CARTAS ( Invitación a asumir el veredicto de las urnas en el PRD)
Señor director:
Hago referencia al artículo del estupendo analista Jorge Salvador Aguilar que titula Los trenes no chocaron publicado en este nuestro diario el 18 del presente. El compañero antes mencionado sigue criticando al candidato Zeferino Torreblanca Galindo tal y como lo hiciera desde la precampaña; la crítica es sana cuando lleva el elevado propósito de ayudar. Hago votos porque éste sea el caso.
Quiero recordarle a Aguilar que hace seis años coincidimos en apoyar para este mismo cargo al doctor Jaime Castrejón Diez, que sin duda tendrá alguna similitud con el perfil de Zeferino: extracción empresarial, aspirante externo, entre otras. Sin embargo puedo dar testimonio de que Torreblanca ha venido dando la pelea desde el sector empresarial contra el viejo sistema, desde años atrás, inclusive desdeñó una invitacion de Ruiz Massieu para ser candidato a diputado federal por el PAN con el objeto de hacer contrapeso al crecimiento del PRD. Agrego una deferencia que tuvo para con el partido, cuando fuimos garroteados por órdenes del mismo Ruiz Massieu frente al hotel Princess; en ese entonces Zeferino era presidente de la Coparmex local y organizó una asamblea de ese organismo empresarial para escuchar los reclamos de los dirigentes y conocer de cerca la problemática de mi partido con el gobierno del estado. En relacion con nuestro amigo Jaime Castrejón, éste jamás hizo mención alguna a ese problema.
Ahora bien, la etapa del proceso interno ya pasó. Invito a Jorge Salvador a que se sume a este proyecto del pueblo de Guerrero, pero más que eso, asuma el resultado, el veredicto de las urnas como la propuesta que impulsó. Otros decíamos que lo viable era el acuerdo político ante la inminente intromision del PRI, que por cierto no es que no halla intervenido, sino que no tuvo la fuerza suficiente para contener la avalancha social que avala la propuesta del Zorro.
Una vez que Zeferino dialogue con los compañeros cuya propuesta no ganó el pasado 15 del presente, sin duda tenderemos amplios y generosos puentes a todos los simpatizantes de los demás contendientes.
Para finalizar estas lineas, le diría a Aguilar un pensamiento de la filosofia árabe: “No hable mal del camello, porque después no lo podra vender”.
Damián Terrazas Sánchez




