Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Manuel y Arturo Villela: la música como vocación

 

 Ismael Catalán Alarcón  

Nacido en Ciudad Altamirano el 23 de noviembre de 1931, Félix Manuel Villela Hernández, es el mayor de los hijos del músico Arturo Villela Sepúlveda y de la profesora María Hernández Ugarte.

Hablar de Manuel Villela sin hablar de su hermano Arturo de los mismos apellidos, equivale a dejar truncos los comentarios, ya que esa mancuerna de calentanos, esta muy ligada a la música popular guerrerense durante los últimos 50 años. El uno escribiendo la letra y el otro interpretándola y grabándola.

Manuel Villela recuerda que cuando eran pequeños, su padre formó dos o tres orquestas en el pueblo de Pungarabato, después en 1936 esa población con nombre purépecha, se llamaría Ciudad Altamirano. Posiblemente de él adquirirían su vocación musical. Su madre era Profesora, había aprendido pintura en el colegio El Verbo Encarnado de la levítica ciudad de Chilapa. También ella les heredó algo de su sensibilidad.

Manuel Villela estudia sus primero tres años en la primaria en Ciudad Altamirano; cuarto y quinto en Morelia y l sexto año lo cursa en Coyuca de Catalán.

Su hermano Arturo realizó en ese poblado todos sus estudios primarios. Dice: “ahí había un gran maestro de música. Se llamaba José Rentería Liera. Él nos enseñaba coros y canciones populares de México. No regionalistas. A él no le gustaba mucho la música del trovador Juan Bartolo. Arturo estuvo los seis años con él y por lo tanto aprendió solfeo. Con mi padre, aprendí a tocar saxofón, guitarra y piano”.

Arturo después se va a Tepecoacuilco a estudiar la secundaria en tanto que Manuel lo hace en Chilpancingo. Posteriormente, Arturo estudia la Vocacional en el Instituto Politécnico Nacional; empieza a estudiar ingeniería, pero se da cuenta que esa no es su vocación, y estudia preparatoria en la UNAM para luego graduarse en publicidad.

Manuel por su parte, inicia sus estudios normalistas en Chilpancingo para concluirlos en la Normal Nacional en la ciudad de México. Mientras trabajaba como mentor en esa urbe cursa la preparatoria en la UNAM; después, en la misma institución educativa hace la carrera de Economía. Luego lo contratan como catedrático en la Escuela Superior de Economía del Instituto Politécnico Nacional, donde continuó                             trabajando hasta jubilarse.

–No parece ser economista, se le comenta,

–Bueno, tal vez porque no ejercí como técnico, sólo como maestro… El caso de Arturo es diferente, porque él sí ejerció en el aeropuerto internacional de la ciudad de México, trabajando para una empresa estadunidense. Al nacionalizarse la misma, pide su liquidación. Actualmente está empleado en una aseguradora.

Su música

A loss 73 años, Manuel Villela, recuerda que nunca pensó que fuera a escribir canciones.

–¿Cómo ocurre?, se le inquiere.

–Cuando me fui a México, me di cuenta que a las poesías casi nadie les hacía caso. Se inclinaban mas por escuchar música ruidosa. De Arturo aprendí a tocar algo de guitarra. En aquel tiempo cantábamos los dos; yo le seguía. Algún día pensé: si hago poesía, ¿por qué no busco la forma de ponerle música a una de ellas?

Practicó incesantemente esta posibilidad y poco a poco fue lográndolo hasta crear un estilo propio. “Lo primero que hice musicalmente fueron algunos boleros. Fue mi hermano quien me presionó para que escribiera música con temas regionales. La primera canción con tema guerrerense se llamó Coyuca, luego vinieron Ciudad Altamirano, Michoacán y Guerrero y Arcelia entre otras muchas.

De fluida conversación y fuerte vox que contrasta con una debilidad muy marcada en las piernas a causa de una enfermedad motora-muscular, Manuel Villela, quien también funge como presidente de la Asociación de Escritores del Estado de Guerrero, recuerda que el primer disco que grabó su hermano contenía 10 canciones de su autoría; posteriormente, en los 23 discos de larga duración que grabó, se incluirían dos canciones con temas de la cultura suriana de la autoría del mayor de los Villela.

–¿Les ha hecho ricos la música?, le interrogo.

–No. Los discos son como los libros. Los editores dicen: sacamos mil, pero abajo del agua, nosotros sabemos que están sacando muchos más.

Ejemplifica:

–Con nuestro primer disco, juntamos nuestros centavitos y compramos quinientos discos. Los llevamos a Ciudad Altamirano y los vendimos rápido. Compramos otros doscientos, ya no había más. Otra persona en una discoteca distribuyó otros quinientos. En Tierra Caliente se vendieron más de dos mil; cuando fuimos a la disquera a cobrar regalías, nos dijeron que sólo se habían vendido 400. Después de esa desagradable experiencia, Arturo logró que las posteriores grabaciones se las pagaran con discos. Siguió grabando con esa empresa hasta que ésta se desplomó con los sismos de 1985.

De las canciones con sabor regional más conocidas de Manuel Villela e interpretadas por su hermano Arturo, destacan: A Costa Chica, A Taxco, A Chilpancingo, A mi Costa Grande, Tixtlequita preciosa, El mero mero, El negro malo, Chilapa, Golondrina acapulqueña y Tlapa, entre otras muchas.

Remata la conversación afirmando sin titubeos: “con la música hay muchas, muchas satisfacciones, pero no hay dinero. Sin embargo, hay que seguir soñando”.

Altamirano

Autor: Manuel Villela  

Yo vengo desde guerrero

tierra que quiero con gran pasión

soy de la Tierra Caliente

donde la gente le canta al sol

 

Nacido en Altamirano

pueblito ufano de la región

donde bien de mi vida

te di mi vida y mi corazón

 

Ay lara la la la la la te di mi vida

Ay lara la la la la y mi corazón

 

Te llevo tierra querida

en mi ser prendida con devoción

recuerdo que ríos hermosos

tan rumorosos como pasión

 

En tus ajonjolinares y tus maizales

que riega el sol

hierve tu enamorado

que me has dejado en noche de amor

 

Ay lara la la la la que me has dejado

Ay lara la la la la en noche de amor

 

Tu río es espejo de estrellas

donde tus bellas mujeres van

a platicar sus amores

entre las flores de tulipán

 

Te veo por la veredita

roja y bonita en río de San Juan

perdida en el follaje

bordas de encaje la catedral

 

Me voy para Altamirano

pueblo lejano de donde soy

regreso a aquella casita

tierna y bonita llena de amor

 

Regreso para guerrero

tierra que quiero con gran pasión

donde bien de mi vida

te di mi vida y mi corazón

 

Ay lara la la la la te di mi vida

Ay lara la la la la y mi corazón

468 ad