CARTAS (Cuestiona la cobertura de los actos de Chavarría y Zeferino en Tierra Caliente)
Señor director:
Sea con encuesta o con urnas para decidir al candidato de la izquierda, no podremos transitar a la democracia sin medios de comunicación profesionales, es decir, que antepongan sus preferencias a servir al lector acercándole información objetiva. Considero a El Sur el mejor periódico de Guerrero, porque a veces, humanos al fin, se cuelan algunas filias y fobias.
El pasado fin de semana estuvieron en Tierra Caliente en el contexto de la campaña, Armando Chavarría y Zeferino Torreblanca. Esto significaba un dilema para su corresponsal, mi entrañable amigo Gregorio Urieta, pero creo que pudo haber dividido su tiempo entre ambos candidatos, sin embargo, pesaron las simpatías y sólo informa de los actos del ex alcalde de Acapulco. Aparte de mencionar que Chavarría anduvo por allá, no informa absolutamente nada de sus actos; callar es una forma de mentir, dice Ryzard Kapuscinsky. Además, cuando informa del acto central de Torreblanca reporta “casi 4 mil asistentes”, cuando objetivamente difícilmente eran 2 mil (yo estuve allí), que de todos modos es una buena cifra: entonces, ¿para que mentir? ¿Creerá un periodista serio que aumentando las cifras en el papel repercuten en la realidad?
El Sur tiene lectores muy inteligentes, muy preparados, la inmensa mayoría de los cuales ya están definidos en esta contienda ¿Para qué mentirles?; estoy seguro que esta clase de lectores se convencen más con la verdad; las dos docenas de cartas que me llegan semanalmente de esos lectores, reclamando alguna equivocación o complementado mis comentarios, me convencen de esto.
Pero no sólo hubo de cal, también hubo de arena. Quiero agradecer a Goyo que le preguntara a Torreblanca de su compadrazgo con el general Mario Arturo Acosta Chaparro. Torreblanca contestó que sí existió una relación, aunque no de compadrazgo; que fue de amistad a través de las esposas, es decir, fue una relación familiar, que son las amistades más estrechas; lo explica diciendo que “los que conocemos la vida tratamos con muchos hampones, que a lo mejor no sabíamos que eran hampones”, sólo que el carácter de torturador de Acosta Chaparro se denunció desde los años setenta, si no me cree puede preguntarle a Octaviano Santiago, que fue de los principales denunciantes.
Me parece excelente que Urieta o la redacción contextualice la información sobre Acosta Chaparro, diciendo que quienes hicieron el señalamiento son partidarios de Chavarría, porque de esa manera el lector puede tener más elementos para decidir a quien le cree, pero esta contextualización se debe dar en todo; por ejemplo, buscando la manera de cubrir equitativamente los eventos de los dos precandidatos; si se le da un contexto adecuado al lector de cual es la correlación de fuerzas que éstos tienen en la región calentana, se les prepara para un resultado lógico e informarles que quien escribe la nota es partidario de Zeferino. También faltó preguntarle a Torreblanca ¿qué opina de perdonar a los militares y policías que cometieron delitos de lesa humanidad? y ¿a quién se refiere cuando dice que algunos se acuestan con Figueroa?
Aunque la izquierda gane la gubernatura, si no contamos con medios de comunicación objetivos para que haya ciudadanos bien informados, para que éstos puedan tomar decisiones responsables, vamos a tener problemas serios para transitar a la democracia.
Atentamente
Jorge Salvador Aguilar
Respuesta del corresponsal
Señor director:
Deseo hacer algunas precisiones a la carta enviada por Esteban Mireles Martínez, coordinador regional de la precampaña del senador Armando Chavarría.
1. Estoy de acuerdo en que como trabajador de un medio tan importante como el nuestro, tenemos la obligación de ser objetivos en nuestro trabajo. Sin embargo, cuando se juzga el trabajo de otros, exigiendo objetividad, hay que ser objetivo, lo cual no demuestra Esteban Mireles.
No envié información de los eventos de Armando Chavarría porque no asistí a ellos, si bien puedo decir que busqué información cuando me enteré de su entrevista en Radio Guerrero, la que obtuve incompleta y de fuentes no confiables y preferí no enviarla. No asistí por lo menos a uno o dos eventos porque no tuve conocimiento previo de la visita de Chavarría, además de que el equipo de prensa del senador en ningún momento se ha comunicado con este corresponsal para invitarlo o enviarle algún boletín, lo que sí hacen, invariablemente, cuando era precandidato Héctor Vicario Castreón y el ahora candidato del PRI Héctor Astudillo y el propio Zeferino Torreblanca.
2. Como es sabido, para calcular la asistencia a ese tipo de eventos, los que trabajamos en medios nos basamos, entre otros aspectos, en el espacio que ocupan, parados o sentados, ocupando mesas o no, juntos o dispersos, los asistentes. En mi caso no utilizo mis preferencias partidistas, que para información de Mireles no las tengo, y si las tuviera, los lectores de nuestro periódico me merecen mucho respeto y no las mezclo. Como otros compañeros de medios, multiplico considerando los aspectos anteriores.
3. Sobre lo que señala Salvador Aguilar, no sé que piense Kapuscinsky, pero yo creo que mentir y descalificar es una forma vil de difamar. Y ese sentido es lo que veo en varias de las colaboraciones de mi estimado Chava hacia Torreblanca y hoy hacia mi trabajo. No es la primera vez que Jorge Salvador nos da clases de periodismo diciéndonos qué debemos escribir y qué debemos preguntar. Sólo le regreso la pregunta: ¿creerá un analista serio que mintiendo acerca de lo evidente repercutirá en la realidad que él quisiera ver?
No es mi culpa que el evento de Zeferino Torreblanca haya resultado incómodo para los chavarristas y no por eso voy a poner las cantidades que ellos quisieran haber visto, y no es la primera vez que por la misma causa los simpatizantes del senador descalifican el trabajo de nuestro periódico.
En efecto, ¿para qué mentir? Yo no pretendo un puesto o un favor de Zeferino o de cualquiera de los otros actores políticos. Tampoco defiendo un contrato, un empleo o una asesoría. Sólo trato de hacer bien mi trabajo, independientemente de que algunos sientan que les afecta a sus intereses.
Esa característica de descalificar a medio mundo denuncia sólo una cosa: intolerancia y debe saber Salvador que si la “izquierda” gana la gubernatura deberá ser un gobierno tolerante, respetuoso de los medios de comunicación y de las diversas manifestaciones sociales, algo, que por cierto, no se observa en la “izquierda” que representa el senador Chavarría y su equipo. Así será mucho más difícil transitar a la democracia.
Atentamente.
Gregorio Urieta Rodríguez
Corresponsal en Tierra Caliente




