CARTAS (No es vocero de ningún precandidato, responde Tomás Tenorio )
Señor director:
Uno. Por error, desconocimiento o mala fe, el articulista Gil Florente me atribuyó ayer el carácter de “vocero” de un precandidato del PRD. Eso no es verdad. No soy vocero más que de mis propias palabras y de mis propias opiniones. Le ruego publicar este desmentido en El Sur.
Dos. Por otra parte, al señor Clemente Gerardo López Román, cuya amable carta fue publicada ayer, le puedo decir que soy partidario justamente de una política de principios, y que en mi artículo del lunes critiqué la caracterización de la negociación política como un “reparto de botín”. La negociación –entendida como un medio para conciliar intereses o dirimir conflictos entre personas y entre grupos– es una práctica universal en las relaciones humanas, y desde luego en la política. Hacer de ella un ejercicio transparente para llegar a acuerdos no atenta contra los principios, siempre que éstos no sean olvidados. No olvidar los principios es responsabilidad de los políticos. En ese contexto, negociar la conformación de un gobierno no es por sí mismo negativo. En la pluralidad política y en la diversidad ideológica, es la negociación la que permite resolver toda clase de problemas; y, por el contrario, la ausencia de negociación conduce a la parálisis o a la obturación de las vías de diálogo entre las fuerzas políticas, lo que generalmente deriva en daño a la gobernabilidad.
Atentamente
Tomás Tenorio Galindo




