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Se manifiestan disidentes y seguidores del líder de la Sección 2 del SUTERM

 

 Roxana Ibarra  

Dos grupos de empleados del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), Sección 2, se manifestaron ayer por la tarde afuera de las instalaciones de sus oficinas, unos en contra de su secretario general, Mario Ramírez Manzanares, otros a favor de éste.

Antes, Ramírez Manzanares en una breve reunión con los trabajadores que lo apoyan, unos 70, entre ellos jubilados, en el salón de los electricistas, les dijo que comprende que tenga que haber disidencia que lo señalan de cometer actos de corrupción y que son libres para demandar una auditoría a esta administración.

Mencionó que los ha convocado al diálogo para aclarar cualquier duda que tengan, que las puertas de su oficina están abiertas. “Evito el enfrentamiento, lo que queremos es negociar”.

En su discurso, les informó que el sábado se le tomó protesta como segundo sustituto del secretario general de la CTM en Guerrero, Antelmo Alvarado García, y que se hará cargo con “mucha responsabilidad”, pero que primero se desvelaría por ellos, después por la CTM. Aseguró que el acto de apoyo fue a iniciativa de los propios trabajadores.

Después del discurso salieron con sus pancartas de apoyo a Ramírez Manzanares y estaban afuera unos 12 trabajadores disidentes que han señalado de corrupción al secretario general de la Sección 2, encabezados por Emilio Alvarado Rosas.

El líder disidente anunció que llevará a cabo una asamblea extraordinaria el próximo 16 de agosto para que los trabajadores ratifiquen o revoquen a Ramírez Manzanares de su cargo.

Mientras que Ramírez Manzanares consultado por separado contestó que no permitirá la asamblea porque no es convocada por el comité y porque no asistirá la mayoría.

Añadió que aunque “la mayoría de los trabajadores está con él, no se someterá a la decisión de la asamblea porque no es un juego”, pues ya una vez se les dio la oportunidad y “me ratificaron”.

Durante la protesta, no hubo acercamiento por ninguna de las partes, sólo contestaciones del grupo disidente a las consignas que lanzaba el grupo de apoyo, como “qué busca la sección”, “no robar más”. En tanto el secretario general los invitaba al diálogo por el micrófono.

Ambos grupos en murmullos y comentarios se acusaban de corrupción.

A los pocos minutos los disidentes se retiraron a la casa de uno de los trabajadores en una calle ubicada a unos metros de las oficinas. El grupo de apoyo también se retiró media hora después.

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