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Revueltas también diría hoy “vivos se los llevaron y vivos los queremos de vuelta”: Benito Taibo

Óscar Ricardo Muñoz Cano

“Si Revueltas estuviera con nosotros físicamente tendríamos una de las más imprescindibles voces para contar lo que está pasando ahora, no sólo para contar sino para exhibirlo y para decir: vivos se los llevaron y vivos los queremos de vuelta”, aseguró el escritor mexicano Benito Taibo en referencia a la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa.
Durante su participación en la sesión de este sábado en el “Diplomado en Historia y Cultura Política José Revueltas: Vida y Obra de un Mexicano Excepcional”, que se realizó en el auditorio de la Unidad Académica de Medicina de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), el escritor llamó a repetir y repetir la exigencia de presentación de los normalistas, pues “esos 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa están representando a todos los miles de desaparecidos que ha habido en este país en las últimas décadas y que no nos han dejado dormir a nadie, pero sobre todo a ellos, a los que los desaparecieron”.
Taibo, quien se definió como un escritor furtivo y un devorador de libros, inició su exposición con el relato de una anécdota de su infancia, exactamente en septiembre de 1975 en la Facultad de Filosofía y Letas de la UNAM, a la que llegó por accidente, cuando tuvo la oportunidad de conocer a Revueltas y que no se concretó.
Divertido, apasionado e irreverente, dio lectura a un texto que preparó para la ocasión y donde además de la anécdota previa, realizó una pequeña semblanza del escritor y activista social de ilustre apellido: Revueltas.
Al respecto, mencionó que “indudablemente el apellido está ligado a la cultura nacional del siglo pasado y a ellos (la familia Revueltas) les debemos un montón de extraordinarias obras musicales, plásticas, actorales y literarias que no sólo se asocian a un gran momento de la inteligencia de nuestro país, sino que representan una importante toma de postura estética, filosófica y política frente al mundo desde la construcción de lo mexicano”.
Entre la inexistencia de dios y el dolor humano, dijo Taibo, José Revueltas vivió su vida del lado de los hombres y alejado de las instituciones pero siempre con el trabajo en mente: la elaboración de sus libros, y destacó Los muros del agua, El luto humano y Los días terrenales, entre otros.
Asimismo, Taibo aseguró que la lectura y el libro son sin duda herramientas de transformación de hombres y sociedades, por lo que insistió en la importancia de su fomento.
“(El libro) es un vehículo para cambiar y cambiarse a uno mismo y cambiar a lo que nos rodea; yo estoy convencido de ello, de que si algún día este país puede cambiar será gracias a tres componentes esenciales: la justicia social, la educación y la cultura”, dijo.
“La otredad, ese poder mirarte a ti mismo a través de la mirada o el reflejo del otro, es una de las habilidades que se adquieren con la lectura”, dijo, por lo que aseguró que “un chavito que a los doce años lee El diario de Ana Frank, El señor de las moscas de Willian Golding o Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco… Ese chavito difícilmente a los 18 o 19 se convertirá en un sicario y ande cortando cabezas porque habrá descubierto la otredad que le impide matar al otro porque es un reflejo de sí mismo”.
Tras un breve paseo por los momentos clave de Revueltas durante el movimiento estudiantil del 68, donde se declaró autor intelectual y por ende visitó la cárcel como tantas veces antes, Taibo también recordó la veta poética de Revueltas para concluir su lectura con unos versos.
El “Diplomado en Historia y Cultura Política José Revueltas: Vida y Obra de un Mexicano Excepcional”, continuará a decir de sus organizadores (la UAG con la colaboración de la Secretaría de Cultura de Guerrero), el próximo sábado primero de noviembre sin que se sepa al momento la sede y el invitado.

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