Buscan marinos a los normalistas en la casa de ex alcalde de Igualapa
Denuncia el priista Apolonio Álvarez la “humillación” cometida contra él y su familia
Misael Damián
Ometepec
El ex presidente municipal de Igualapa, Apolonio Àlvarez Montes, lamentó el allanamiento que sufrieron él y su familia por parte de efectivos de la Marina, quienes sin una orden irrumpieron con lujo de violencia su domicilio en busca de los normalistas desaparecidos.
Informó que le dijeron que una llamada anónima los alertó de que en el lugar tenían a los estudiantes.
Ayer, el priista que ha sido alcalde en dos ocasiones ofreció una conferencia de prensa en su domicilio para exponer su inconformidad por lo que llamó una “humillación de la Marina hacia su familia”.
Dijo que el gobierno federal ya no sabe qué hacer por la situación que atraviesa con la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, y por ello está empezando a afectar a personas inocentes como es su caso, “anda como salto de mata, dando palos de ciegos”.
Álvarez Montes dijo que hasta ahora desconoce de qué se le señala, pues él ha sido un hombre de trabajo y que prueba de ello es que el municipio le ha puesto su confianza en él para ser dos veces presidente municipal, pero que si es requerido por alguna autoridad para hacer una declaración con gusto acudiría porque no tiene nada qué esconder, porque nunca ha estado vinculado en cosas ilícitas.
Reclamó al gobierno federal por el atropello que sufrió su familia por los marinos, pues él no se encontraba en su domicilio, “esto lastima a mi familia que fue objeto de una humillación”.
Pidió al gobierno federal que instruya al responsable de la Marina para que ya no se atropellen los derechos de los ciudadanos, pues así como le pasó a él le puede pasar a otro que nada tiene que ver con los hechos suscitados en Iguala, “que investiguen bien, que se fundamenten, para que no anden deteniendo a medio mundo, espantando a la gente”.
Dijo que aparte de catear su domicilio sin orden alguna, los marinos retuvieron por varias horas a dos ciudadanos de la cabecera, a quienes interrogaron con prepotencia y los liberaron después.
Afirmó que el aire de los helicópteros hizo que se desprendieran varias láminas de las casas de las familias vecinas de él, pues algunos marinos descendieron del helicóptero con cuerdas, y que al igual causaron destrozos en la escuela secundaria donde aterrizaron dos, y dijo que no había necesidad de causar estos daños, porque él no es un delincuente.
Expuso que los marinos tardaron tres horas revisando centímetro por centímetro su domicilio, y que repetían que andaban en busca de “los ayotzinapos”.
Ya enojado pidió al gobierno federal que “no anden con pendejadas”, pues mencionó que en caso de que haya alguna situación que lo relacione a él con algún hecho, que lo citen a las dependencias correspondientes.
Lamentó los hechos porque los marinos espantaron a su familia, y dijo que a su familia le expresaron que él tenía a los normalistas en el sótano de su casa, “revisaron todo pero no encontraron nada, ni siquiera un arma. Llegaron de golpe revisando mis carros y toda la casa”
El ex alcalde informó que ya se integró en el ministerio público una denuncia por los atropellos que sufrió su familia y que aunque no cree mucho en derechos humanos se quejará para que los marinos no atropellen los derechos de la gente.
Ejemplificó con lo que pasó en Tlatlaya, donde el Ejército ejecutó a civiles y que la Comisión Nacional de Derechos humanos no ha hecho mucho. Lamentó que quien hizo la llamada tomó el pelo a los marinos, y sobre esto culpó a sus detractores políticos porque él aspira a ser nuevamente presidente municipal de su municipio.
Explicó que se encontraba en el domicilio de unos amigos cuando observó que seis helicópteros de la Armada de México sobrevolaron la población. Dijo que todos pensaron que traían ayuda para damnificados por el huracán Trudy.




