Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Han faltado nuevas instituciones y un nuevo compromiso político, dice Muñoz Ledo

Nadie entendió la transición, se queja en entrevista en Acapulco

Esta ausencia explica la presencia de los Figueroa, los Hank y Salinas, a quien llama el Johnny Walker de la política porque “anda tan campante”. Aguas Blancas debe juzgarse como parte de la guerra sucia, propone. No prevé una confrontación particular en la elección de gobernador. Zeferino es una persona altamente civilizada y a Astudillo no le veo el perfil caciquil del pasado, analiza

 Ricardo Castillo Díaz  

Calcula todo. Hasta le dicta el punto y seguido al reportero de El Universal que lo entrevista por teléfono y que al siguiente día lo hará la nota principal por lanzarse contra el secretario de Gobernación, Santiago Creel.

Cuando uno menos se lo espera, de hablar muy bajo, casi en el cuchicheo, se eleva de pronto al vozarrón. Se exalta hasta cuando mantiene los ojos cerrados, que abre sólo a veces, cuando busca una aprobación a lo que ha dicho.

Revienta, manotea, corrige, guiñe el ojo. Es él en su punto. Porfirio Muñoz Ledo otra vez bajo el reflector. Da nota, incluso mientras toma el sol, de vacaciones en Acapulco, donde estuvo del viernes 27 al lunes 30.

“¿Pero sí va a ser la nota principal?”, se asegura antes de colgar el celular.

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“Yo no creo que aquí (en la elección de Guerrero) haya condiciones particulares de confrontación”, dice ya casi al final de la entrevista con El Sur, al mediodía del sábado 28.

Tanto calcula, que primero se resiste a hablar de los comicios para elegir gobernador en febrero de 2005. “Tú quieres que esa sea la cabeza”, arguye el ex embajador ante la Unióin Europea.

Pero continúa: “Nuestro amigo Zeferino Torreblanca es una persona altamente civilizada, un hombre cívico, y no tengo mala impresión de (Héctor) Astudillo; tampoco lo conozco pero no le veo el perfil caciquil que hubo en el pasado”.

Es él. Muñoz Ledo vuelve al “yo”: “Yo creo que aquí las condiciones están creadas para una contienda cívica, con todos sus asegunes. No creo que se vuelva el crimen, yo no veo otro Aguas Blancas. Por cierto, ¿por qué Aguas Blancas no es parte de la guerra sucia? Yo estoy porque todo se juzgue”.

–Esa era la idea, de la propuesta de una Comisión de la…

–¡De la Comisión de la Verdad, claro! Yo no digo que no habría que ver la parte del 68, del 71, pero no era todo, también está Aguas Blancas, Acteal, los magnicidios. Se fue de un modo muy sesgado. Yo no veo entonces un fantasma de Aguas Blancas ahorita. Ojalá no me equivoque.

–Bueno, pero eso nunca se castigó, y el ex gobernador Rubén Figueroa sigue activo en la política.

–¡Como muchos en el PRI, hombre! No hubo un borrón y cuenta nueva en el país. No hubo un nuevo compromiso político, nadie trató de meter a la cárcel a la gente, no se les metió en Chile, no se les metió en España, en Brasil, en Argentina, en Uruguay. Casi todos hicieron la ley de punto final. En México se cometió un gran error: se revolvió el error del pasado con el presente. Eso era la Comisión de la Verdad, un gran tribunal, con jueces, con todo, con abogados, con personalidades de la sociedad civil que dijeran qué era lo que había pasado en los grandes casos, incluyendo el tema de la corrupción política, porque México no fue el país más represor de América Latina, tuvo represión, marginal, cruel a veces, pero no fue una dictadura militar, en cambio en México estuvo el sistema más corrupto de América Latina, en el que se hicieron las más grandes fortunas al amparo del poder.

“Entonces se tenía que haber hecho un parteaguas, nuevas instituciones, transparentes sistemas de control y compromisos políticos. No se hizo, entonces la gente sigue actuando como tú dices. El hijo de Carlos Hank ahora es presidente municipal de Tijuana, Carlos Salinas anda tan campante, es el Johnny Walker mexicano, tan campante. Lo que pasa es que si no hay cargos judiciales la gente tiene derecho a vivir en paz. Entonces, no se hizo un corte de caja”.

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Muñoz Ledo –el senador que más veces en la historia ha ocupado la tribuna de la Cámara Alta– no desaprovecha la oportunidad para hacerse sentir. Desde su exclusiva suite con balcón al pie del mar en el hotel Princess, sentencia: “Estoy detrás de mucho más cosas de las que te puedas imaginar en este país”.

Al comienzo de la entrevista habla de la transición. “En México nadie la entendió”, señala. Acusa al PRI, al PRD y al PAN. Ha sido presidente de los dos primeros y aliado del tercero, y desde una posición aparentemente neutral se lanza: “La gran falla que vivimos en México es que no se han adecuado las instituciones a la nueva realidad”.

Estaba metido en el tema de la transición cuando alguien se le atraviesa. Inevitable. Recuerda la gesta electoral de 1988 y aparece su nombre: Cuauhtémoc Cárdenas. Sin llevarlo, sin provocarlo, él mismo lo menciona cuando dice que al presidente Vicente Fox le está pasando como al tres veces candidato presidencial del PRD, y enseguida acota: “Pero no quiero revivir esa polémica ni esa animadversión (con Cárdenas), yo estoy dispuesto a reconciliarme con todos, hasta con él.

–¿Hasta con él?

