Marchan 10 mil maestros, padres y estudiantes en Iguala por los desaparecidos de Ayotzinapa e incendian el Palacio
*Reiteran su demanda de presentación con vida de sus hijos, justicia para los seis asesinados, mejor atención médica para los heridos que siguen graves, castigo a los responsables intelectuales y materiales de los ataques y juicio para las autoridades que fueron omisas, como el gobernador Ángel Aguirre Rivero. Acuden de la UPOEG, de la UAG, de la FECSM, del CREN, del Sutcobach, del Frente Igualteco, del Frente Popular Francisco Villa y de la APPG a la movilización convocada por la CETEG
Jacob Morales Antonio
Iguala
Maestros, estudiantes, integrantes de organizaciones sociales y otros simpatizantes marcharon para exigir la presentación con vida de los 43 normalistas detenidos-desaparecidos por policías el 26 de septiembre, e irrumpieron y quemaron el Palacio Municipal de esta ciudad.
Luego de la irrupción de los maestros en el Ayuntamiento un grupo de unas 60 personas de entre 18 y 25 años saqueó el inmueble y quemó oficinas que no habían sido afectadas por el primer incendio. Algunos lugareños se unieron al robo acompañados de sus hijos.
Es la primera movilización en la ciudad luego del ataque a los estudiantes, hace 26 días, y se calculó en más de 10 mil participantes. Durante la marcha los maestros detuvieron a dos personas que se identificaron como trabajadores federales de la policía y del Ministerio Público.
Luego se informó que el gobierno federal canceló la mesa de diálogo por la retención de los agentes, por lo que después fueron entregados a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
La manifestación fue convocada por la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación Guerrero (CETEG). Los igualtecos salieron a las calles y apoyaron a los marchistas, les regalaron agua y bocadillos. En el contingente participaron familiares de secuestrados, desaparecidos, y asesinados como la esposa del dirigente perredista asesinado Arturo Hernández Cardona, la regidora perredista Sofía Mendoza.
En un mitin los familiares reiteraron su demanda de presentación con vida de sus hijos, justicia para los seis asesinados, mejor atención médica para los heridos que siguen graves, castigo a los responsables intelectuales y materiales de los ataques, y juicio para las autoridades que fueron omisas, como el gobernador Ángel Aguirre Rivero.
La marcha
Desde las 10:30 de la mañana maestros de las ocho regiones educativas del estado, de la CETEG, llegaron a la central de abastos ubicada en la carretera Iguala-Taxco, donde también se concentraron promotores y policías ciudadanos de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), y estudiantes y egresados de la Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.
Se vio a jóvenes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), estudiantes del Centro Regional de Educación Normal (CREN), maestros del Sindicato Único de Trabajadores del Colegio de Bachilleres (Sutcobach), de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), activistas del Frente Igualteco, del Frente Popular Francisco Villa, y de la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero.
Media hora después marcharon de norte a sur en sentido contrario de la carretera que va rumbo a Taxco. Durante el trayecto los manifestantes demandaron la presentación con vida de los 43 estudiantes detenidos-desaparecidos desde el 26 de septiembre por policías municipales.
Exclamaron durante todo el trayecto “delincuencia y corrupción, lo que hunde a la nación”, “exigimos solución, no queremos represión”, “Iguala despierta la sangre está en tu puerta”, “Ayotzi, aguanta Iguala se levanta”, “vivos se los llevaron, vivos los queremos” y “Abarca delincuente, la cuenta está pendiente”, entre otras consignas.
Cientos de vecinos de la ciudad se colocaron en las aceras de las calles y avenidas, en mantas y lonas daban su respaldo al movimiento y regalaron agua en bolsas y embotellada.
“El pueblo te puso, ahora el pueblo te pide que te largues, fuera Aguirre”, “gobierno con el pueblo cabrones, con el narco maricones” e “Iguala cuna de normalistas”, se leía en cartulinas y mantas que portaban quienes observaban.
Los oradores, que encabezaban la marcha, reiteraban a través de bocinas que la lucha para encontrar con vida a los normalistas no cederá, y no creerán “en la farsa y la mentira que el gobierno ha tratado de hacer creer a la población” de que el ataque a los normalistas fue ordenado por grupos de la delincuencia organizada.
Insistieron en que la movilización era pacífica y que no iban a alterar la paz social, paz que dijeron que alteró el gobierno del estado por la falta de garantías de seguridad y la impunidad que impera en el estado, lo que ha permitido matanzas como la de Iguala y las ejecuciones de líderes sociales sin que existan responsables castigados.
Frente a las instalaciones del Tercer Batallón de Fuerzas Especiales, los maestros encargados de la seguridad detuvieron al Suboficial de la división de fuerzas federales Agustín Dorantes Pineda, quien vestía de civil y tomaba fotografías a los manifestantes.
Unos pasos más adelante fue detenido un joven que se identificó como estudiante de la UAG, sin embargo tenía un corte de pelo militar y después se supo que era trabajador del Ministerio Público federal. Ambos fueron obligados a caminar descalzos durante todo el trayecto y fueron liberados alrededor de las 2:00 de la tarde a la CNDH, que acompañó la marcha.
