Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Carlos Pérez Aguirre

Los culpables

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Muchos hogares enlutados, muchas familias destrozadas por la amargura de la falta de sus seres amados, muchas familias rotas y en la incertidumbre, una sociedad asombrada ante la brutalidad, una sociedad movilizada por terminar con la inseguridad cotidiana que padece, un mundo asombrado porque a México lo están moviendo… al abismo. Casi tenemos que gritar como en Argentina, ¡Qué se vayan todos!
Mientras tanto, e independientemente de la desaparición de poderes cuyo trámite y maquinaria jurídica ya se echaron a andar en el Senado de la República, que amaga y precipita la necesaria renuncia de Ángel Aguirre, su sustitución, será solo cuestión de algunos días o tal vez horas, por encubrimiento, negligencia y la evidente ingobernabilidad agudizada por los últimos acontecimientos en que, por su errática actuación se encuentra sumido el estado de Guerrero.
Ángel Aguirre, una vez que logró ganar la gubernatura pensó que con su demagogia recurrente y sus discursos de mentira podría constituirse con su cauda familiar en el neocacique, siguiendo las enseñanzas de su maestro Rubén Figueroa, pero la falta de actividad y trabajo, su actitud reiteradamente omisa en diversos problemas, así como emergencias sociales, pero lo mas lesivo, su actitud represiva constituyeron su ocaso. Si además le agregamos torpeza, corrupción y nepotismo en su equipo de trabajo, tendríamos una explosiva mezcla que en diversos momentos marcó a su gobierno, una administración en crisis recurrentes y constantes; recordemos que, con anterioridad en este periodo de gobierno fueron dos ocasiones las que la sociedad exigió su renuncia, en una de ellas también por un hecho sangriento.
Este capítulo sucedido en la ciudad de Iguala se agrega a la historia de represión sangrienta y violencia demencial que, en diferentes épocas han sufrido los habitantes de esta entidad, pero en este último hecho –el aberrante y terrible caso de Iguala– existen muchos culpables directos e indirectos, por omisión y por comisión. El primer responsable, evidentemente es el actual gobernador, por ello la ciudadanía, ubicándolo, ha exigido mayoritariamente su renuncia inmediata, pero independientemente de los múltiples antecedentes que lo involucran en eventos represivos, éste en su segundo periodo de gobierno, se aplicó a multiplicar esta percepción, pero sobre todo fue evidente su actitud encubridora, o por lo menos negligente en diversos asesinatos de figuras políticas y luchadores sociales, el primero de ellos el del diputado Armando Chavarría –compromiso demagógico de su campaña–; muchas omisiones y falta de investigación, así como castigo de responsables vinieron después, una tras otra, hasta llegar al caso de los terribles  asesinatos y hasta hoy desaparecidos en Iguala.
Culpable sí, porque no actuó en su momento de manera inmediata ante los evidentes acontecimientos violentos en ese municipio, y estos fueron degenerando en violencia creciente, no exigió con contundencia a la federación su intervención en la entidad ante el incremento constante de la delincuencia; no olvidemos que a los maestros de Acapulco que se organizaron para protestar por este creciente flagelo, se les reprimió y estigmatizo. Su gobierno de hermanos, cuñados, sobrinos y ahijadas sólo se interesaba en exprimir contratos y devengar sueldos y gastos, volteando la cara para no ver el incremento de la delincuencia y violencia que azota a la entidad.
Otros culpables por omisión, evidentemente son los cuerpos de seguridad, estatal y federal (los municipales, el gobernador en extinción los acaba de descubrir y acusa a esas corporaciones en diversos municipios, como “contaminados por la delincuencia”); su ineficiencia e ineficacia son memorables, equipados de manera sofisticada y con altos presupuestos, no pueden proteger a la sociedad que se encuentra aterrorizada e indefensa ante la delincuencia.
En Iguala, ninguno de estos cuerpos intervino para frenar la barbarie, incluyendo al Ejército que, como se ha señalado en diversos medios cuenta en la ciudad de Iguala con una instalación que queda prácticamente en el centro de la población, habrá que decir que los soldados, hoy es de todos conocido, realizan funciones de seguridad pública, entonces ¿por qué no intervinieron? Además, esas dependencias cuentan con estructuras de inteligencia, y les habían avisado de las agresiones y asesinatos que en ese municipio se habían cometido. Nunca intervinieron y hoy argumentan que los denunciantes no habían probado, entonces la denuncia ciudadana y la denuncia anónima ¿para qué sirven?
Los partidos políticos, el PRD (Los Chuchos) que no obstante los múltiples antecedentes de Ángel Aguirre, involucrado en eventos no esclarecidos de represión, además de ser un miembro prominente del grupo caciquil que tiranizó a los guerrerenses durante años y provocó cruentos asesinatos selectivos y en masa, no obstante decía, se obstinaron en imponerlo sabiendo que nunca renunciaría a su vieja escuela de corrupción, represión, nepotismo y de abandono de las demandas de la población. El PRI, mañosamente realizó acuerdos con Ángel Aguirre para simular que gobernaba “la izquierda”, pero en realidad seguía conservado el poder el mismo grupo de ultraderecha –como lo demuestra los sangrientos hechos de Iguala y la secuela de declaraciones lapidarias contra jóvenes estudiantes que pedían apoyo económico, pero que según estos obtusos personajes del sistema caciquil son ahora los responsables de todo.
Titishando. En Chilpancingo se comenta que Jorge Salgado, el secretario de Finanzas y hombre mas cercano y de todas las confianzas de Aguirre, se encuentra sumamente ocupado y preocupado tratando de hacer que cuadren las cuentas ante la salida del gobernante. Vendrán muchas auditorías y muchos ajustes de cuentas. También se preguntan ¿por qué se incendió sólo el edificio donde se encuentran las oficinas centrales de la Secretaría de Finanzas del estado? Según los noticieros de televisión de ese día, los autores del hecho fueron un grupo distinto de individuos que, específicamente, provocaron el incendio. Respecto de aquellos que retuvieron el edificio todo el día ¿Por fin sabremos de quién eran esos 25 millones que le fueron decomisados –según informaciones periodísticas– al diputado Jorge Salgado?

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