Comienzan larsistas huelga de hambre en el Zócalo de Acapulco
Exigen al gobierno estatal cesar el hostigamiento contra organizaciones sociales y la libertad de Alvaro Leyva
Karina Contreras
Integrantes de la Liga Agraria Revolucionaria del Sur Emiliano Zapata (LARSEZ) comenzaron una huelga de hambre el Zócalo de Acapulco, para exigir que cese el hostigamiento contra las organizaciones y la libertad de presos políticos, entre ellos el seguidor del diputado independiente Carlos Sánchez Barrios, Álvaro Leyva Reyes, recluido en el penal de Tlapa y a quien el juez le fijó una fianza de 900 mil pesos para obtener su libertad provisional.
Otra de las peticiones de los huelguistas es la electrificación para las comunidades abandonadas de la región de La Montaña, como Lomas Canoa y Villa Hidalgo, del municipio de Metlatónoc; también piden 76 plazas para maestros bilingües de la región indígena, así como la reapertura de las escuelas cerradas por la falta de maestros, pues manifestaron que es importante que los menores comiencen su curso escolar.
Los inconformes son Alfredo García Solano, Fernando Fernández, Rafael Santiago López y el dirigente de esa organización, Raymundo Vázquez Flores, quien calificó al gobierno de René Juárez Cisneros como represor de organizaciones sociales.
La huelga de hambre empezó al mediodía de ayer, y en declaraciones a los medios de información, Vázquez Flores dijo que hay persecución contra las organizaciones en el estado, por lo que exigían alto a la represióin contra transportistas, comuneros inconformes con la presa La Parota, contra el Frente Popular Tierra Digna, entre otras.
Indicó que desde hace tres años ha sido hostigados y no pueden vivir en paz ni en su casa por temor a ser detenidos.
El dirigente dio una lista de las personas que demandan su libertad, entre ellas Tomás de Jesús Barranco, Elizabeth González Gómez, Álvaro Leyva Reyes, Alfredo Barragán Rentería, Fidel García Torres, Joviel Rafael Ventura, Salomé Aguirre Bahena, entre otros.
Hasta el cierre de la edición los inconformes ya tenían más de siete horas en huelga de hambre, pero ninguna autoridad había acudido al lugar para conocer sus peticiones. En una gran manta se leía: “Solución a las demandas de los campesinos pobres. LARSEZ”.




