Caminan 4 mil en peregrinación de Ayotzinapa a Chilpancingo por la aparición de los normalistas
*Tras cinco horas de marcha, celebran una misa encabezada por el obispo Alejo Zavala en el centro de la capital, y luego un mitin donde se enteran de la dimisión del gobernador
Lourdes Chávez
Chilpancingo
Luego de caminar cinco horas por la carretera vieja, desde la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, en Tixtla, hasta el Centro de Chilpancingo, familiares de los 43 estudiantes desaparecidos, estudiantes y maestros de educación básica, concluyeron la marcha-peregrinación, que convocaron conjuntamente con sacerdotes de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, con una misa del obispo Alejo Zavala Castro en la plaza Primer Congreso de Anáhuac.
En la celebración religiosa, el líder de la iglesia católica dijo que “la paz y la tranquilidad en los pueblos sólo se logra mediante el diálogo… la violencia sólo genera violencia”, y aconsejó a los creyentes que la demanda por la presentación con vida de los 43 normalistas se realice en paz y tranquilidad.
En la celebración religiosa, después de leer la frase de Jesucristo “no he venido a traer paz, sino guerra”, Zavala Castro insistió en caminar en el “diálogo tranquilo, positivo, en paz, de calidad, con amor y perdón, la presencia de Dios invita a eso”, como preparando el terreno para un escenario más crítico de lo que ahora se viven en el estado.
Ante los familiares, hombres y mujeres que contenían el llanto, añadió, “vamos a pedir que se arrepientan los que han hecho mal, los autores de estos atropellos a los muchachos y a otras personas, que se acabe esto y todos vivamos en paz”.
La protesta que encabezaron padres de familia con las fotografías de los normalistas desaparecidos, salió a las 12 del día de la escuela Normal Rural de Ayotzinapa, con alrededor de mil 500 personas, y llegó antes de las 5 de la tarde a la capital, con cerca de 4 mil manifestantes que se fueron sumando a lo largo de 20 kilómetros de carretera.
En la avanzada, llevaron una manta amplia con imágenes de manos señalando al cielo en actitud de oración, de las vírgenes de Guadalupe y La Natividad (patrona de la iglesia del barrio de El Santuario en Tixtla), con la leyenda “suplicamos presentación con vida de los desaparecidos”.
Luego de dos o tres kilómetros en ascenso, se integraron misioneros y niños de la Iglesia de la Natividad con sotanas blancas, se colocaron al frente con una cruz alta, ciriales a los lados y el estandarte de la virgen de la Natividad. En diferentes tramos, activistas del magisterio ofrecieron naranjas, mandarinas y aguas a los manifestantes.
A las 2 de la tarde, la protesta pacífica llegó a la parte más alta del recorrido, y en el descenso comenzaron a gritar algunas consignas que se intensificaron en la entrada a la ciudad, “ahora, se hace indispensable, presentación con vida y castigo a los culpables”.
Los contingentes se identificaron con mantas de diferentes primarias del Centro y Montaña del estado, del Colegio de Bachilleres de Tixtla, campesinos que se identificaron como La unidad de riego, vecinos del municipio, normalistas de la Federación de Estudiantes Campesinos y Socialistas de México (FECSM) y el Frente Popular Francisco Villa Siglo 21, del Estado de México, con banderas rojas.
Por la Universidad Autónoma de Guerrero, que firmó la convocatoria de la marcha-peregrinación con los sacerdotes de Chilpancingo y de Tixtla, y normalistas, sólo marchó el secretario general de esta institución, Rogelio Ortega Martínez.
En las pancartas se leía, “Guerrero cumple, nos faltan 43 vivos”, “que el dolor de todos debe mover conciencias para exigir justicia”.
Los manifestantes entraron a la ciudad por el barrio de San mateo, que baja directamente a una calle alterna a la catedral de la Asunción, a pocas cuadras de la Iglesia un grupo animó un canto religioso, y se dirigieron a uno de los pasillos de la plaza cívica, donde ya se había preparado un altar para la celebración litúrgica, cerca de donde están en plantón los maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG).
Los organizadores solicitaron a los padres de familia que llevaban como estandarte los rostros de sus hijos, que se colocaran al frente “para recibir la bendición del obispo”, que con otros sacerdotes de Chilpancingo, cumplió todos los ritos de la misa.
Ante rostros afligidos y ojos llorosos, el obispo comenzó la ceremonia con un acto contrición, pedir perdón a Dios “y que no ayude de resolver esta situación lo mejor posible”.
Todas las oraciones estuvieron enfocadas a la crisis por la desaparición de los estudiantes de escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, y Zavala Castro insistió en que la paz y la tranquilidad del pueblo sólo se logran mediante el diálogo, “así con toda la piedad y la devoción”.
Subrayó que esperan “que regresen con vida los muchachos lo más pronto posible”, y pidió que “nos concedan buscar la paz, la tranquilidad que todos queremos”. Al concluir la ceremonia se escuchó entre los asistentes la exigencia de “vivos se los llevaron, vivos los queremos”.
Al salir con prisa del lugar, Zavala Castro se negó a opinar sobre la versión del sacerdote y activista de derechos humanos Alejandro Solalinde Guerra, que en la ciudad de México denunció que los normalistas detenidos por la policía municipal de Iguala fueron asesinados y sus cuerpos quemados; el obispo afirmó que no sabía nada de eso y que se enteró de los hechos por “lo que dice la gente”.
Continuó un breve mitin en el mismo templete, ya sin iconos religiosos, cuando trascendió la dimisión del gobernador Ángel Aguirre Rivero, lo que no sirvió para contener la indignación de los oradores que demandaron la separación de todo el gabinete de gobierno y que el ejecutivo sea castigado con cárcel.




