Armando Escobar Zavala
PRD, los retos del programa
En años recientes se ha convertido casi un lugar común la idea de que los ciudadanos de los países democráticos, independientemente de que apoyen estas formas de gobierno por encima de cualquier otra, otorgan un nivel de confianza muy bajo a las instituciones de la democracia representativa, desde los partidos hasta los gobiernos. En nuestra región, los alarmantes niveles de pobreza hacen temer que, ante la marcha de la economía, la insatisfacción ciudadana pudiera conducir de forma imparable a la erosión del apoyo a la propia democracia.
Para entender las razones de la desafección democrática ha surgido un cierto debate sobre el impacto de la participación de alternativas ciudadanas en los procesos electorales internos de los partidos políticos. Este rasgo diferencial, el triunfo de Zeferino Torreblanca Galindo, puede ser explorado para entender la agenda y modalidades del proceso interno del PRD en Guerrero.
El domingo 15 de agosto los guerrerenses participamos en una jornada electoral histórica. En una entidad con tradición de lucha, que en distintos momentos ha acudido al uso de las armas para lograr transformaciones, resultó extraordinario que de manera pacífica, a través de la vía política, ejerciendo el derecho del voto en una decidida participación de miles de ciudadanos, se hayan dado los primeros pasos para hacer del Partido de la Revolución Democrática un partido con credibilidad ante el electorado. Se ha cumplido así la etapa de la confiabilidad de los procesos internos. Por sus resultados, estamos obligados a transformar al PRD. En primer lugar, es necesario reconocer que la fuerza de las actitudes contestatarias que tuvieron su justificación por el autoritarismo que se vivió durante décadas, hoy no tienen razón de ser. Los ciudadanos esperan del PRD no sólo el ejercicio de la crítica, sino sobre todo la capacidad para recoger sus preocupaciones y esperanzas y convertirlas en propuestas de gobierno. Que realmente sea alternativa política y de gobierno.
Superado el capítulo del proceso interno, se requiere elaborar una propuesta que responda a los intereses de la mayoría de los guerrerenses, privilegiando a los excluidos del desarrollo y centrada en la disminución de las desigualdades existentes en nuestra sociedad: que tome en cuenta con objetividad la realidad de Guerrero. Debemos presentar el programa del estado social, democrático y de derecho que estamos comprometidos a construir. Es muy importante que discutamos la política, porque la unidad en el PRD no sólo se da en torno a la distribución de cargos, sino esencialmente en el terreno político de los ejes programáticos.
Sin duda los retos son extraordinarios, pero podremos tener un papel protagónico si en el corazón de nuestras propuestas mantenemos el interés por la sociedad y a partir de ahí discutimos el contenido de una reforma democrática del Estado, la defensa de los derechos sociales, el respeto a las libertades individuales y públicas, el combate a la corrupción, el respeto a la diversidad y, fundamentalmente un nuevo modelo económico que coloque como una de las grandes asignaturas pendientes de Guerrero el combate a la pobreza y a la desigualdad.
Pero para lograr el estado que queremos es indispensable reformar radicalmente al PRD, hacerlo un partido de izquierda arraigado en la sociedad, moderno y organizado, con capacidad para ganar elecciones y gobernar mejor y, por otra parte, transformarlo en un partido democrático en donde se garantice que todos sus afiliados participen activamente en la toma de decisiones. Para ello, el partido tiene una militancia de innegable capacidad,
El apoyo del electorado ha sido decisivo en la jornada electoral, votaron por enterrar viejos esquemas de gobierno, por encontrar nuevas formas de participación social, por abrir y desarrollar en Guerrero una nueva concepción de gobierno sin confrontaciones y nuevos bríos para el bienestar del estado. Es innegable que también votaron por desterrar las viejas prácticas de la negociación que lesiona la esencia de la política.
Es impostergable el examen de conjunto de problemas de la región, proponiendo un enfoque y debate para solucionarlos. En esta fase de la construcción del programa debe aludirse al problema del desempleo, de la exclusión social, así como a la importancia de la educación, para que desde una perspectiva de izquierda y democrática puedan enfrentarse los desafíos vinculados con el crecimiento con equidad. No se trata de diseñar decálogos a cumplir inexorablemente, sino de una propuesta que debe ser debatida, en planteamientos orientados a recuperar la agenda guerrerense. Sin esquematismos ni dogmas, el principal de los retos es el combate a la desigualdad, a la pobreza y a la miseria, como tareas esenciales para construir una democracia estable y duradera. Este debe ser el punto de partida para abordar y remediar los conflictos que atraviesan nuestras sociedades. Hay tiempo para construir una propuesta que permita darle otro rumbo a Guerrero. Después de la elección interna, lo que está en juego ahora es la definición y puesta en marcha, mediante un nuevo pacto social amplio e incluyente entre las distintas fuerzas políticas, bajo el escrutinio de la sociedad en su conjunto, de una renovada arquitectura legal para Guerrero, que permita superar los resabios autoritarios del actual régimen.
No es poco lo que falta por hacer, razón de más para iniciar desde ahora, con el concurso de todos, un programa de gobierno que recoja las esperanzas de todos. Los riesgos de que estas fórmulas fracasen son evidentes, ya que una posible falta de resultados de gobiernos de izquierda puede acelerar el hundimiento de la tenue fe en el sistema democrático.




