solución, era necesario que estuviera alguien distinto para enfrentar la problemática. Le subrayé que no era un asunto personal”, refirió Zavaleta.
La diputada, oriunda de Tepecoacuilco, municipio del centro de Guerrero, perdió hace tres años a un sobrino en un retén puesto por delincuentes en Iguala.
Cuando el muchacho viajaba con su padre por calles de Iguala, se les cerró un auto con hombres armados, quienes, tras ver que no descendían de su vehículo les dispararon.
“Lamentablemente, mi sobrino saca la cabeza y le dan un balazo. Agonizó cuatro días; me lo entregaron muerto justo cuando cumplía 19 años de edad”, recuerda la diputada.




