Cuauhtémoc Sandoval Ramírez
Astudillo en Chicago
Prácticamente inadvertida, sin pena ni gloria, transcurrió la visita del candidato del PRI, Héctor Astudillo Flores, a Chicago, Illinois este pasado fin de semana, cuando el perredismo de todo el estado de Guerrero dio una extraordinaria muestra de movilización y madurez al elegir a Zeferino Torreblanca como su candidato a gobernador. El periódico Hoy, editado en español por el Chicago Tribune y el periódico La Raza, los mas leídos por nuestra comunidad, no publicaron ninguna información de sus actividades, la asistencia a sus actos fue escasa, o sea, que le fue mal.
El cartel de invitación que circuló por Internet Fabián Morales, presidente de la Federación de Guerrerenses en Chicago decía así: “Gran festival guerrerense, sábado 14 de agosto. Lugar: 3901 S. Central, Cicero Il., de 9 a 6 pm. Ven y disfruta con la familia de la mejor música guerrerense, mariachi, juegos infantiles, comida y refrescos”. Más adelante se mencionaba un torneo de futbol y los cantantes y bandas que actuarían. Terminaba así: “Como invitado especial: el Sen. Héctor Astudillo Flores, candidato a gobernador del Estado de Guerrero” y finalizaba la invitación un párrafo con mayúsculas: “Todo completamente gratis”.
En primer lugar resalta el hecho de que no mencionan que Astudillo es candidato del PRI y de que no queda claro quien organiza y asumirá el costo (todo completamente gratis) del evento. Lo real es que usando la estructura de la Federación, el organizador de ese acto fue Fabián Morales quien declaró al semanario Nuevo Siglo en su edición del 6 al 12 de agosto que “este evento no lo organiza la federación que él dirige por tratarse de un acto en honor de un político que aspira a gobernador, como es el senador Astudillo, quien hará su segunda visita como candidato del PRI”. Entonces surge la pregunta, ¿quién pompó?.
Como se recordará, en Chicago, donde viven entre 150 y 200 mil guerrerenses, se estructuró la Federación de Clubes Guerrerenses que se organizan por comunidades de origen. Desafortunadamente, la federación sufrió una división y desde el segundo semestre de 2003 surgió Clubes Unidos Guerrerenses del Medio Oeste (como se conoce la región donde se ubica Chicago), con lo cual se partió a la mitad la federación.
En el PRD siempre sostuvimos la tesis, y así se los expuse personalmente a ambas partes, de que era un error la división. En primer lugar, porque en el exterior es muy difícil organizar a los paisanos y por lo tanto deberíamos tener estructuras únicas. Señalamos que deberían establecerse normas claras y transparentes de funcionamiento de estas organizaciones.
No estamos cuestionando que Astudillo vaya a Chicago a hacer proselitismo, sino el hecho de usar a la Federación de Clubes, pues ello contribuye a acentuar la división entre nuestros paisanos.
El PRD y su candidato no usarán en Chicago (ni en otras partes de Estados Unidos), ni la estructura de la Federación ni la de Clubes Unidos para que sean los organizadores de nuestra campaña electoral, ni mucho menos haremos actividades políticas ofreciendo comida, bebidas y actividades artísticas de manera gratuita. Sí acudiremos a ambas organizaciones respetando estrictamente su autonomía y les demandaremos que reciban a nuestro candidato. Pero de ahí a partidizar esas estructuras hay todo un abismo. El PRD no utilizará otras estructuras, ya que cuenta en Chicago con un Comité Estatal que aglutina a nuestros afiliados en ese estado.
El 5 de mayo de 2001 coincidí en Chicago con el senador Astudillo en las celebraciones mexicanas que han hecho de la batalla de Puebla la mayor fiesta mexicana en Estados Unidos, más grande incluso que las fiestas de septiembre de la Independencia mexicana. Hay la creencia generalizada en la población estadunidense de que el 5 de mayo es la fiesta nacional mexicana, y hasta en la Casa Blanca se hace una ceremonia conmemorativa.
En un acto de los guerrerenses, Astudillo habló en los clásicos términos priístas: “En representación del gobernador de Guerrero, que todos los días piensa en ustedes…”. Al finalizar su intervención le dije, medio en broma, medio en serio, que desde la Constitución de 1917 había división de poderes, por lo que debería asumirse como senador y por lo tanto como representante del Poder Legislativo y no del gobernante en turno.
Iba acompañado del senador Héctor Vicario, quien tiene pésima reputación entre los paisanos residentes en Chicago, ya que cuando era el hombre del maletín y desde su puesto de subsecretario de Finanzas se quedó en 1995 con un cheque de 23 mil dólares que había aportado el Club de Temaxcalapa, municipio de Taxco de Alarcón, para realizar obras en su comunidad. Después de múltiples gestiones de franco enojo, el gobierno de Ángel Aguirre tuvo que apechugar ese desfalco y regresar el dinero. Como tengo las pruebas en la mano, y Vicario siempre me responde, las podemos exhibir el día y hora que convengamos.
El nuevo gobierno democrático y de izquierda que asumirá su gestión el primero de abril de 2005 tendrá que plantearse todo un programa de atención a los migrantes cuyo número hoy alcanza casi el 25 por ciento de los guerrerenses. La creación de una Secretaría de atención a los migrantes; otorgarles sus derechos políticos a fin de que voten en las elecciones guerrerenses y elijan diputados migrantes; el fomento a la organización de los guerrerenses que hoy están dispersos en varios estados de la Unión Americana; la atención académica de la UAG y el incremento de los vínculos culturales y educativos, son entre otros los retos que tendremos que enfrentar en la nueva era que comenzará en Guerrero.
Miscelánea: Un día sin mexicanos, la película que está en cartelera en todo Guerrero es digna de verse. Es un relato-ficción bien hecho de lo que pasaría si un buen día desaparecieran los mexicanos de California. Refuta fílmicamente las tesis racistas de Huntington y otros intelectuales conservadores de Estados Unidos que hoy hablan de una invasión mexicana y de que se está creando un nuevo país, Mexinfornia.
El final feliz de esta película no empata con la realidad diaria de las agresiones que sufren nuestros trabajadores al cruzar la frontera, que sufren toda clase de vejaciones y por si fuera poco, balas de goma, autorizadas por el gobierno foxista. En breve se exhibirá la película Fahrenheit 9/11 de Michael Moore que exhibe y desnuda al gobierno de George W. Bush.