–Pues sí, él fue el principal responsable de que las cosas no fueran adelante, no digo para subvertir el orden público, no, por supuesto, sino para tensar la cuerda y crear una nueva situación política, lo que yo hice en 1997, ahí sí tensé la cuerda y probé que era posible.

Muñoz Ledo agrega: “Yo creo que también Cuauhtémoc fue objeto de muchísimas presiones. Había gente de izquierda, del movimiento, debo admitirlo, muy honorable, que habían sufrido en el 68, que habían estado en la cárcel, otros del 10 de junio, y que eran muy cuidadosos y que no querían volver a esa situación, sino llevarla por una vía negociada. Y hubo otros que no entraron al movimiento con un sentido heroico, sino con un sentido más pragmático, eso ocurre siempre.

“Entonces ahí Cuauhtémoc posiblemente fue el fiel de la balanza, y mi reclamo con él fue que no nos dijo de las conversaciones que tuvo (con Carlos Salinas) y que no entendimos muy bien por qué estaba haciendo las cosas así. Nada le hubiera costado compartir con nosotros ya no las decisiones que siempre discutimos sino sus decisiones, sus contactos, sus conversaciones. Ahí fue donde le faltó una base de confianza y de lealtad, pero en fin, eso es pasado”.

Cierra el capítulo de Cárdenas, para regresar a lo que iba: “Es lo que ahora le está pasando a Fox, también el presidente ha estado sujeto a muchas presiones y ha tenido que ser el fiel de la balanza, ahora en condiciones no muy favorables para él porque no ha tenido quien lo ayude, no ha tenido operadores políticos, eso se dice en todas partes. Hay buenos funcionarios en el gobierno, pero por ejemplo las cosas que hizo el Hombre de Goma (el sobrenombre que le colgó a Jorge G. Castañeda), pues no”.

Y si ya le dio a Cárdenas y al ex canciller, el ex embajador de México en la Unión Europea desenvaina la agenda de declaraciones que trae en contra del secretario de Gobernación, Santiago Creel.

“Es muy preocupante la actitud tomada por el licenciado Creel Miranda. Santiago Creel sí ha sido mi amigo personal. Yo creo que además fue hombre clave, mi segundo de abordo para mí, como par desde luego (como diputados), en 1997 (con la primera Cámara de Diputados con mayoría de la oposición). En su casa en Esopo fueron las grandes negociaciones, por eso decir que ‘las transiciones democráticas no requieren acuerdos’ es una pamplinada, es una verdadera pamplinada, eso es digno de la antología de las frases cerradas. Y que no recuerde que los acuerdos de 97 se fraguaron en su misma casa. Siendo él presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara (de Diputados) lo enviamos a parlamentar con Francisco Labastida que era secretario de Gobernación y empezaron los acuerdos. Incluso él estuvo hasta el último momento en la mesa de negociaciones conmigo para lograr una solución favorable al Fobaproa.

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–Este panorama incierto de la transición en el país ¿cómo alcanza a los estados del sur, a los pobres como Chiapas, donde todavía no hay una solución real al conflicto; a Oaxaca, donde acabamos de ver unas elecciones que casi todos ubican entre las más desaseadas; y a Guerrero, donde no hubo nunca castigo a las masacres y ahora hasta el PRI tiene la posibilidad de presentar a uno de sus mejores candidatos?

–En los estados donde hay más pobreza y marginación es más difícil la transición. Si no hubiera el desahogo de la migración esto sería una bomba de tiempo que ya hubiera reventado. Hay mucha desigualdad, por eso una salida en este país debería ser el concederle el voto a los mexicanos en el extranjero. Pero por eso no se los quieren conceder, o sí pero en función de un juego perverso, porque están calculando si van a ganar o no. Están poniendo por delante los intereses de los partidos, están haciendo sus cálculos.

“Desde 1976 siendo presidente del PRI yo propuse el voto en el extranjero. Pero no había condiciones para ello, no había Instituto Electoral, no había nada. Tuve oposición de la Secretaría de Gobernación por razones válidas entonces en el sentido de que cómo garantizábamos que no le metieran la mano a las elecciones los gobiernos de Estados Unidos. Válida a nivel de análisis que ellos tenían. Tampoco quiso la Secretaría de Relaciones Exteriores porque argumentó que si nosotros votábamos allá (en Estados Unidos) ellos (los estadunidenses) se iban a meter aquí, pero cuándo no se han metido”.

–¿Va a ser posible ahora el que los mexicanos voten ya en forma en el extranjero?

–No te lo puedo decir. El IFE tiene muchos temores porque es muy precipitado para ellos. Yo creo que se puede parcialmente, es decir, como un primer intento pero cada día que pasa es más difícil. ¿Cuál fue el problema? Le pedimos al IFE por mandato de ley que hiciera un estudio hace cinco o seis años respecto a las distintas formas de votar, y su estudio fue un dictamen extraordinario, y reformamos la Ley General de Población, redacción de tu servidor, para hacer el Registro Nacional de Mexicanos en el Extranjeros. No se hizo. Ahí debía de haber una exigencia de responsabilidad. No se hizo porque no les dio la gana. Ahora, yo lanzaría también la credencialización de elector de mexicanos en el extranjero, ahorita estamos en tiempo.

–¿Y el voto de mexicanos en el extranjero para elecciones estatales?

–Debería ser. Se acordó sólo para elecciones del Ejecutivo federal y para referéndum cuando lo haya. Yo estoy en favor que se haga como un paso siguiente. Así lo comenté apenas con Amalia García en su caso, que es el más señalado del país. Ojalá y la Constitución de Zacatecas lo permita y tengan forma de organizarse para las próximas elecciones estatales.

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