Mientras el multitudinario contingente avanzaba por la carretera, estudiantes con los rostros cubiertos pintaron las bardas del Batallón militar y colocaron frases como “narcobatallón”, “Aguirre Asesino” e “Iguala tierra de narcogobierno”, también rayaron algunos bancos, y la central de autobuses estrella de Oro. Algunos negocios cerraron al paso del contingente que no provocó daños a los comercios locales.
La marcha siguió por la avenida Bandera Nacional hasta el Palacio Municipal, donde los maestros que iban encabezando la protesta irrumpieron y quemaron una de las oficinas del edificio. El inmueble fue desalojado días antes por los trabajadores que retiraron los equipos de cómputo y la documentación importante.
La toma del Ayuntamiento
Alrededor de la 1:00 de la tarde los maestros que llevaban los rostros cubiertos llegaron al Ayuntamiento, aventaron piedras a los ventanales y los vidrios cayeron en pedazos en el piso. Después forzaron una de las puertas de acceso y una vez adentro destrozaron las oficinas.
Equipos de cómputo, mobiliario y archiveros fueron dañados. En el patio del edificio fueron amontonadas sillas y cajas a las que les prendieron fuego.
En 30 minutos los dos pisos del inmueble se veían destruidos por la ira de los maestros que se han sumado a los normalistas, quienes exigen la presentación con vida de sus compañeros detenidos-desaparecidos y justicia para los seis asesinados la noche del 26 de septiembre, entre ellos tres estudiantes.
Cuando los fotógrafos y reporteros tuvieron acceso al Palacio Municipal un grupo de personas que se desplazaba en motonetas entró y siguió destrozando el inmueble, además prendió fuego a otras oficinas que no habían sido incendiadas por los maestros.
Los desconocidos robaron mobiliario y equipo de oficina, como computadoras, pantallas, impresoras, ventiladores, sillas y escritorios. Durante la irrupción la Policía Federal y la Gendarmería que desde el 6 de octubre está a cargo de la ciudad desapareció. No se vio a los policías en las calles durante la marcha.
La gente que se encontraba cerca del Palacio Municipal corrió para resguardarse cuando los maestros irrumpieron en el edificio. Las columnas de humo se alcanzaban a ver desde cualquier punto de la ciudad. Al momento del incendio los víveres de la comisión de búsqueda de la UPOEG que estaban en uno de los accesos del edificio fueron cambiados de lugar por los manifestantes, para evitar dañarlos.
Recorren las calles en donde
atacaron a los estudiantes
Mientras los maestros rompían las ventanas del Ayuntamiento, el contingente avanzó por las calles aledañas al Zócalo. Al llegar frente al hospital privado donde le fue negada la atención a los heridos el día del ataque por policías y sicarios de Guerreros Unidos, los manifestantes quebraron los vidrios del edificio y pintaron consignas en la fachada.
Los manifestantes llegaron a las instalaciones de la central de autobuses Estrella de Blanca, y realizaron el mismo recorrido que hicieron los tres autobuses llenos de estudiantes atacados la noche del 26 de septiembre.
La señora Norma Delgado, una de las tantas que regaló agua, gritó que Iguala era de gente buena y lamentó que por la violencia ahora la gente crea que ahí viven delincuentes, “debemos de apoyar, no debemos de permitir que el gobierno nos siga pisoteando”, exclamó.
El contingente siguió su camino por la calle Galeana y en la esquina con Juan Aldama entregaron a la CNDH a las dos personas retenidas.
Durante la pausa en el recorrido el secretario general del la CETEG, Ramos Reyes Guerrero denunció que el gobierno federal había roto el diálogo con la comisión de seguimiento y búsqueda de los normalistas desaparecidos, tras enterarse de la retención de los agentes que vestidos de civil se infiltraron en la protesta.
Después siguieron caminando hasta la calle Juan Álvarez, ahí los oradores recordaron la noche del ataque y recriminaron que el número de auxilio 066 no prestó la ayuda que los jóvenes demandaron, y reprocharon la falta de la presencia de los militares que se encontraban a unos tres minutos del lugar.
El mitin
Los manifestantes llegaron alrededor de las 4:00 de la tarde a la esquina de la avenida Periférico Norte y la calle Álvarez, donde los estudiantes fueron atacados y dos de ellos asesinados. Ahí los representantes de las organizaciones participantes dieron su postura y reiteraron la demanda de justicia para las seis personas asesinadas y la aparición de los normalistas.
Los fuertes rayos del sol obligaron a los manifestantes a buscar sombra bajo los arboles y techos. Mientras algunas maestras colocaron velas en los lugares donde fueron acribillados los estudiantes. Lugares donde se han dejado carteles y números telefónicos escritos para que si alguien sabe algo de los desaparecidos dé la información.
El papá de uno de los jóvenes desaparecidos originario del municipio de Ayutla, que no quiso dar su nombre, exclamó que iba a dar la vida para encontrar a su hijo y al resto de los estudiantes desaparecidos. Una familiar de un herido demandó que los estudiantes fueran atendidos en clínicas especializadas por la gravedad de las heridas.
Ahí esposas de policías comunitarios de El Pericón, exigieron la liberación de sus esposos que por defender a su comunidad de la delincuencia fueron detenidos por el Ejército encarcelados. El acto terminó después de que los maestros entonaron el himno Venceremos.




