Tras los ataques en Iguala sólo quedan 30 de 140 estudiantes de primer año en Ayotzinapa
Si el gobierno del estado hubiera cubierto las demandas de los alumnos de la Normal, nada de aquella “noche de terror” hubiera pasado, dice dirigente estudiantil
Jacob Morales Antonio
Ayotzinapa, Tixtla
En la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa quedan sólo 30 de los 140 estudiantes de primer año que entraron en julio; 65 regresaron a sus casas, 42 fueron desaparecidos y tres asesinados por policías y sicarios de Guerreros Unidos en los ataques en Iguala la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre.
El secretario general del comité estudiantil Ricardo Flores Magón, Pedro David García López recordó que la prioridad es encontrar vivos a sus 43 compañeros, 42 que cursan el primer año de la licenciatura para maestro y uno de segundo año, quien forma parte de la dirigencia estudiantil.
El regreso de los estudiantes a la Normal es incierto y más el de los 43 desaparecidos de los que desde hace 28 días no se sabe nada.
Las investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) y la búsqueda de los policías federales son limitadas, imprecisas e inciertas, “además tratan de incriminarnos con la delincuencia organizada y grupos guerrilleros”, expresó.
El estudiante que cursa el cuarto año indicó que la matanza en Iguala, que dejó a seis asesinados, entre ellos tres normalistas: Daniel Solís Gallardo, Julio César Ramírez Nava y Julio César Mondragón que fue encontrado al día siguiente con el rostro desollado, pudo ser evitada.
Afirmó que si el gobierno del estado hubiera cubierto las demandas históricas de los estudiantes de la Normal, nada de aquella “noche de terror” hubiera pasado, “ni la del 12 de diciembre del 2012”, donde fueron asesinados los estudiantes Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, mientras protestaban en la autopista del Sol.
Indicó que los estudiantes de la Normal requieren cuatro autobuses para sus traslados a actividades académicas, dormitorios, colchones, material didáctico, un incremento a la cuota de alimentación que es de 50 pesos diarios por joven para una matrícula estudiantil de 560 estudiantes que viven en la escuela. Mencionó que el gobierno sólo les dio un microbús, que es suficiente.
Entre los 25 heridos de los ataques en Iguala están algunos de los estudiantes que se han ido de la escuela. Recordó que Aldo Gutiérrez Solano se encuentra grave luego del disparo que recibió en la cabeza que lo mantiene en coma.
Las actividades y trabajo que realiza el comité desde el 27 de septiembre, no han permitido recopilar la información, por eso no sabe cuántos son los heridos, expuso.
García López, preocupado por el abandono de los estudiantes, dijo que algunos han sido obligados a salir de la Normal por sus padres, y que los 30 que se mantienen lo hacen por convicción, y a pesar de que sus familiares les han pedido que dejen la escuela continúan en las movilizaciones para encontrar a sus compañeros desaparecidos.
Dijo que algunas de las familias han manifestado que sus hijos regresarán a la escuela una vez que se resuelva el conflicto “pero eso es incierto… otros estudiantes tratan de convencer a sus compañeros que por decisión propia dejaron la Normal, para que terminen de estudiar”.
La responsabilidad es del gobierno estatal, recalcó el estudiante, porque las necesidades de los estudiantes no han sido cubiertas, “año tras año hemos entregado el pliego petitorio (las demandas) y la mayoría de las exigencias son las mismas”, “las actividades (de petición de cooperación y la toma de autobuses) se hacen porque se necesitan, no es un placer”, acentuó.
Las carencias en Ayotzinapa
El dirigente estudiantil mencionó que la escuela de Ayotzinapa tiene muchas carencias “desde siempre”.
Dijo que desconoce cuál es el monto económico que el gobierno del estado a través de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) invierte en la Normal de manera anual, “sólo sé que por estudiante se destinan por día para las tres comidas 50 pesos. ¿Dónde come uno con esa cantidad?”, preguntó.
En Ayotzinapa estudian hijos de campesinos, principalmente, las aulas y dormitorios tienen cuarteaduras y daños por los deterioros de la construcción que el dirigente estudiantil no sabe cuándo fueron construidos.
El gobierno del estado entregó un edificio de tres niveles con 54 cuartos, algunos habitados incluso por cuatro estudiantes, dijo.
Los cuartos son de 4 por 4 metros, en los que “se vive en una gran incomodidad”. En total son 170 dormitorios para 560 estudiantes que son compartidos y “se necesitan por lo menos el doble para tener una mayor comodidad”, expresó.
En la escuela hay una sala de cómputo con 30 computadoras para los 560 alumnos. También hacen falta para las prácticas de campo computadoras portátiles, material didáctico como hojas blancas, cuadernillos y plumones.
García López indicó que el gobierno del estado no ha cumplido con la entrega de insumos y animales de crianza para su autoconsumo, y los módulos de producción están parados.
Las actividades de alimentación y cuidado de las cosechas forman parte de las tareas dentro de la Normal que poca gente conoce, porque han sido celosos de la vida interna, expresó.




